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Con un incremento del 10% en el coste, pueden ahorrar hasta un 70% del gasto energético

30 de marzo de 2015

La nueva generación de viviendas ecoeficientes ya tiene habitantes

La arquitectura tradicional ha demostrado ser el mejor ejemplo de ecoeficiencia, así que lograr avances importantes en ese campo es todo un reto. Sin embargo, en los últimos meses comienzan a ser habitables los edificios proyectados durante el boom de la vivienda sostenible. En realidad, son proyectos que recogen algunas de las características de la arquitectura popular, como la orientación solar, junto a innovaciones avanzadas, como la calefacción geotérmica.


La nueva generación de viviendas ecoeficientes ya tiene habitantes

Una de las revistas más longevas sobre vivienda sostenible, Ecohabitar, explica que un grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla ha demostrado lo que siempre se ha sabido: que en verano la temperatura de un patio mediterráneo tradicional es más fresca que la de la calle. Para ello han desarrollado una herramienta matemática que por primera vez cuantifica el complejo comportamiento termodinámico de estos patios, algo que ayuda a ahorrar energía y dinero, el objetivo de los edificios ecoeficientes.

Esto muestra el interés creciente por introducir conceptos de sostenibilidad en la arquitectura moderna, algo que se hace evidente en edificios que ahora están siendo inaugurados. Por ejemplo, en Tres Cantos (Madrid), el nuevo bloque de 80 viviendas de la cooperativa “Arroyo Bodonal” incorpora medidas tradicionales como la orientación sur-suroeste, para aprovechar mejor la luz, pero también elementos más innovadores, como la calefacción por suelo radiante (que proporciona calor sin radiadores y frío sin aparatos de aire acondicionado) y ascensores que recuperan energía cinética.

Antonio Martínez Ovejero, director de la cooperativa, señala que en estos meses de invierno se ha probado el sistema de 8 bombas centralizadas de geotermia, el núcleo fundamental de producción de energía del edificio a partir del calor del interior de la tierra: “el mes ha sido crudo y el edificio, aparte de estar deshabitado, era nuevo, por lo que se daban todos los componentes de dificultad para calentarlo, pero la geotermia funciona divinamente”, explica a EFEverde.

La certificación energética “A”

Para mejorar el aislamiento del edificio han apostado por una fachada ventilada con piedra natural de 35 centímetros y por cristales y carpintería metálica con “un nivel de calidad y eficiencia diferente a los convencionales”. Además, el proyecto incluye la reutilización de las aguas grises -procedentes de lavabos, duchas y bañeras- en los inodoros y en el baldeo y la limpieza del garajes.

Todas estas características han permitido que el proyecto consiga la etiqueta de certificación energética “A”, la más alta, que supone que sus emisiones de CO2 por metro cuadrado son menos de la décima parte de las de un edificio de clase “G”, la más baja. Pero no es el único edificio que lo consigue en España.

Una promoción de viviendas sociales del Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona se convirtió en 2014 en el primer edifico acabado de Barcelona que obtiene la calificación energética “A”. Este proyecto logra un 20% de ahorro en el consumo eléctrico, el aprovechamiento del vapor residual de la revalorización de residuos urbanos, la producción de frío mediante máquinas de absorción refrigeradas por agua de mar y una reducción del 50% de emisiones de CO2.

Costes y amortizaciones

Un edificio ecoeficiente debe satisfacer las necesidades de sus habitantes, aportándoles calidad de vida a unos costes que éstos puedan asumir. El reto es usar lo menos posible recursos naturales no renovables (como los combustibles fósiles) y tratar de reemplazarlos con recursos inagotables (como la energía solar térmica) o con recursos potencialmente renovables (como la biomasa ), con una tasa de utilización inferior a su velocidad de regeneración natural.

Es también una oportunidad para mejorar la socioeficiencia

Los costes de construcción de un edificio como el de la cooperativa “Arroyo Bodonal” en Tres Cantos llegan a incrementarse en un 10%. Sin embargo, tales sobrecostes acaban suponiendo una inversión porque “la amortización, al precio que está la energía, está entre los 6 y 8 años” y “amortizamos tanto más rápido cuanto más suben las tarifas de energía”, dice Martínez Ovejera.

Los nuevos proyectos de edificios ecoeficientes pueden llegar a suponer un ahorro de hasta el 70% de la energía y un 50% menos en el gasto de agua. Pero además, los edificios terminan siendo un mejor activo económico: menor gasto anual, imagen positiva ante inversores, compañía de seguros, instituciones de crédito, etcétera.

Tras la enorme burbuja inmobiliaria, queda mucho por hacer en el mundo de la vivienda sostenible, pero la ecoeficiencia es ya una de sus principales columnas. Y es que no hablamos solo de casas. En Ecohabitar dicen que es, además, "una oportunidad para mejorar la socioeficiencia y trabajar los puntos donde lo individual y lo colectivo se encuentran".

El Salmón Contracorriente  

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