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4 de diciembre de 2014

Un millón de firmas contra el TTIP

La recogida de firmas contra el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Europa (TTIP) ha superado ya el millón de adscritos entre los ciudadanos de distintos países europeos


La campaña comenzó hace dos meses y se ha desarrollado a través de una herramienta propia en el sitio web de la coalición ’Stop TTIP’ de manera autogestionada. Coincidiendo con el cumpleaños de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, los organizadores promovieron en las redes sociales la campaña #1millón para @JunckerEU, con el irónico objetivo de regalar el 9 de diciembre al político un millón de firmas por su 60 aniversario.

La Comisión Europea rechazaba el pasado mes de septiembre una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) que exigía la suspensión de las negociaciones del TTIP y pedía la no aprobación del CETA, acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá que entrará en vigor en 2016. La ICE es un mecanismo que la UE dispone para facilitar la participación de los ciudadanos en las instituciones europeas: para que sea tenida en cuenta debe reunir un millón de firmas. A pesar de la no aceptación de la iniciativa por parte de la Comisión, la plataforma Stop TTIP optó por recoger los avales necesarios.

Un millón de firmas contra el TTIP

El Tratado de Libre Comercio regulará el comercio de bienes y servicios entre Estados Unidos y los países miembros de la Unión Europea. Ambas potencias pretenden instaurar la zona de libre comercio más importante del mundo, puesto que entre las dos partes del trato abarcan casi la mitad del PIB global y sus relaciones comerciales suponen un tercio de las transacciones mundiales. La Comisión Europea ha asumido la gestión de estas negociaciones, aunque está respaldada por el visto bueno del Consejo Europeo.

El “mínimo denominador común” que preside esta armonización normativa entre las dos potencias podría afectar seriamente a los derechos laborales de los europeos, teniendo en cuenta por ejemplo que EEUU no se ha acogido a los convenios de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), los que permiten la libertad de asociación y el sindicalismo. Además, de adoptarse una legislación más laxa en Europa, peligraría el Principio de Precaución o podría permitirse la venta de alimentos transgénicos. En materia medioambiental, existe el riesgo de que se incentiven prácticas tan nocivas como el fracking, que en la UE está más regulada. Además, el aumento de la competitividad en el comercio de gas y petróleo podría favorecer nuevas perforaciones y desalentar el desarrollo de la energía verde sostenible.

Otro de los asuntos más discutidos es la creación de un mecanismo para solucionar las controversias que puedan surgir entre inversores y Estados. Casi 3.000 tratados comerciales incluyen ya un método de arbitraje denominado Investor-State Dispute Settlement (ISDS), que permite a las corporaciones demandar a aquellos gobiernos que emprendan políticas que puedan afectar a los intereses de las empresas, atentando directamente contra la soberanía popular.

El Salmón Contracorriente  

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