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¿Se ha creado empleo?

7 de enero de 2015

Trabajo, empleo y paro en el neoliberal Reino de España

Vaya por delante recordar que no es lo mismo empleo que trabajo. Empleo es trabajo remunerado y hay mucho trabajo que se hace o se debería hacer, pero no se remunera. Millones de mujeres mantienen los hogares y se cuidan de los miembros más necesitados de la familia. Por ejemplo. Eso es trabajo. O la acción social, cultural, política o de protección de la naturaleza que desempeñan muchos voluntarios y voluntarias, activistas o militantes.


Trabajo, empleo y paro en el neoliberal Reino de España

Se puede no tener empleo, pero sí mucho trabajo. Como muchos pensionistas muy activos. Pues hay trabajos que no son empleos, pero deberían serlo, por ser más necesarios que bastantes empleos. Desde el cuidado y limpieza de bosques (que evitan incendios) hasta el trabajo cultural y social gratis et amore que construye una conciencia colectiva en la que priman solidaridad, equidad y cooperación. Hay mucho trabajo que hacer y, si se quiere acabar con el paro, hay que sustituir los beneficios por la satisfacción de necesidades como motor de la economía.

Dicen que baja el paro

Pero, aterrizando en la cruda realidad patria, el año que empieza será el de la tabarra del gobierno del Partido Popular, voceros, cómplices y adjuntos varios para embaucar a la ciudadanía con el cuento chino de que hay recuperación y se crea empleo. Si no hubiera tanta gente que sufre, sería para partirse de risa. Más allá de embustes gubernamentales y de la gran patronal para simular que el agua se ha convertido en vino y el paro en empleo, hechos y datos deshacen su castillo de naipes.

Hay menos empleo, más inseguro y peor remunerado. Hoy la ocupación es menor que la que había cuando el PP empezó a gobernar, por ejemplo. Había entonces 17.254.897 afiliados a la seguridad social, pero actualmente solo son 16.712.455. Medio millón menos. Sin olvidar que en 2008, cuando empezó esta crisis que es un saqueo, había 19 millones de personas con empleo. ¿Alguien puede creer que se crea empleo? Hace tres años había 4.420.640 parados registrados en el INEM, pero la última cifra de inscritos es de 4.447.711 desempleados. Unos 27.000 parados más. Para ese viaje no hacían falta alforjas; es el parto de los montes del que solo surgió un ratón. Sin contar que el número real de parados no es el de inscritos en el INEM. Están también quienes se han cansado y ya no buscan empleo, los que buscarían un primer empleo pero ni lo intentan, los que han emigrado, los inmigrantes que han regresado... El paro es superior a lo que el Gobierno pretende.

¿Creación de empleo? Hablar solo de cifras mensuales de empleo es ocultar el problema. ¿Qué tipo de empleo? ¿Qué duración? ¿Qué salario? … Para saber del problema del paro solo cabe recordar que España es el tercer país de Europa con más trabajadores con empleo que son pobres, tras Rumanía y Grecia.

Hay menos empleo, más inseguro y peor remunerado.

Que avanza la pobreza en la clase trabajadora lo demuestran los escalofriantes datos del informe FOESSA 2014. Sólo un tercio de ciudadanos y ciudadanas españoles (34,3%) vive con normalidad, sin sufrir carestías esenciales, casi un 41% se hunde en la precariedad, cerca de una cuarta parte ya sufre exclusión social y casi el 11% sufre marginalidad severa. ¿Recuperación? ¿Dónde? ¿De quién?

La visión más real de la situación laboral muestra que no hay más empleo sino un reparto cutre y a la baja del existente. Un indicador que no engaña son las horas anuales trabajadas. Según la contabilidad nacional del tercer trimestre de 2014, el número de horas trabajadas en España sólo creció un ridículo 0,09% respecto al mismo periodo del año anterior. Si no se trabajan más horas ¿cómo pretender que hay más empleo? No lo hay y buena prueba es que la economía no crece y rozamos la deflación un mes tras otro. Lo que sucede es que la reforma laboral del Partido Popular permite despedir con facilidad a asalariados veteranos y sustituirlos por parados con salario mucho más bajo y sin ninguna seguridad laboral. No se crea empleo, se sustituye y se reparte mal. Pero sí hay más empleo precario como demuestra que el 92% de los nuevos contratos no sean a jornada completa, incluso de solo dos o tres horas semanales. Y no es solo problema español.

Precariedad y sobreproducción

Un buen diagnóstico de la realidad laboral europea lo expone Eric Toussaint: en Europa aumenta la precariedad laboral, se rebajan salarios, se reducen prestaciones sociales y se estimulan diferencias salariales entre trabajadores, porque una clase trabajadora dividida no se mueve ni lucha. Es así porque de los salarios bajos y menores prestaciones salen los beneficios de la élite económica. Y a lo expuesto cabe sumar la sobreproducción que almacena inventarios invendibles. ¿Qué hacer? ¿Reducir la producción? Si se reduce la producción se reduce el empleo y, si aumenta el paro, baja la demanda. La otra gran crisis, la de 1929, resultó de una sobreproducción en los años veinte. Y sobreproducción no casa con crecimiento.

No se crea empleo, se sustituye y se reparte mal

Por eso, desde el estallido de la crisis casi toda la inversión ha ido hacia la especulación financiera, mientras se desploma la inversión en economía productiva. La necesidad de aumentar los beneficios exponencialmente engorda la especulación financiera, que está reñida con la creación de empleo. La solución está en exportar más, dicen entonces. Pero si todos exportan, ¿quién importa? Conviene ahora recordar, además, el informe del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA) que desvela que la economía sumergida en España es casi un 25% del PIB, siete puntos más que en 2008. Es decir, 253.000 millones de euros ocultos. Y economía sumergida es fraude, evasión de impuestos y capitales, impago de cotizaciones sociales y desprotección laboral absoluta que finalmente generan inestabilidad económica. Y paro, por supuesto.
El modelo capitalista ya no sirve y el economista Alberto Recio, entre otros, propone sustituir el crecimiento por la distribución de la renta, el reparto de riqueza y la asignación equitativa de recursos económicos. Entre otras razones porque el crecimiento incesante y en aumento exponencial propio del capitalismo no es materialmente posible, aparte del grave riesgo ecológico, así como del nada desdeñable calentamiento global que lo acompaña.

Reducir la jornada laboral

Crear empleo, reduciendo riesgos ecológicos en una política económica aceptable nos llevan a reorganizar y reducir la jornada laboral para asegurar empleo remunerado que garantice a todos una vida digna. El reparto de empleo bien hecho hacen innecesarios crecimiento y consumismo para que la economía funcione.
Hay precedentes. La reducción de la jornada semanal a 35 horas que estableció el gobierno de Jospin en Francia creó más de un millón de empleos netos de 2000 a 2002; años de nula creación de empleo en otros países europeos, por cierto. Para reducir la jornada laboral en Francia, el Estado facilitó ayudas a las empresas y medidas fiscales para que las menos horas semanales no supusieran rebaja salarial. ¿Acaso no es mejor gastar el dinero público en esas partidas antes que arrojar miles de millones al pozo sin fondo de una banca insolvente, cuya recuperación financiera nunca beneficia a pequeñas y medianas empresas, a la gente? El reparto de empleo es posible y se puede financiar. Aún más, la productividad aumentó en Francia con la reducción de jornada.

Y en Alemania, entre 1995 y 2013, las horas anuales totales trabajadas son las mismas: 58.000 millones. Pero las 1.528 horas anuales por trabajador se han reducido a 1.392, lo que ha permitido crear un 10% de empleo. Otra cosa, que merece escrito aparte, es la extensión y abuso de los inaceptables minijobs, empleos de pocas horas y mucho menos salario, pues aumentan el número de trabajadores pobres con empleo sin resolver el problema.

Por supuesto, junto con la reducción de jornada laboral se han de suprimir las jornadas a tiempo parcial involuntario y las horas extraordinarias. La supresión de horas extras ilegales en 2013 en España, por ejemplo, hubiera supuesto crear más de 270.000 empleos a jornada completa.

Además, ¿cuántos trabajos necesarios podrían ser empleos con otras políticas y otros valores? Izquierda Unida ha propuesto un plan para crear en un año un millón de empleos en reforestación forestal, cuidado y limpieza de bosques, rehabilitación de viviendas, reciclaje, cuidados, ámbito reproductivo y energías renovables. Un plan financiado con 9.300 millones de euros. ¿Mucho dinero público? Y ¿cuánto son los 23.000 millones de capital que el Estado ha donado a Bankia para evitar la quiebra? Por no citar las multimillonarias ayudas a otros muchos bancos.

Afrontar el desempleo de verdad no es neutro: en economía no hay nada neutro. La solución o no depende de que intereses se atiendan. Si son los de la clase dominante, élites, minoría rica o burguesía (que vienen a significar lo mismo), el resultado es un mundo desigual e injusto. Un mundo que, además, se precipita a la recesión y al desastre. Pero, si priman los intereses de los trabajadores y de la mayoría ciudadana (los derechos en suma), hay solución. Una solución que traza un escenario esperanzador, en nada parecido a la devastación actual.

Xavier Caño Tamayo  

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