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El Papa Francisco, de visita americana

3 de octubre de 2015

Los indígenas se cabrean por la canonización de Junípero Serra

Después del discurso del Papa Francisco ante la ONU indígenas americanos derribaron la estatua de Junípero Serra, frailes español canonizado. Tras su paso por el el continente americano al Sumo Pontífice ee quedan importantes retos y desafíos como señalar a los culpables de las aberrantes desigualdades que dividen el mundo en dioses y siervos. Aquí proponemos un nuevo listado de pecados mortales para frenar el poder descomunal que tienen quienes realmente dominan el mundo.


Los indígenas se cabrean por la canonización de Junípero Serra
PresidenciaRD (CC)  

El Papa Francisco, líder de la secta ecuménica más influyente del planeta, ha provocado el enfado de grupos de indígenas americanos que, ofendidos por la reciente canonización del fraile español Junípero Serra, han entrado en la misión católica Carmel, en California, donde está enterrado el religioso, y han derribado la estatua del santo.

Según el diario Los Ángeles Times, “los vándalos” han cometido un “crimen de odio” pues, además de derribar la estatua y arrojar botes de pintura sobre ella, han escrito pintadas en el exterior de la basílica que dicen “Santo del Genocidio” [1]. El cura llegó a la Alta California a finales del siglo XVIII con la misión de evangelizar a los nativos.

El suceso se produjo en la madrugada del domingo, 27 de septiembre, tres días después de que el Pontífice, de visita oficial a EEUU, canonizara al fraile. Las fuentes agregan que ha sido “un acto criminal y racista” pues durante el ataque sólo se causaron daños a tumbas de religiosos de ascendencia europea, no a las de nativos americanos.

En el mismo periódico una tribu de la zona que protestó contra la canonización, los Ohlone Costanoan Esselen, ha rechazado cualquier vinculación con los hechos. No obstante, la policía cree que los indígenas o simpatizantes de los pueblos exterminados han querido dejar patente su rechazo a la glorificación de misioneros católicos.

El atentado se cometió poco después de que el Papa Francisco pronunciara un emotivo discurso ante el Congreso estadounidense conmoviendo a republicanos y demócratas, que estuvieron a punto de echarse a llorar como magdalenas. El sucesor de San Pedro dijo que hay que tratar como personas a los emigrantes, abolir la pena de muerte, acabar con el negocio del armamento, y defender, ante todo, a la familia.

Le quedan importantes retos y desafíos como señalar a los culpables de las aberrantes desigualdades que dividen el mundo en dioses y siervos


El Pontífice, que se ha ganado fama de bonachón y progresista en todo el mundo, pidió también al presidente Obama, Premio Nobel de la Paz, que pise el acelerador del levantamiento del embargo a Cuba, país que ha sufrido lo indecible durante décadas a causa del bloqueo comercial y criminal impuesto por EEUU y sus adláteres.

El Papa Francisco es un gran hombre que sólo quiere el bienestar del prójimo. Es natural que en algún momento de su vida haya dudado de la existencia de Dios, como todo ser pensante, pero eso no va en su detrimento, todo lo contrario, le humaniza. Aristóteles decía que “mientras el ignorante afirma, el sabio duda; duda y reflexiona”.

Le quedan importantes retos y desafíos como señalar a los culpables de las aberrantes desigualdades que dividen el mundo en dioses y siervos. Llamar a capilla a la legión de gobernantes, mercaderes y agiotistas que viven al margen de cualquier valor moral y de los elementales principios de solidaridad y justicia social.

Aprovechando esta crisis tan letal provocada por Estados Unidos y sus satélites, el Vaticano podría hacer una nueva lista de pecados mortales para intentar salvar la vida y la dignidad de cientos o miles de millones de personas víctimas de la codicia, la explotación y el neoliberalismo sin fronteras.

Nuevos pecados mortales

Desde mi humildad, propongo este decálogo de pecados por si llega a los oídos de Roma, y alguien se atreve aconsejar al Papa de la necesidad de tomar medidas eficaces.

  1. Los tribunales y banqueros sufrirán un castigo, por desahuciar a los pobres o personas que han caído en desgracia, de 1492 años de Infierno.
  2. Los responsables de las compañías hidroeléctricas sufrirán un castigo, por cortar la luz y el agua a los excluidos, de 2008 años de Infierno, prorrogables.
  3. Los misioneros que impongan la religión católica a otros pueblos que adoran a sus divinidades, sufrirán un castigo de 1975 de años de Infierno.
  4. Los responsables de los recortes en Sanidad y Educación, sufrirán un castigo de 2015 años de Infierno, prorrogables.
  5. Las mafias legalizadas o ilegales que esclavizan y maltratan a personas, animales y plantas, sufrirán un castigo de 2001 años de Infierno.
  6. Los funcionarios o empresarios que fomentan el subempleo, sufrirán un castigo 1453 años de Infierno.
  7. Los responsables del Gobierno que permiten precios prohibitivos para que los excluidos no puedan ir al dentista, serán castigados con 711 de años de Infierno.
  8. Los responsables del Gobierno que permiten precios prohibitivos para que los excluidos no puedan graduarse la vista y comprar gafas progresivas, serán castigados con 1808 años de infierno.
  9. Los usureros (banca y mercaderes) que se preocupan solo de su propio beneficio personas, y confunden la prosperidad de una clase social con el bienestar del país, serán castigados con 1642 años de Infierno, prorrogables.
  10. Los responsables del Gobierno que permiten precios prohibitivos a los medicamentos que pueden salvar vidas, sufrirán un castigo de 1882 de años de Infierno.

Ahora viene la gran pregunta ¿Por qué el Papa no denuncia enérgicamente esos crímenes? La respuesta es muy sencilla: No lo hace porque supone un enfrentamiento con los poderes políticos y económicos que dominan el mundo, y la Iglesia necesita de su apoyo para sobrevivir.

Y vuelva a cantar Quiquiriqui el Noble Gallo Beneventano para recordarnos estos sabios aforismos del filósofo chino Lao Tsé: las palabras hermosas no dicen la verdad, la verdad no se dice con palabras hermosas.

Javier Cortines    Nilo Homérico

Notas

[1Eduardo Galeano señala en su obra “las Venas Abiertas de América Latina”, que antes de la llegada de los españoles a América, había unos 70 millones de nativos, y sólo un siglo y medio después, esa población se redujo a 3,5 millones.

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