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Paraísos fiscales

13 de abril de 2017

La mala sombra de Dijsselbloem es alargada

Los intentos de corregir la elusión fiscal han sido un fracaso. Por el contrario ha crecido una industria de abogados, contables imaginativos y expertos fiscales al servicio de las grandes empresas, los grandes accionistas y las grandes fortunas.


La mala sombra de Dijsselbloem es alargada

El presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem ha hecho unas declaraciones en el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung en las que dice que cree en la solidaridad, pero considera que quien la solicite tiene obligaciones. “Yo no puedo gastarme todo mi dinero en copas y mujeres y pedir luego ayuda”. Además de ser palabras desafortunadas y retratarlo, cabe resaltar el lado no explícito del pensamiento de este irresponsable económico.

Aunque, antes, por simple coherencia hay que aceptar parte de la crítica incluida en esa frase.

La estructura económica española y la de otros países europeos es débil. Se comprueba en el permanente déficit comercial y el habitual déficit de la balanza de pagos. Además, el tejido productivo se concreta en un mar de microempresas, rala investigación y unas docenas de grandes empresas de capital nacional. También ha habido concursos leoninos y desaparición de riesgos sean por las radiales madrileñas u otras aventuras que al final paga la ciudadanía española. Todo ello, no lo olvidemos, ha aumentado las facturas y deuda pública que tardaremos en pagar y que impiden inversiones más útiles.

A añadir una cultura arraigada del 3% de astillas o mordidas en alguna administración, un continuum de prácticas de delincuencia organizada para sisar recursos públicos que han dado lugar a onerosas obras inútiles. Donde ha habido, por supuesto como elemento necesario, la utilización de paraísos fiscales.

Por otro lado, la construcción del euro ha sido mala. Porque, una cosa es la voluntad política de tener una moneda común, acordar criterios mínimos para fijar una paridad con las monedas nacionales y hacer la conversión y otra es el engaño deliberado de las cuentas para llegar a esos rubros que simulaban una situación económica irreal. El gobierno griego lo hizo desde el 2002 y durante años. Falsificó las cuentas. Pero lo pudo hacer porque contó necesariamente con Goldman Sachs y poco ha hecho la Unión Europea con esos delincuentes mafiosos. Sin embargo, ahora lo pagamos todos y,en primer lugar, la ciudadanía griega.

La especulación, sí, pero también la mala construcción del euro, sin instrumentos federales para compensar el choque asimétrico, más la carencia de políticas fiscales comunes ha generado una crisis cuando bancos de países deficitarios pidieron créditos a bancos de países con excedentes. Afectando posteriormente a los ciudadanos. Pero poco ha hecho la Unión Europea para repartir costes de errores del deudor y del acreedor y siguen las carencias instrumentales.

Pero, hay más. En la construcción del euro y sobre todo la elaboración de los Tratados de la Unión (aunque ya antes de uno y otros) estaban en pleno furor las prácticas para minimizar la factura fiscal, la planificación fiscal agresiva (eufemismo favorito de las multinacionales) para eludir miles y miles de millones de impuestos con los precios de transferencia, los precios que las filiales atribuyen a sus componentes, comprados obligatoriamente por otras filiales. Así se bascula el beneficio de unas a otras jurisdicicones con menor fiscalidad, sin olvidar los cargos de la empresa matriz a las filiales con diversas excusas. Siempre para pagar menos impuestos. Pero ante tal panorama, todos estos años la Unión Europea, el FMI y la OCDE han mirado hacia otro lado.

Los intentos de corregir la elusión fiscal han sido un fracaso. Por el contrario ha crecido una industria de abogados, contables imaginativos y expertos fiscales al servicio de las grandes empresas, los grandes accionistas y las grandes fortunas.
Y aquí entran de nuevo en acción los paraísos fiscales, las oscuras soberanías que ocultan a los propietarios finales y que, por supuesto, no gravan impuestos. En ese escenario, el 3 de abril fue el primer aniversario de la revelación por un consorcio de investigación periodística de las secretas trampas de un despacho jurídico y asesoría fiscal que ocultaba miles de millones tras sociedades pantalla panameñas. Los Papeles de Panamá.

No es casual que Fiat y Chrysler se fusionen y establezcan su sede legal en Holanda


Esas revelaciones han resaltado, por ejemplo, que los tratados de no doble imposición (para no pagar dos veces por los mismos ingresos) complican, pero no evitan, los acuerdos específicos para no pagar ni allí ni acá.

No es casual que Fiat y Chrysler se fusionen y establezcan su sede legal en Holanda y su sede fiscal en el Reino Unido. Y Apple ha firmado un acuerdo con Irlanda que ha provocado que la Comisaria de Competencia de la Uión Europea presente un contencioso por eludir pagar impuestos en toda Europa. La cifra impagada sube a 13.000 millones de euros y se impulsa que los estados reclamen esa deuda tributaria.

Desconocemos qué ha hecho Montoro para recuperar la parte alícuota de impuesto por beneficios de ventas en España. Pero, desde luego, Dijsselbloem no ha hecho su carrera política con el estandarte de la justicia fiscal. Desde luego, a Dijsselbloem no se le conocen esfuerzos para evitar el ‘sándwich holandés’, tras el doble irlandés que, a su vez, exige registrar una empresa en un paraíso fiscal para localizar la detentadora de propiedad intelectual y royalties y dejar de pagar impuestos aquí y allá.

Volviendo a los comentarios de Dijsselbloem, sin olvidar los errores propios, la corrupción y la ignorancia disimulada, sería muy solidario y más constructivo que cada uno pague según sus beneficios, poner fin a la termita holandesa, los acuerdos irlandeses y otros semejantes que impiden aumentar los ingresos de los estados, incluido el suyo. Y poner el foco sobre las empresas de ingeniería fiscal a las que nunca se recrimina. Para que todos paguen lo que deben y los accionistas contribuyan también al bien común en todas partes.

Santiago González Vallejo    Plataforma por la Justicia Fiscal

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