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Monedas alternativas

11 de julio de 2016

Monedas narrativas: la financiación de la lucha contra el Estado

Las monedas son certificados que carecen de un valor intrínseco apreciable desde hace siglos. Un billete de cien dólares sería un trozo de papel sin valor si no estuviera respaldado por cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, recaudadores del fisco, agentes bancarios que lo adoptan como divisa de referencia internacional, etc. Es el trabajo comunitario necesario para fabricar, distribuir y mantener en circulación una moneda el que da valor a esa moneda.


Monedas narrativas: la financiación de la lucha contra el Estado
16:9clue  

Antes de hablar de monedas narrativas, es preciso resaltar dos características de las monedas contemporáneas que suelen pasar desapercibidas:

Primera característica:

  • Una moneda es una certificación en diversos soportes (tradicionalmente, papel o metal) que indica que dicho soporte puede ser empleado como dinero por el valor especificado en él.
  • La certificación, expedida por el órgano emisor de la moneda [1], suele consistir en un texto combinado con una serie de marcas y códigos tendentes a garantizar su autenticidad (números de serie, marcas de agua, relieves, etc.)
  • La certificación no tiene por qué limitarse a verificar la autenticidad y valor de la moneda. Por ejemplo, el emisor de un billete de cien dólares respaldado por oro certificaba que había reservado una cantidad de oro en sus depósitos equivalente a ese valor y prometía que esa cantidad de oro le sería entregada al poseedor contra la entrega del billete [2].
  • Las monedas digitales han ganado gracias a la tecnología su capacidad certificadora. Las criptomonedas son certificados electrónicos encriptados capaces de revelar todas las operaciones realizadas con ellas en el pasado.
  • Las monedas de los sistemas LET’S certifican intercambios de productos o servicios entre miembros de la comunidad que quedan registrados en un libro de contabilidad público online [3].

Segunda característica:

  • Toda emisión de moneda conlleva una cantidad indeterminada de trabajo comunitario empleado en garantizar su circulación, trabajo que no tiene por qué ser útil y que incluso puede llegar a ser nocivo.
  • Hay trabajos evidentemente necesarios, como la obtención de la materia prima de que esté hecha la moneda, el proceso de fabricación (acuñación si es de metal, impresión si es de papel…), etc.
  • Hay otros trabajos quizá menos evidentes pero igualmente necesarios para la pervivencia de una moneda. Por ejemplo, las monedas de patrón metálico del siglo XIX y parte del XX necesitaban mineros que extraían los minerales usados para respaldar las emisiones (oro, plata, etc.). En recuerdo a esos mineros, las personas que trabajan en validar los bloques de información del Bitcoin se llaman a sí mismas “mineros”. Estos bloques de información, llamados “bloques de transacción”, son como eslabones de una cadena interminable en cuya fabricación trabajan miles de “mineros” informáticos, engarzando bloque tras bloque a un ritmo de una unidad cada diez minutos desde 2009.
  • Las monedas fiat actuales (dólares, euros, libras esterlinas, etc.) arrastran también un incesante trabajo comunitario. A estas monedas se les llama “fiat” (del latín “hágase” o “que se haga”) porque se construyen sin más respaldo que el de la autoridad de una figura muy concreta: el Estado. Para asegurar la circulación de una moneda fiat, el Estado se sirve de costosos cuerpos propagandísticos, policíacos, judiciales y tributarios. El método principal para asegurar la circulación de moneda fiat es la imposición a una comunidad de pagar tributos estatales con ella. Por eso, el trabajo de los agentes tributarios es, en una parte tan imprecisa como cierta, trabajo comunitario empleado en el mantenimiento de la moneda fiat. Otro tanto puede decirse del trabajo de los policías que vigilan y persiguen el incumplimiento de las leyes relativas al dinero fiat; de los jueces que condenan a los infractores de estas leyes; de los propagandistas (economistas, periodistas, etc.) que adoctrinan a la población de la comunidad para que acepten esa coerción legal como un deber cívico o se convenzan de que la moneda fiat es la única posible... Es quizá imposible cuantificar con rigor el trabajo comunitario subyacente en toda moneda pero esperamos que con lo esbozado aquí os hayáis hecho una idea, especialmente de la magnitud de trabajo comunitario que escondían las monedas de patrón metálico o que esconden las monedas fiat.

Hasta aquí, hemos visto sólo ejemplos en que el trabajo comunitario necesario para conferir valor a una moneda era inútil, cuando no directamente tóxico para una inmensa mayoría de los miembros de la Comunidad. Pero vayamos, ahora sí, a las monedas narrativas, o monedas respaldadas por trabajo socialmente útil. En primer lugar: ¿Por qué “narrativas”, ese calificativo aparentemente extraño para una moneda? Resulta que toda comunidad emisora de moneda respaldada por trabajo socialmente útil tiene necesidad de ser reconocida, de contar su origen, sus motivos, de hacer que la moneda sea portadora de su historia [4].

La primera moneda narrativa: la boya

La primera moneda narrativa de la que tuvimos noticia, la boya, es un buen ejemplo. En 2011, una asociación de ecologistas australianos estaba preocupada por la siguiente cuestión:

Se dice a menudo que la solución a la contaminación ambiental se encuentra en multitud de pequeñas acciones cotidianas. El problema es que estas pequeñas acciones no se conectan entre sí y, por lo tanto, no incentivan otras acciones de más alcance. Ahora mismo, cuando alguien hace algo bueno la historia de su acción no se convierte en parte de una historia más grande.” [5]

En su búsqueda de soluciones a este problema frecuente en las asociaciones de activistas -la invisibilidad de su actividad y la desconexión con esquemas de acción más globales- la asociación dio con un experto en sistemas monetarios basados en la reducción de emisiones de CO2 (ERCS [6]), quien les dio la clave: ¿Qué documento puede circular más rápidamente y por más manos que una moneda?

Así nació la Comunidad Maia Maia y su moneda, la boya, basada en un ERCS. Cada billete de boya tiene escrita una breve historia de un máximo de 200 caracteres en el reverso –la historia del colegio que recicló dos toneladas de latas, la de un barrio que plantó cientos de árboles en un descampado, etc.- Pero, además, cada billete de boya lleva un código QR que enlaza teléfonos móviles con la web de la Comunidad. En los enlaces se pueden encontrar las versiones completas de cada historia; fotografías y pruebas documentales que acreditan la reducción de emisiones; incluso la trayectoria del billete porque la aplicación permite a sus usuarios continuar escribiendo la historia de su circulación –qué intercambios se han hecho con ella, paradero actual, etc.-

De esta manera, nuestras historias individuales de buenas acciones por el planeta se engarzan en una sola y gigantesca historia colectiva que puede inspirar un cambio real en una escala planetaria.” [7]

La boya es una moneda narrativa porque “es una herramienta que ayuda a la gente de la comunidad a combinar las historias de sus pequeñas acciones a favor del medioambiente y juntarlas en una única historia común.” [8]

Los “mineros” de la boya no rapiñan la tierra en busca de oro, ni practican la coerción y el chantaje organizado: Plantan árboles, fabrican compost, reutilizan basura, instalan paneles solares… Por cada tonelada de emisiones de gas invernadero que reducen con su actividad, los mineros obtienen 100 boyas del órgano certificador, que se encarga de que los cálculos de reducción de emisiones se ajusten a una tabla de equivalencias aceptada consensuadamente por la Comunidad [9].

¿Cuánto vale una boya? Cada día más. Cuando preguntamos cuánto vale una boya, un euro, un dólar o cualquier otra moneda estamos preguntando en realidad qué se puede obtener a cambio de ellas. La boya valdrá cada día más en la medida en que se incremente su aceptación en los intercambios cotidianos entre productores de bienes y servicios. Lo cual nos lleva a una conclusión ineludible: Al usar una moneda, cualquier moneda, estamos reforzando el trabajo comunitario que le da valor. Cuanto más la usamos, más contribuimos a la extensión de ese trabajo. Usando boyas consolidamos la labor de personas dedicadas a reparar el destrozo medioambiental del mismo modo que usando dólares, euros o cualquier moneda fiat potenciamos al Estado y el monopolio estatal de la violencia sobre el territorio legislado, enraizamos el entramado bancario, el adoctrinamiento mediático y educativo, etc.

Monedas narrativas y monedas alternativas

¿Es la boya una moneda alternativa? No. Una moneda narrativa no tiene por qué ser necesariamente una moneda alternativa. Lo normal, de hecho, es que no lo sea. Dos ejemplos mucho más claros que la boya: la dora y el “ticket transporte” de Curitiba.

El Estado de Lituania y varias empresas radicadas en este país son las patrocinadoras de la Fundación Doraland, que premia tareas de docencia voluntaria con una moneda llamada Dora. El ayuntamiento de la ciudad de Curitiba, en Brasil, creó un programa municipal que recompensaba la recogida y separación de residuos urbanos con tickets de transporte público. No es extraño que un Estado (en su faceta municipal o nacional) impulse iniciativas con monedas complementarias de tono ecologista, educativo, etc. La ganancia para un Estado en estos casos es doble: Por un lado, se embolsa la moneda fiat que tendría que pagar a trabajadores profesionales por el desempeño de esas funciones públicas (barrenderos, maestros, etc.), aprovechándose de la necesidad de millares de personas que están dispuestas a realizarlas a cambio de migajas en forma de vales canjeables por viajes de metro, comida enlatada, etc. Por otro lado, se mitiga la presión social latente y se siegan los procesos de autoorganización popular que están detrás de toda emisión de moneda con vocación realmente alternativa.

Una moneda social diferente
Por Genoveva López Morales
"Las herramientas del amo nunca desmantelan la casa del amo. El euro nunca desmantelará el banco central europeo". Audre Lorde y todoxhacer.   más +

Tanto la dora lituana como el ticket de transporte de Curitiba son fácilmente identificables como monedas complementarias, no alternativas, porque ambas emanan del brazo político militar de las monedas fiat: el Estado. Pero en otros casos es imposible distinguir a simple vista una moneda “alternativa a la moneda fiat” de una moneda “complementaria con la moneda fiat”, puesto que la diferencia estriba en la intencionalidad de las Comunidades que las crearon. Consideramos “complementarias” a las monedas creadas por Comunidades que no se plantean la destrucción de las monedas fiat y “alternativas” a aquéllas creadas por Comunidades con la intención expresa de destruir las monedas fiat. Así, por ejemplo, son complementarias todas las monedas usadas desde hace décadas por la comunidad empresarial capitalista para aplicar descuentos [10]; liquidar stocks obsoletos; optimizar rendimientos de maquinaria infrautilizada y períodos estacionales de baja ocupación; reducir costes salariales [11], etc. También son complementarias las criptomonedas de primera generación que, como el Bitcoin, se concibieron más como herramientas para la especulación financiera y la evasión de capitales que para la destrucción de moneda fiat.

Las monedas complementarias son falsificaciones de monedas alternativas o, en otras palabras, operaciones encubiertas de revalorización de moneda fiat.

Como último recurso, si las monedas complementarias no pudieran contener la emergencia de monedas alternativas, el Estado recurrirá sin duda a la represión violenta de las Comunidades rebeldes auto-organizadas que las empleen. Cómo podemos defendernos de esa agresión es harina para un texto de otro costal. En este texto nos contentamos con establecer que las monedas fiat son uno de los instrumentos más potentes de dominación de los Estados y que los Estados se debilitarán cuanto menos las usemos (por la misma razón que se fortalecen cuanto más las usamos).

En la actualidad, disponemos de un campo amplio para la experimentación subversiva con moneda alternativa. Las monedas de crédito mutuo son idóneas para constituir sistemas de intercambio de ámbito territorial local [12]. Las monedas narrativas son muy apropiadas para apoyar luchas de ámbito funcional, como el ámbito educativo, asistencial, sanitario, ecológico, etc. Las criptomonedas de segunda generación se están convirtiendo en moneda narrativa digital, instrumentos perfeccionados para realizar intercambios de ámbito funcional a escala internacional [13]. Incluso las criptomonedas de primera generación, aunque no sean monedas alternativas, pueden ser puntualmente mecanismos muy efectivos para hurtar al control de los Estados las transferencias de reservas de valor. Nada impide que en nuestro monedero físico o virtual, en lugar de euros y tarjetas de crédito, podamos tener ya nuestra cartilla de certificación de registros de intercambios locales con moneda de crédito mutuo [14]; un par de monedas narrativas emitidas por redes de escuelas libres o de consultorios de salud autogestionados; quizá algo de cripto moneda para operaciones delicadas, etc.

Acabamos con una última invitación a reflexionar: ¿De verdad pensamos que la lucha contra el enemigo puede financiarse con monedas emitidas y controladas por el propio enemigo?

http://redautogestion.com/lacanica/es

Malouney    Red de Colectivos Autogestionados - La Canica

Notas

[1Estados, bancos, corporaciones industriales, asociaciones, etc.

[2A partir de la quiebra del patrón oro, un billete fiat de cien dólares es un certificado estatal que autoriza a su poseedor a usarlo como dinero por el valor consignado. Nótese la diferencia: mientras que bajo el patrón oro el emisor establecía cierta relación de confianza con el tenedor del billete, a quien se le prometía la convertibilidad en oro de su dinero, con el dinero fiat la relación pasa a ser formalmente de autoridad: esto es dinero porque lo digo yo.

[3La tecnología que usan los sistemas LET’S no es esencialmente distinta a la tecnología que usan los bancos capitalistas para anotar operaciones en cuentas telemáticas. Pero, mientras que el sistema capitalista es un sistema de emisión centralizada de moneda que circula en cuentas descentralizadas, el sistema LET’S es un sistema de emisión descentralizada de moneda que circula en cuentas centralizadas. ¿En qué se traduce esta diferencia? En sistemas bancarios capitalistas, todos los miembros de la comunidad tienen capacidad de ocultar su uso de moneda (con billetes anónimos o anotaciones en cuentas opacas) pero sólo una élite privilegiada de la comunidad tiene el poder de emitir moneda. En sistemas LET’S, todos los miembros de la comunidad pueden emitir moneda pero ninguno tiene capacidad de ocultar su uso. Las consecuencias de una u otra combinación de factores para una comunidad no son difíciles de imaginar.

[4A diferencia de las monedas fiat que, por estar basadas en órdenes, tienden a la parquedad. Los hodiernos billetes de euro ya no tienen ni leyenda, sólo la cifra que refleja su valor y la firma de la autoridad monetaria.

[5“It is often said that the solution to climate pollution is to be found in many small everyday actions. The problem is that these small actions are not connected to one another and do not inspire further actions. Right now when someone does something good the story does not become part of a bigger story.” http://www.maiamaia.org

[6Por sus iniciales en inglés: Emissions Reduction Currency System.

[7“In this way our individual stories of doing the right thing for the planet can link up into a giant collective story that can inspire real change on the scale of the whole Earth.” http://www.maiamaia.org/

[8“[…] is a tool that can help people in communities combine the stories of their environmentally friendly actions together into a single story for the community.” http://www.maiamaia.org/

[9El Boya es, además de narrativa, una moneda fiduciaria porque (a diferencia de las monedas fiat, que garantizan su circulación por medio de la coerción) su circulación se logra por el mutuo acuerdo de la comunidad de usuarios y la confianza en el órgano certificador.

[10Corticoles, puntos repsol, millas aéreas, etc.

[11Truck System (http://en.wikipedia.org/wiki/Truck_system), tickets restaurante, cheques de viaje, etc.

[12Las monedas de crédito mutuo, inspiradas en los sistemas LET’S, son sistemas de anotación en cuentas públicas que impiden fenómenos de inflación o deflación, ya que no puede haber exceso o escasez de estas monedas. Además, la emisión de monedas de crédito mutuo está completamente descentralizada, ya que es generada directamente por los participantes de un intercambio en el mismo momento del intercambio.

[13Así, por ejemplo, el “solar coin” (respaldado por kilowatios generados con energía solar) o el “permacredit” (respaldado por cultivos de permacultura en ecoaldeas).

[14Una versión moderna de los carnés de productor de las colectividades anarquistas de la Revolución Española.