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Políticos y activistas explican el hostigamiento por parte del Gobierno turco

16 de abril de 2017

Referéndum en Turquía: represión y acusaciones de terrorismo de Erdogan a la campaña del No

Este domingo 16 de abril el futuro de Turquía se decide en las urnas. El referéndum convocado por el actual presidente, Recep Tayyip Erdogan, puede convertir el sistema político turco en presidencial, dándole un mayor poder. Erdogan sabe que no puede perder y para ello lleva meses, desde el golpe de estado de julio del año pasado, hostigando y encarcelando a toda persona u organización que hace campaña en contra de él con acusaciones de pertenecer o colaborar con grupos terroristas. El resultado es una campaña por el referéndum desigual y miles de personas opositoras encarceladas.


Referéndum en Turquía: represión y acusaciones de terrorismo de Erdogan a la campaña del No
Pancartas de Erdogan cuelgan por toda Estambul Foto: Paula Ortega  

El trayecto de 45 minutos de viaje en autobús desde el aeropuerto Sabiha hasta la plaza Taksim, epicentro de las protestas que sacudieron Turquía en 2013, ofrece una rápida imagen del desequilibrio entre la campaña del Evet (Si) y la del Hayir (No). Más de 50 carteles que apoyan el Si superan a la docena que se pueden ver rechazando las reformas constitucionales que propone el referéndum. Y la diferencia no es solo en número. Mientras los anuncios del No se exhiben en unas pocas marquesinas de paradas de autobús o en pequeñas pancartas colgadas en algunas vallas, la cara del presidente Erdogan te mira desde gigantescas pancartas que tapan las fachadas de los edificios. Diferentes formatos, diseños, eslóganes y fotografías del presidente, pero siempre con un enorme EVET en letras mayúsculas.

En la plaza que encuentras al cruzar el famoso puente Galata se puede ver la polaridad entre las dos campañas. A un lado, un grupo de gente baila y ondea banderas del Evet mirando a una pantalla gigante en la que no cesan de pasar imágenes de mitins de Erdogan al son de una pegadiza canción con un estribillo que hasta un extranjero es capaz de entender: “evet, evet, evet”. Al otro lado de la plaza, un grupo de gente hace la campaña por el Hayir. No es tan grande como el opositor, sus banderas tampoco lo son ni tienen una pantalla electrónica.

En medio de los dos grupos, una plataforma de estudiantes de la Universidad de Estambul reparten trípticos explicando las enmiendas constitucionales que plantea el referéndum. Al preguntar, el grupo explica que no está a favor de ninguna de las dos opciones pero que están haciendo una labor divulgativa para que la gente entienda en qué consisten los cambios en la constitución si sale vencedora la opción promovida por el actual presidente. Pero una de ellas, de nombre Aisad, cuando no es escuchada por sus compañeros nos confiesa que está en contra de los cambios. “Será mucho peor para las mujeres y los niños”, explica en referencia a una posible victoria del Si. Su miedo a ser escuchada está totalmente justificado, tras el golpe de estado fallido muchos de mis profesores fueron encarcelados simplemente por haber expresado su oposición a Erdogan”, lamenta.

La represión, el hostigamiento, el encarcelamiento y el uso de la fuerza y las amenazas son, junto al mayor gasto y recursos para la campaña y el control total de los medios de comunicación, las principales herramientas del actual presidente y de su partido, el Partido por la Justicia y el Desarrollo (el AKP). Desde el fallido golpe de estado del 15 de julio de 2016, Erdogan ha desarrollado una brutal campaña de encarcelamientos entre todo aquel que se ha opuesto a él bajo la acusación de pertenecer o colaborar con terroristas. Las administraciones públicas, universidades, juzgados e incluso el ejército han sido purgados, bajo acusación de apoyar el golpe de estado y colaborar con terroristas, de todo aquel que molesta o entorpece las metas del AKP.

85 alcaldes de nuestro partido, la mayoría de ellos mujeres, están en la cárcel ahora mismo

Las agrupaciones y partidos de izquierda se organizan bajo el paraguas del Halklarin Demokratik Partisi (Partido Democrático de los Pueblos, HDP). Como el partido con representación en el Gobierno son el primer blanco de la represión del APK y del presidente Erdogan. Macide Simsek, diputada del HDP, se baja del autobús aparcado en uno de los puertos de la parte asiática de Estambul donde está dando un mitin para el No para contarnos las vejaciones que han sufrido. “El co-presidente de nuestra organización (el HDP tiene un sistema de co-representación hombre y mujer para asegurar la paridad en los puestos de mando) está ahora mismo en la cárcel por decir simplemente que no permitiríamos que Erdogan fuera presidente”, se lamenta Simsek. A nivel de política municipal la represión ha sido igual de brutal para este partido. “85 alcaldes de nuestro partido, la mayoría de ellos mujeres, están en la cárcel ahora mismo y el Gobierno central ha puesto ha gente de confianza en sus puestos, traicionando así la elección democrática de la ciudadanía”. Pero la representante del HDP promete seguir luchando en esta campaña por los mismo derechos y las mismos colectivos que llevan defendiendo siempre. “El Gobierno ha masacrado a civiles kurdos, pero el pueblo kurdo ha salido a las calles en masas el día de nuestro año nuevo y el 8 de marzo, para protestar por el asesinato de nuestra gente, el encarcelamiento de nuestros políticos y sobre todo de nuestras mujeres”.

El HDP denuncia que la situación de los militantes y representantes del HDP en las cárceles vulnera los derechos humanos y que el Gobierno está hostigando al partido mediante el maltrato a sus políticos dentro de las cárceles. 174 personas de nuestro partido están en la cárcel en huelga de hambre, ya no sólo por estar en la prisión, sino por las condiciones a las que son sometidos los presos políticos desde que el país está en estado de emergencia tras el golpe de estado. La huelga de hambre pide una mejora en sus condiciones y la liberación de Öcalam, el lider de los kurdos, al cual consideramos una persona imprescindible para el futuro de la paz en Turquía”, narra la diputada.

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Macide Simsek, diputada del HDP, en el autobús de campaña. Foto: Pablo Fernández

Al preguntarle por esta campaña nos explica que hoy mismo 25 personas que son responsables de las urnas del domingo han sido detenidas. “Están arrestando gente indiscriminadamente, no nos dejan hacer mítines, nos los han cerrado, han detenido a gente joven que participa en nuestra campaña. Actualmente 4.553 de nuestros militantes están en la cárcel ahora mismo”.

4.553 militantes del HDP están en la cárcel ahora mismo

Yalup Telci es un joven activista de una organización llamada el Halkevleri, que está haciendo campaña por el No en una organización que aglutina a varios movimientos llamada “Parlament of No”. En una terraza del barrio Kadiköy, uno de los pocos lugares donde los carteles que rezan Hayir ganan en número a los del Evet -aunque nunca en tamaño- y donde los partidarios del No puede hablar tranquilamente sin miedo a consecuencias, nos cuenta las dificultades que están pasando en la campaña. “Tenemos compañeros en Ankara a los que la policía ha recriminado y prohibido repartir octavillas del No mientras en la misma plaza otras personas repartían octavillas del Sí sin ningún problema”, explica. La policía, totalmente a las ordenes del actual presidente después de la limpieza realizada tras el golpe de estado, hace el trabajo sucio a Erdogan.

Pero la policía no es el único problema, “como el Estado nos pinta como terroristas hay gente que se cree con derecho a dispararnos”, explica Telci tras contarnos un altercado en el que un grupo de personas, que anteriormente les habían recriminado que repartieran octavillas enseñando unas placas de policía falsas, les dispararon hiriendo a uno de sus compañeros. “La verdadera policía les detuvo pero les dejó marchar por no encontrarles la pistola”, nos narra con rabia, “y aun hicieron algo porque el herido era turco, si el disparado o asesinado hubiera sido kurdo ni se hubieran molestado en investigar.

Güliar Tuncer es la vicepresidenta del Devrimci Parti, una de los partidos que forman parte del frente HDP. Nos recibe en una sobria sede adornada con las fotos de los mártires que fueron a combatir a ISIS en Rojava. Mientras mira con admiración a la foto de una mujer, nos explica que les costó más de 60 días recuperar sus cuerpos debido a los problemas que les puso el Gobierno al considerar a sus “camaradas” como terroristas.

Al menos 2.000 personas están encerradas por expresar su oposición a Erdogan en las redes sociales


El Devrimci Parti conoce bien lo que es la represión ejercida por el Gobierno mediante la policía. Tenemos 50 compañeros en la cárcel, se lamenta Tuncer, “a muchos de ellos les piden cadena perpetua”. Los ataques hacia esta organización y a todas las que hacen campaña por el No son constantes. “La policía atacó este edificio sólo porque teníamos colgada una pancarta que pedía la liberación de uno de nuestros camaradas encerrados”, continúa Tuncer, “mantuvieron a muchos de los nuestros en una celda durante 10 días sin ningún cargo”. Tuncer sabe de lo que habla, es abogada. Lleva más de 20 años defendiendo casos de presos políticos y es la abogada Figen Yuksekdag, la co-portavoz del HDP encarcelada por “difundir propaganda terrorista”. Ella ha vivido el declive de un sistema judicial totalmente controlado por el AKP y que juzga a políticos y activistas bajo leyes contra el terrorismo impuestas desde el fallido golpe de estado. Cuando el AKP llegó al gobierno hace 15 años la población reclusa de Turquía era de 59.000 personas, en la actualidad hay 200.000 personas encerradas. Las cárceles están llenas de comunistas y socialistas, asegura. Además, la abogada relata que hay al menos 2.000 personas encerradas por expresar su oposición a Erdogan en las redes sociales.

El sistema judicial ha sido uno de los primeros en ser purgados por Erdogan. El proceso de limpieza que ya llevaba años depurando el poder judicial para acercarlo al partido, se ha acelerado a una velocidad alarmante desde el golpe de estado. “Los jueces de este país siempre han tenido cierta alineación con el Gobierno, pero tras el golpe no tienen otra opción, si no obedecen las ordenes son despedidos en un día”. En el último año se han despedido 4.000 de los 11.000 jueces y fiscales que tenía el país.

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Güliar Tuncer, abogada y vicepresidenta del Devrimci Parti, posa junto a la foto de una compañera que murió combatiendo al ISIS en el Kurdistan turco

Ezgin pertenece a la Revolutionary Youth Union. Prefiere no facilitarnos su apellido. Ya sabe lo que es estar en la cárcel y prefiere ser cuidadoso. El año pasado él y un grupo de estudiantes fueron arrestados por intentar parar un mitin de un grupo fascista dentro de la universidad. Fue condenado a cinco meses y medio en prisión y expulsado de la universidad por un año y medio. “La universidad está totalmente controlada por el fascismo del AKP”, lamenta Ezgin. “A compañeros míos les han expulsado por llevar una pegatina del Hayir en su bicicleta, mientras que a la gente que está haciendo campaña por el Si no se les molesta lo más mínimo”, lamenta el activista.

Aun después de todas las represiones, encarcelamientos y las abismales diferencias entre la campaña del Sí y del No, siguen siendo optimistas en cuanto al resultado del referéndum, “Turquía va a decir No, porque no es un simple No a un referéndum, es un No al fascismo del AKP, sentencia Tuncer. “Estamos organizando grupos para vigilar que no se hagan trampas el domingo, porque esa es la única manera que tienen de ganar”, asegura el joven Telci. Aunque no todos están tan seguros sobre lo que pase el día después. “Está claro que si gana el Sí se acelerará el proceso, pero pase lo que pase el AKP seguirá atacando a la clase trabajadora, por lo que tendremos que seguir luchando contra sus políticas y su represión”, afirma Ezgin.

Yago Álvarez    El Salmón Contracorriente