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Mujer contracorriente

Menos salud, educación y protección del medio ambiente.

24 de noviembre de 2014
Guiomar Morales Navarro 

Las políticas de recortes contra la sostenibilidad de la vida

El aumento de recursos en “Asuntos económicos”, desde 2010 a 2012, supera la suma de los recortes acometidos, en el mismo periodo, en “Salud”, “Educación” y “Protección del medio ambiente.


El estallido financiero de 2007, despertó a la población española de un sueño en el que creíamos haber alcanzado la senda del crecimiento y el progreso ilimitado. Despidos, desahucios, recortes en sanidad y educación, reformas laborales que reducían derechos adquiridos, sustituyeron a un Sistema de Bienestar ya antes insuficiente. La gente joven migraba forzosamente al extranjero, aparecía la primera generación que viviría peor que sus progenitores y las diferencias sociales se acentuaban.

¿Pero cómo llegamos a esta situación? ¿De verdad el problema era que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades? Estas preguntas empezaron a ser cada vez más frecuentes entre la opinión pública y las respuestas aportadas también han sido diversas. Una es la aportada por la economía feminista, que pone en el centro del análisis “la sostenibilidad de la vida” [1]. Bajo este enfoque, el origen de la crisis resulta ser el propio sistema económico capitalista: sus fundamentos, valores, objetivos y las relaciones de poder en base a las cuales se construye.

En su respuesta, explica cómo antes del estallido financiero de 2007, ya estábamos en crisis: una crisis ecológica internacional, una crisis de reproducción social en los países de la periferia global y una crisis de cuidados en los países “desarrollados” occidentales. La crisis financiera surgida a partir de 2008, sería otra manifestación de los límites del sistema económico y las políticas de austeridad, aplicadas cómo respuesta a partir de 2010, no hacen más que ir en contra de las condiciones que posibilitan la reproducción social, al mismo tiempo que intensifican las crisis preexistentes.

Los datos

Un primer paso para entender el impacto social de las políticas de recortes es saber en qué y cuánto se ha recortado. Para ello acudimos a la página web de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) [2], donde se publican los gastos realizados por el conjunto de las Administraciones Públicas, según su función social y la Clasificación de las Funciones de las Administraciones Públicas (CFAP) elaborado por las Naciones Unidas.

A partir de dichos datos he elaborado la tabla nº1, donde aparecen las variaciones anuales de recursos, en las diferentes funciones de gasto público, desde 2007 hasta 2012, último año para el que hay datos disponibles.

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Si nos fijamos en la última columna de la tabla, podemos observar que las políticas de austeridad, aplicadas a partir de 2010, no afectan a todas las funciones sociales por igual. De hecho, algunas de ellas aumentan en dotación de recursos públicos, hasta llegar a compensar las reducciones acometidas en el resto.

Así, por ejemplo, el aumento de 21.641 millones de euros en “Asuntos económicos” supera la suma de los recortes acometidos, en el mismo periodo, en “Salud”, “Educación” y “Protección del medio ambiente”.

Además, podemos observar cuales son las funciones sociales en las que las políticas de recortes han recaído con más fuerza. Con un simple cálculo comprobamos que “Sanidad” y “Educación” asumieron, de 2010 a 2012, el 46% de la reducción de gasto público exigido por las políticas de austeridad. Si sumamos los recortes aplicados en “Vivienda y servicios comunitarios”, alcanzan el 75% y si añadimos a la lista “Actividades recreativas, cultura y religión” y “Protección del medio ambiente”, llegamos al 94%.

Centrando la atención en aquellas funciones que han experimentado un aumento de recursos, surge la duda sobre el destino final del dinero público, ¿qué o quiénes están detrás del aumento en “Servicios generales de las Administraciones Públicas” y “Asuntos Económicos”? Para saberlo es necesario dar un paso más en el nivel de desagregación de los datos, tal y como aparece en la tabla nº2.

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Podemos observar que detrás del aumento de recursos en “Servicios generales de las Administraciones Públicas”, en realidad está el incremento de recursos destinados pagar los intereses de la deuda pública, que en 2010 y 2011 experimentó un aumento de 7.794 millones de euros, casi la misma cantidad de los recortes sufridos entre 2010 y 2012 en Sanidad.

Detrás del aumento en “Asuntos económicos” se esconde una partida denominada “Asuntos económicos, comercial y laborales en general”, que en base a la definición de la División Estadística de Naciones Unidas, es una amalgama de políticas que incluye desde el fomento del comercio, nacional e internacional, hasta la supervisión y regulación de las condiciones de trabajo, la promoción de la movilidad en el empleo y la reducción de la discriminación en ámbito laboral.

Por su parte, tras el aumento en “Protección social”, se encuentra básicamente el crecimiento de “Edad avanzada”, la sub-función social que aglutina un mayor porcentaje de gasto público (16,18%), en su mayoría pensiones por jubilación de carácter contributivo. Por el contrario, otras sub-funciones de protección social más próximas a una cobertura universal, mantienen una participación casi testimonial, como por ejemplo ayudas a la “Vivienda”, con un 0,22%, “Familia e hijos”, con un 1,51% y “Exclusión social”, con el 0,56%. Estas dos últimas reducidas en dotación de 2009 a 2011.

Una interpretación de los datos poniendo la vida en el centro

Teniendo en cuenta los datos anteriores, una conclusión evidente es que las políticas de austeridad no tienen un impacto efectivo sobre la reducción del déficit público, ya que al mismo tiempo que se acometen recortes en ciertas funciones sociales, en otras se aumentan los recursos hasta compensarlos.

Sin embargo, el argumento utilizado por la clase política para justificar los recortes es, precisamente, la necesidad de reducir el gasto público para recuperar el equilibrio fiscal, condición necesaria para el crecimiento económico y la creación de empleo. Por tanto, si los recortes no están logrando una reducción del gasto público, o bien las políticas de austeridad se están llevando a cabo de una manera totalmente ineficaz, o bien tienen un propósito diferente al que nos han contado.

Este objetivo puede ser algo tan simple como detraer recursos de ciertos sectores, para favorecer a otros. En el juego está claro quiénes salen perdiendo: las personas que se encuentran en una situación socio-económica más precaria, pues los recortes se centran en funciones sociales que garantizan sistemas de protección social universales, como los sistemas de salud y educación públicos u otras funciones dedicadas a la protección social, como “Exclusión social” y “Familia e hijos”. En su caso “Vivienda”, no ha sufrido recortes, pero el aumento en 142 millones de euros, experimentado desde 2009 a 2011, no corrige una participación mínima en el gasto total del 0,22%, a todas luces insuficiente.

Salen perdiendo las mujeres, ya que las políticas de recortes se han centrado en aquellas funciones que implican una solución colectiva a las necesidades de cuidados, imprescindibles para la vida. Los recortes en salud, educación, especialmente en los niveles de 0 a 2 años y en ayuda a la dependencia, implica que estas tareas, antes realizadas (de manera insuficiente) desde los servicios públicos, se re-privatiza recayendo con más intensidad en los hogares y en manos femeninas. Todo lo cual, no hace más que profundizar la división sexual del trabajo, como solución clásica del capitalismo para funcionar, gracias a la explotación de la diferencia entre hombres y mujeres, construida culturalmente en base a los géneros.

También sale perdiendo el medio ambiente, ya que se recortan las políticas de protección medioambiental, intensificando el conflicto entre un sistema económico basado en el crecimiento ilimitado y la realidad de unos recursos naturales finitos [3].

Pero ¿quiénes ganan con las políticas de recortes? Si bien los datos no permiten afinar el destino final de todas las funciones que han aumentado su dotación de recursos, una de ellas señala claramente un ganador: El sistema financiero internacional, el cual se beneficia del trasvase de recursos públicos que supone el pago de los intereses de la deuda pública. En cuyo aumento se encuentra un sistema fiscal regresivo, que ha favorecido tradicionalmente a las rentas del capital, y la caída de un modelo de crecimiento insostenible, basado en burbujas especulativas que han beneficiado a constructoras, inmobiliarias, promotoras, élites locales, entidades financieras y especuladores.

Así mismo, detrás del aumento de los intereses de la deuda pública hay un beneficioso negocio para las entidades financieras. Las cuales, con las ayudas obtenidas por el Estado y por el BCE, compran la deuda pública española a un elevado interés, obteniendo un jugoso beneficio sin asumir apenas riesgo o coste alguno [4].

A modo de conclusión

Las políticas de recortes iniciadas por el Gobierno español a partir de 2010, no son un sacrificio temporal que nos llevará de nuevo a la senda del crecimiento ilimitado y la creación de empleo. En realidad, implica detraer recursos de los ya insuficientes sistemas de protección social, intensificando las desigualdades sobre las que se construye el sistema capitalista, para ponerlos a disposición de las mismas élites económicas responsables de la crisis.

La única solución consecuente con una sociedad justa y equitativa pasa por un cambio del sistema económico, desde sus mismos fundamentos, de tal manera que en el centro de la organización social y económica, en lugar de colocar la acumulación incesante de beneficios, se sitúe la sostenibilidad y el cuidado de la vida.

* Guiomar Morales Navarro es activista de la PACD-Madrid.

Guiomar Morales Navarro   Plat. Auditoria Ciudadana de la Deuda

Notas

[1Para ampliar información consultar los trabajos al respecto de: Astrid Ajenjo, Cristina Carrasco y Amaia Pérez Orozco.

[3Para ampliar información consultar: Herrero, Y. (2008), “Tejer la vida en verde y violeta: vínculos entre ecologismo y feminismos”, Cuadernos de Ecologistas en Acción, 13, Madrid: Ecologistas en Acción.

[4Para mayor información consultar: Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (2013, octubre), “Informe: La ilegitimidad de los Rescates a la Banca en el Estado Español”.

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