Categories


Portada > Blogs > ConsumeHastaMorir > Publicidad política con billetes nuevos de 500 (...)



 
 
 
 
ConsumeHastaMorir

La Caja B del PP de Alicante

2 de diciembre de 2014
ConsumeHastaMorir 

Publicidad política con billetes nuevos de 500 euros

En cada nuevo destape de un caso de corrupción aparece una agencia de publicidad en el ajo. El último, acerca del pago de las campañas publicitarias del PP de Alicante, ya está generando todo tipo de cruce de insultos. La ciudadanía, flipando.


Dice Enrique Ruiz Córcoles, dueño de la agencia de publicidad ER Backspin, que le sorprendió lo pulcros que estaban los billetes de 500 euros que recibió de la Caja B del PP de Alicante. Como si el partido en el poder tuviera una máquina de fabricarlos o algo así. El empresario ha empezado a hablar de las campañas publicitarias que hacía para el PP y no para: que si le pagaban en negro las constructoras adjudicatarias del Ayuntamiento, que si los altos cargos del PP también recibían regalos de esas constructoras, que si gastaban en las campañas muy por encima de lo que estipula la Ley Electoral... parece que el marketing y la política se entienden estupendamente y que el despilfarro es su espacio natural.

¿No es acaso el marketing la gestión de la imagen con fines lucrativos? Pues la publicidad institucional que las administraciones públicas reparten es lucrativa en varios cientos de millones de euros anuales, según se deduce de cotejar los informes de la Comisión de Publicidad y Comunicación Institucional con estudios de inversión publicitaria como Infoadex. En 2007, bajo el espejismo del ladrillo, el presupuesto en publicidad de las empresas e instituciones públicas, Gobierno, Ministerios, Comunidades Autónomas y demás organismos, sobrepasó holgadamente los 500 millones de euros. Tan sólo la Comunidad de Madrid se llegó a gastar 23 millones aquel año, por encima del presupuesto publicitario del Banco Santander, BBVA, Microsoft, Mc Donnalds o SONY.

La empresa de El Bigotes, líder de otra famosa agencia de publicidad, Orange Market, consigió ganar adjudicaciones no por su experiencia en campañas publicitarias, sino por su capacidad para que la Generalitat Valenciana sobrevalorara en los concursos públicos conceptos tan maleables como la creatividad o la estética. Orange Market igual se encargaba de vallas, marquesinas, cabinas, prensa y revistas, que te montaba la presentación del circuito de F1 de Valencia o un mitin con Esperanza Aguirre fuera de campaña electoral. Su presencia en la comunicación institucional valenciana era tal que terminó haciendo de buzón de recogida de dinero para la red delictiva. Por ejemplo, Arturo Torró, Alcalde de Gandia y empresario, pagó de su bolsillo 22.000 euros por un acto electoral del PP que el partido ocultó. Para que luego digan que el marketing no es rentable.

Las administraciones públicas reparten varios cientos de millones de euros anuales por publicidad institucional

Sin embargo, el rendimiento de la publicidad institucional no acaba aquí. Arsenio Escolar, director de 20minutos y presidente de la Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP), denuncia cómo los partidos políticos premian con inversión publicitaria a los medios de comunicación cercanos: “la publicidad institucional se planifica en demasiados casos con poca transparencia, escaso respeto a las normas legales y abundante sesgo ideológico”, dice Escolar. Hasta el Tribunal de Cuentas, en un informe sobre contratos de 2005 a 2007, avisaba del uso de la publicidad de las administraciones locales como “planes estrategicos de persuasión política” que “pretenden inducir al ciudadano hacia una determinada opción política”.

Hace años que el mundo de la comunicación comercial abandera un cambio de perspectiva, bajo el sugerente nombre de “marketing relacional”, orientado a generar vínculos estables con el cliente y el resto de los grupos de interés. Y, sin embargo, a la vista está que parece mucho más rentable el marketing político-relacional y los criterios estéticos de El Bigotes o de Ruíz Córcoles. No se si la política es un cuento pero, desde luego, parece un spot.

ConsumeHastaMorir

Comentar