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Sindicalismo

12 de octubre de 2016

La organización del poder de la clase obrera

La descentralización de la negociación colectiva que persigue las actuales reformas laborales merma la posibilidad de formar un verdadero contrapoder que se enfrente a la patronal y sus intereses. Bajo esta premisa, el programa de Eko Tv inicia una nueva temporada de debates en su televisión por Internet.


La organización del poder de la clase obrera

La descentralización de la negociación colectiva que persigue las actuales reformas laborales merma la posibilidad de formar un verdadero contrapoder que se enfrente a la patronal y sus intereses. De esta suerte, llevamos años asistiendo impotentes a la extensión de la precarización de las condiciones laborales.

En este sentido, Lluís Rodriguez, asesor laboral y profesor de la Facultad de Relaciones Laborales y Trabajo Social de la UPV/EHU, mencionó una de las claves del debate sobre sindicalismo: a su jucio, existen dos modelos sindicales, el que busca oponer un contrapoder a la lógica de acumulación capitalista y un segundo modelo que se amolda mejor a las lógicas productivistas del capitalismo. La respuesta a esta cuestión por parte de Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT y Fernando Lezcano, secretario de organización y comunicación de Comisiones Obreras (CC.OO.) no fue directa, sino más elaborada a lo largo del debate. Ambos evitaron hablar de que existieran dos modelos sindicales.

Descrédito de los sindicato y negociación colectiva

Para dar una perspectiva de la situación actual del sindicalismo, es inevitable hacerse eco del descrédito que sufren. Cristina Antoñanzas negó que estuvieran alejados de la sociedad puesto que, según dijo, “contaban con cientos de afiliados que sabían perfectamente cuáles eran los problemas generales de todo trabajador”. El presentador de Eko TV, Iván Ayala, ahondó en la cuestión sobre la desconexión que tuvieron los sindicatos con el 15m, problema que ambos representantes admitieron, a la par que contaban que sendas organizaciones, CCOO y UGT, se encuentran inmersas en procesos de reflexión, a la busca de modelos más inclusivos, que atraigan más afiliados y, sobre todo, que sean efectivos en la conquista de derechos.

Otro tema caliente fue la propia negociación colectiva que, de la mano de las reformas, se está llevando a los actores más pequeños en la escala, esto es, que la negociación se da cada vez más dentro de las empresas individuales. Lezcano y Antoñanzas insistieron en la necesidad de convenios marco que sirvieran de “paraguas” para aquellos trabajadores sin capacidad de negociación. Por su parte, Rodríguez comentaba que existen también otras fórmulas con verdadera capacidad de confrontación como las cajas de resistencia que permiten promover huelgas indefinidas.

Lezcano, por su parte, afirmó que el mayor problema sindical es que la mayoría de los trabajadores están fuera de la negociación colectiva porque están contratados por pequeñas empresas. Ese es el gran reto de los sindicatos hoy en España, según Lezcano, que deben buscar la firma de convenios sectoriales para evitar la lógica de individualización de las relaciones laborales que persiguen las reformas laborales neoliberales. Lluís Rodríguez, sin embargo, puso peros a dichos convenios sectoriales, puesto que señaló que en ocasiones ciertas legislaciones no son tan vinculantes -como él lo llamaba, soft law- como los trabajadores desearían.

Marta Luengo    EKO TV

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2 Mensajes
  • Lluís Rodríguez 15 de octubre de 2016
    12:12

    Un apunte sobre lo dicho en el programa: el problema de los convenios sectoriales está en que sin clausulas que aseguren la ultraactividad infedinida (en contra de la reforma laboral 2012) o impidan el descuelgue de convenio colectivo en la empresa sin acuerdo por la parte social, sin mediaciones ni arbitrajes (en contra de la reforma laboral de 2012), lo firmado a nivel sectorial se devalúa. Y estos contenidos de negociación colectiva que simplemente aseguren que la patronal cumpla lo pactado y no sea papel mojado (así cómo otras mejoras), en un contexto donde los gobiernos han dado todo el poder a la patronal, solo lo consigues con confrontación y multiples jornadas de huelga o huelga indefinida (de empresa, de sector), que para sostenerla necesitas cajas de resistencia confederales con subsidio sindical de huelga que cubra la posibildiad de pagar lo básico de las familias (alimentación, vivienda, etc).

    Otra cuestión es, respecto al "soft law" citado, me refería a los Acuerdos Interconfederales de Negociación Colectiva, por ejemplo el III y con un ejemplo concreto clarisimo como son los derechos de información y consulta ( http://www.ccoo.es/cms/g/public/o/9/o59146.pdf ). Una cosa es que se valore positivamente generar un discurso sobre las cuestiones que se tratan y las orientaciones que se establecen con la patronal (aunque algunos contenidos pueden ser más que discutibles), aun cuando lo que se pone en el texto es principalmente lo que recoge la norma legal que tampoco es prólija en derechos laborales al respecto, puesto que la jurisprudencia limita en contra de los sindicatos esos derechos de información y consulta en la negociación colectiva (sobretodo art. 64 Estatuto Trabajadores). Otra cosa es no reconocer que la realidad de aplicación es nula y ese documento está vacío de contenido, es papel mojado para negociar procesos de reducción salarial y despido colectivo. No amplía derechos, no asegura el cumplimiento por parte de los empresarios y los grupos empresariales de suministrar amplia información mercantil, contable, económico-financiera o laboral de las empresas. No en vano hay múltiples sentencias que establecen nulidad de medidas colectivas porqué las empresas no entregan información y no digamos algunas por irregularidades contables y fraude economico, porqué la información es poder y las empresas se niegan en rotundo a socializar la situación real de las empresas. En conclusión se venden acuerdos "soft law" que se supone sirven para mejorar cosas cuando eso no es real.

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  • Unai Oñederra 17 de octubre de 2016
    09:13

    Estoy completamente de acuerdo con LLuis. Y aunque CCOO y UGT digan que no hay dos modelos sindicales (contrapoder y concertación), yo creo que eso es así, y que se ve claramente en Euskal Herria. La mayoría sindical aquí (ELA/LAB) es un sindicalismo de contrapoder, y la minoría (CCOO/UGT) un sindicalismo de concertación que depende de la financiación pública. El modelo de concertación podía tener sentido cuando los sindicatos tenían poder en las empresas y cuando se conseguían mejoras sustanciales en la mesa (gracias a la fuerza que se tenía: afiliación, movilización), pero no lo tiene ahora que se están degradando continuamente las condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora, y que sólo utilizan la foto de la mesa de diálogo social para que esa degradación se venda con foto y aprobación social.
    Aunque nos quieran vender que la diferencia entre los dos modelos en Eusal Herria es que unos son nacionalistas vascos (ELA/LAB) y otros nacionalistas españoles (CCOO/UGT), esa no es la diferencia fundamental. Lo fundamental es que los primeros son sindicatos de contrapoder, y los segundos sindicatos de concertación.

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