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El Festival contrapublicitario

29 de mayo de 2015

Premios Sombra 2015 a la peor publicidad del año

Como cada año, el festival publicitario El Sol volverá a galardonar aquellas campañas publicitarias que destacan por su creatividad. Sin embargo, la publicidad es mucho más que eso: ¿dónde queda el análisis crítico de los valores que transmite la publicidad?. Ante la falta de un análisis crítico del papel de la publicidad, Ecologistas en Acción organiza por séptimo año consecutivo los Premios Sombra a la peor publicidad.


Meter costumbres en una lata de comida, hablar de coches mostrando cuerpos, hacer creer que Canarias está en Noruega. Todas las estrategias parecen válidas para vender productos a través de los anuncios. Ecologistas en Acción lanza, por séptimo año consecutivo, sus Premios Sombra a la Peor Publicidad. El certamen cuenta con finalistas en ocho categorías, entre los que se escogerá a los galardonados por votación popular y a través de un jurado.

Unilever, Repsol, Ford, Litoral, Toyota, PokerStars, Banco Santander y el Corte Inglés son las marcas seleccionadas este año. Han sido escogidas por transmitir mensajes engañosos, irresponsables, falsamente solidarios, hiperconsumistas. La votación online, abierta hasta el 9 de junio, decidirá el resultado del Premio del Público. También habrá un Premio del Jurado, que cuenta este año con representantes del ámbito de la enseñanza, los medios de comunicación o el cine.

Es el caso este año de Ford Ecosport, que con su anuncio "sin llaves" emplea el cuerpo de un hombre para promocionar a carrocería de un coche. También el de los productos Litoral, de Nestlé, empeñados en hacernos creer que las buenas costumbres alimenticias caben en una lata. Repsol y sus intentos de promocionar las bondades de las prospecciones petrolíferas en Canarias también se han ganado la inclusión en los galardones.

Unilever, a través de su marca Knorr, tiene este año el honor de ser finalista a toda una trayectoria. Su campaña publicitaria "Programa de Agricultura Sostenible" disfraza la producción industrializada y descentralizada de sus productos de lo que no es. Tortilla de silicona, ombligo del mundo, lavado verde o cenutrio están entre las categorías finalistas de los Premios Sombra, que Ecologistas en Acción comenzó a conceder en el año 2008.

¿Por qué unos premios a la peor publicidad?

Es frecuente recalcar el papel comercial, informativo o de entretenimiento de la publicidad, pero ¿y su papel como transmisor de valores o incluso como lobby ideológico? Los Premios Sombra se han convertido en estos últimos años en un indispensable ejercicio de análisis crítico ante uno de los principales agentes de transmisión de unos valores que, en muchos casos, tienen consecuencias nefastas.

Los Premios Sombra nacieron justamente para señalar los anuncios que han destacado en el último año por transmitir valores sexistas, insolidarios, consumistas o que hacen pasar un producto como ecológico sin serlo realmente. Pero estos premios también suponen una llamada de atención ante una influyente forma de comunicación que, con el fin de fomentar el consumo, termina por promover el hedonismo, el individualismo o incluso la insolidaridad entre las personas.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Vivimos en un escenario de saturación publicitaria donde los anunciantes se han especializado en crear vínculos emocionales con sus clientes, más de 2.000 millones de consumidores en todo el mundo que participan en una competitiva guerra comercial de percepciones. Reducida al mínimo la función informativa de la publicidad y aprovechando las posibilidades del lenguaje audiovisual y los nuevos canales de comunicación, los anunciantes han volcado sus esfuerzos en incrementar el valor de sus marcas dentro del mercado de intangibles, hasta el punto de convertir el producto en sólo un elemento más de un amplio proceso comunicativo.

Para ello, la publicidad se ha ido especializando en prometer que ese mercado de productos y marcas satisface desde las necesidades más básicas a los anhelos y aspiraciones laborales, sociales o sentimentales de la ciudadanía. La estrategia que se ha mostrado más potente, al fin, es insistir de forma creativa en las supuestas carencias que aquejan al consumidor. Porque sus inseguridades son las que mejor promueven el consumo irresponsable.

Finalistas Premios Sombra 2015

Ecologistas en Acción    Comisión de consumo

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