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LGTBI

22 de julio de 2016

Microhomofobias

En una sociedad en la cual está supuestamente cada vez más aceptada la diversidad de condiciones sexuales (a pesar de todos los ataques y demás situaciones que vivimos) se ha pasado a expresar la homofobia de una manera mucho menos visible pero igual o más dañina que la otra, ya que es ejercida por un amplio espectro de la sociedad, tanto socioeconómico como ideológico.


Microhomofobias
Wikimedia (CC)  

En este caluroso verano, y más aún en Andalucía, uno tiene la sensación de que el calor afecta seriamente al comportamiento humano. Aquí un ejemplo ilustrativo. La periodista de El País Luz Sánchez Mellado escribió recientemente para este periódico un pequeño artículo de opinión criticando un programa de televisión dedicado a la moda estrenado en los últimos días. Pues bien, en el momento de la crítica al programa de televisión hace alusión a la aparición de un hombre en el programa como el “gay reglamentario”. Llegados a este punto me surgen varias dudas: ¿cómo supo que es gay? Y, en el supuesto caso de que lo fuera ¿tiene el permiso de esta persona para hablar de su vida privada? Y ya puestos a ahondar en el tema ¿en qué influye su condición sexual sobre la calidad del programa en cuestión? Independientemente de que el programa de televisión use un estereotipo, por esa misma razón la autora no debería usarlo y además dar por hecho de que éste se cumple. Además de todo ello, esa frase supone cuestionar la propia profesionalidad del hombre, y que podríamos igualar a su equivalente machista de “mujer florero”.

Obviamente, no pude reprimir mis instintos de defensa de los derechos LGTBIQ y le comenté por twitter esto mismo que acabo de comentar (aunque en 140 caracteres). La respuesta de la periodista fue aún más chocante para mí: “Crítica aceptada, pero la hipercorreccion politica no es lo mío. Gracias por tu comentario”.

Lo que esta periodista llama no tener “hipercorrección política” se llama hacer microhomofobias (también podríamos llamarlo microLGTBIQfobias). En el mundo del tertuliano, de las opiniones no contrastadas y superficiales todo vale. Y todo vale hasta el punto de considerar que lo que uno ve es la realidad verdadera. En este contexto surgen las microhomofobias (al igual que los micromachismos). Son pequeños actos diarios en los que de una forma más o menos sutil uno deja entrever el sustrato homófobo, o machista para el caso de los micromachismos.

Las microhomofobias están muy relacionadas con los micromachismos


En una sociedad en la cual está supuestamente cada vez más aceptada la diversidad de condiciones sexuales (a pesar de todos los ataques y demás situaciones que vivimos) se ha pasado a expresar la homofobia de una manera mucho menos visible pero igual o más dañina que la otra, ya que es ejercida por un amplio espectro de la sociedad, tanto socioeconómico como ideológico. He aquí la prueba, la frase en cuestión se publicó en un periódico cuya tendencia es supuestamente progresista. Además, estos actos de microhomofobia tienen la característica de que son muy recurrentes, por lo que se pueden oír prácticamente a diario.

Bueno, pues aquí no termina la cosa, no. Lejos de hacer una autocrítica profunda, aquí viene la típica respuesta de alguien que ha realizado algún acto homófobo y no lo quiere admitir. De los creadores de la frase “yo no tengo nada en contra de los gays, de hecho tengo muchos amigos gays” llega la frase “estoy gozosamente rodeada de gays (…), mi limpieza de sangre homófila está testada a diario”. El estar rodeado de gays no te exime de cometer actos de microhomofobia al igual que el estar rodeado de mujeres no lo hace con los micromachismos. Es más, al igual que hay mujeres que ejercen actos de micromachismo igual ocurre con la microhomofobia, y no es raro ver actos de microhomofobia por parte de algunas personas LGTBIQ (y lo digo con conocimiento profundo de la situación).

Para algunas personas la microhomofobia y el micromachismo son difíciles de ver. Por ello, es posible que leyendo este artículo estés pensando en que la periodista no ha ejercido ningún acto homófobo. Estos actos se encuentran tan sumamente enraizados en la sociedad que están completamente normalizados, y nos cuesta deshacernos de ellos. Chistes, frases hechas, coletillas…en muchas ocasiones están impregnadas del carácter machista y homófobo, de clichés, que hemos heredado de épocas pasadas.

En una sociedad en la que “ser un zorro” es ser listo, mientras “ser una zorra” nada tiene que ver con la inteligencia; en la que algo “es un coñazo” cuando es aburrido o es “la polla” cuando es increíble; en la que podemos decir “ser una víbora” o “ser una lagarta”, pero no existe el caso para el masculino; esa es la misma sociedad que se permite hablar de la condición sexual de alguien (en el supuesto caso de que realmente la supiera, y no fuera una suposición suya) sin su permiso y sin que ello afecte en ninguna medida a la calidad del programa de televisión en cuestión (por buena o mala que sea ésta).

Así, las microhomofobias están muy relacionadas con los micromachismos. Al igual que existen estereotipos LGTBIQ también existen estereotipos de género, íntimamente unidos ambos en todo caso. Como siempre me gusta dejar algo de información, en esta ocasión dejo el enlace a un documental del programa Documentos TV titulado “El machismo que no se ve”. Me queda la esperanza de que algún día se realice un documental similar sobre la homofobia que no se ve pero que muchos tenemos que sufrir a diario.

José Luis Vicente Vicente  

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