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El asesinato de una luchadora ambiental

7 de marzo de 2016

Unanimidad mundial para llevar a la hidroeléctrica Desa ante la justicia por el asesinato de Berta Cáceres

Nos han quitado a un ser vivo espléndido, a una persona digna de encontrarse cómo y cuando fuera. A una madre, hermana, hija, compañera, hermana otra vez. Con apellido de colono pero lenca de corazón, indígena. Lenca, y por ello guardiana del río como una niña más. Y por ello protectora de la vida.


Unanimidad mundial para llevar a la hidroeléctrica Desa ante la justicia por el asesinato de Berta Cáceres
Esto no es verdad, pero debería serlo. Berta Cáceres es Tomás García, su compañero asesinado la semana anterior. Son los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, es Daniel Humberto, Carlos Antonio Luna, Jeanette Kawas. Son los más de 100 activistas medioambientales asesinados cada año, los dos por semana y las continuas amenazas a sus movimientos y familias.

El mapa de densidad de este tipo de asesinatos señala los típicos países en vías de desarrollo perpetuo; no salen de ahí, es una franja asignada, un comprimido de riqueza subyugada a intereses ajenos que extorsionan y matan para que así siga siendo.

No saben que Berta vive en nosotrxs, que la han acercado a miles de personas que no la conocían. Y la traen muerta y la traen más viva que nunca


En estos países los asesinos a sueldo son fáciles de encontrar, también la policía corrupta que mira hacia otro lado, las guerrillas paramilitares extranjeras, la connivencia criminal de sus gobiernos.

Ahora que se investigue lo que se quiera, pero ya se la han quitado del medio. Ya no hay problema. Muerto el perro se acabó la rabia. Una lección bien dada.

Tan descorazonados como descerebrados; así nada puede funcionar entre sus manos. Tan ingenuos los locos asesinos, tan ignorantes. Ellos no se han quitado del medio a nadie. Endemoniados locos, como me jode daros esa palabra, pero no sois más que eso. Locos en la enfermedad, por supuesto, no en la danza silenciosa. Rematadamente enfermos y ciegos a los que no mataríamos si pudiéramos. Al menos no peor de lo que nos matan ellos cada día. Especulando, intoxicando, vendiendo hasta nuestros huesos y los huesos de nuestros hijos.

No saben que Berta vive en nosotrxs, que la han acercado a miles de personas que no la conocían. Y la traen muerta y la traen más viva que nunca. Nos han quitado a un ser vivo espléndido, a una persona digna de encontrarse cómo y cuando fuera. A una madre, hermana, hija, compañera, hermana otra vez. Con apellido de colono pero lenca de corazón, indígena. Lenca, y por ello guardiana del río como una niña más. Y por ello protectora de la vida.

ASESINATOS DE ACTIVISTAS MEDIOAMBIENTALES EN EL MUNDO (2002-2014)

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maiz. De los ríos somos custodios ancestrales el pueblo Lenca. Resguardados además por los espíritus de las niñas, que nos enseñan que dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida por el bien de la humanidad y de este Planeta”, dijo una vez Berta Cáceres.

No sé que estudió, quizás nada, como las demás. Bastó con abrir los ojos para ver que su maravilloso territorio, simbióticamente cuidado por sus ancestros durante generaciones, estaba amenazado de muerte por intereses espurios. Bastó con eso para entenderlo todo y nunca callar.

Berta y el Copinh no sólo representan la defensa de los derechos del pueblo Lenca o de los indígenas. Representaba los derechos de la autodeterminación de todos los pueblos, la liberación de Honduras de intereses ilegítimos impulsados desde la violencia sistemática y la impunidad. Representaba la defensa de todos los ríos y bosques del Planeta, la salvación de la humanidad mediante la lucha por la vida.

“Yo creo que dar la vida por la defensa de la vida no es morir, es vivir para siempre” - decía un longevo compañero suyo en uno de los entierros.

Basta con escuchar el comunicado de su hija, firme aun compungida, para entender que es así, que aquí nadie a muerto. Que ahora todos somos el espíritu de Berta, la lucha por la vida un ápice más iluminada por su etérea presencia.

Lideresa incansable y madre de cuatro hijos en un sistema mercantilista, racista y patriarcal. Símbolo de mujer trabajadora y libre, pues su trabajo no era una explotación laboral más, sino la dignificación de la dedicación en la vida.

En un tiempo en que los recursos amenazan con agotarse y el clima por sucumbir fatalmente a la presión humana, el acaparamiento de los recursos naturales por la fuerza avanza, ecofascismo a punta de machete y de dólar.

Estamos en un punto de inflexión, de vida o muerte reales. La guerra mundial de baja intensidad, millones de víctimas sin rostro, territorios rotos, secos, contaminados. Así la vida no puede durar mucho más.

Su valentía es ahora la de todas nosotras, su rostro sonriente, el nuestro. Es momento de dignificar, de defender y de cuidar. Honraremos la muerte y la lucha de nuestra compañera en cada territorio, exigiremos el fin de la impunidad y de la decapitación de la Paz, de la Justicia y del Planeta en el que vivimos.

Es hora de recordar las palabras de Berta Cáceres: "Despertemos, humanidad, ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de estar sólo contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal. El río Gualcarque nos ha llamado, así como los demás que están seriamente amenazados en todo el mundo. Debemos acudir. La madre tierra militarizada, cercada, envenenada, donde se violan sistemáticamente derechos elementales, nos exige actuar. Construyamos entonces sociedades capaces de coexistir de manera justa, digna y por la vida".

Esos países del titular somos todos y todas, pues no hay otro país ni otra nacionalidad mayor que la defensa de la vida.

Eva María García Moreno  

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