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Imperialismo energético en Oriente Medio

25 de enero de 2017

La guerra de Yemen: la guerra del gas

En el contexto de la Guerra Fría,tras años de violencia, Yemen estaba partido en dos, por una parte, Yemen del Norte, apoyado por Arabia Saudí y Gran Bretaña,y por el otro, Yemen del Sur, respaldado por la ex- URSS. Luego de su unificación en 1990, y tras la reincidente injerencia de Arabia Saudí y de la efervescente Primavera Árabe en el 2011, en el país de la península arábiga, estalla nuevamente un conflicto armado y una inestabilidad política sin precedentes.

Dadas estas condiciones, sin lugar a dudas, se puede pensar en una “Guerra fría del Medio Oriente”


La guerra de Yemen: la guerra del gas
Wikipedia (CC)  

Arabia Saudí e Irán tienen mucho que ver en esto y, obviamente, las potencias imperialistas subyacentes que se esconden detrás del esquema fratricida de la región. Estos países, desde hace décadas, se encuentran en disputa por el control de la región.

Arabia Saudí ha colaborado en la creación de ejércitos de carácter sunníes que han intervenido en países vecinos, causando centenares de muertos. El Reino Saudí ha encontrado un respaldo importante en su relación con Estados Unidos. Esto es de gran importancia para el flujo de petróleo hacia el país del norte y una pieza fundamental en la arquitectura del imperialismo petrolero y su hegemonía en Medio Oriente.

Desde marzo de 2015, una coalición militar dirigida por Arabia Saudí y apoyada por países musulmanes sunníes [1], Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Marruecos y Turquía, por nombrar algunos, intervinieron en Yemen en contra de los Hutíes, [2] cuando éstos expulsan al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi del país.

Según estimaciones de las Naciones Unidas, con más de 19 meses de conflicto bélico, las cifras son alarmantes: se estima que cerca de 10.000 personas han muerto, 30.000 son los heridos, 3,2 millones han sido desplazados, 14 millones padecen de inseguridad alimentaria (incluidos 7 millones que padecen Inseguridad Alimentaria Grave), 14,4 millones no tienen acceso a agua potable y saneamiento, 14,7 millones no disponen de atención médica y 3,3 millones sufren de malnutrición aguda, incluidos 462.000 niños que padecen desnutrición aguda grave (SAM por sus siglas en inglés).

Como parte de los efectos de este conflicto se ha destruido infraestructura civil básica; 325 ataques verificados en escuelas, instalaciones de salud, mercados, carreteras y otros lugares como los hospitales de asistencia de Médicos Sin Fronteras, ocurrido en agosto de 2016 son parte del panorama.

En los ataques, han utilizado bombas de racimo por lo menos en dos zonas residenciales, lo cual fue condenado por el ex Secretario General de las Naciones Unidas, como “crímenes de guerra”, como si la guerra en sí misma no fuera un crimen.


Ciudadanos yemeníes buscan a posibles sobrevivientes entre los escombros de un edificio destruido.
Fuente: Wikimedia Commons (CC).

La situación es caótica y para algunos no tiene vuelta atrás. Un pueblo de 26 millones de habitantes, extremadamente pobre (en el puesto 160, uno de los más bajos, del Índice de Desarrollo Humano, calificado así por la ONU), más aún con esta escalada bélica.

Yemen ha sido fuertemente golpeado en un contexto altamente violento por una gigante coalición internacional y por los conflictos internos en el país, protagonizados por Al-Qaeda en la Península Arábiga y el Ejército Islámico.

¿Pero, cuál es el miedo aparente de esta coalición para seguir destruyendo a este pueblo? Según Jamal Benomar, enviado de la ONU, el desastre se podría haber evitado. Poco tiempo antes de que empezaran los bombardeos en Yemen, por parte del frente militar encabezado por Arabia Saudí, los yemeníes estaban cerca de un acuerdo de paz, donde el poder gobernante iba a estar repartido entre varias facciones, incluidos los Huties. Pero al parecer, no era conveniente una democracia cerca de Irán, ya que no beneficia en nada a la estrategia expansionista de los países hegemónicos y sus corporaciones mega-consumidoras de petróleo que actúan por debajo.

La narrativa del Consejo de Cooperación del Golfo, que incluye a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahrein y Omán, expresó una conexión aparente entre la toma de la capital Yemení por parte de los Hutíes e Irán, pero esta entró en contradicción directa con las declaraciones de un alto miembro de la inteligencia norteamericana quien aseguró que Irán no ejerce mando ni control sobre los Hutíes y que estos habían desalentado la toma de la capital de Sanaa.

Se presume que la paranoia belicista Saudí se centra en dos componentes principales; uno, la negativa por parte del ex presidente Saleh en la construcción, control y administración de un gran Oleoducto en territorio yemení, junto al posterior levantamiento popular que pedía la democracia en 2011; y dos, el control total del Estrecho de Bab el-Mandeb.

En 2007, tras la presión de EEUU., Arabia Saudí, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen, lanzaron conjuntamente el proyecto “Oleoducto Trans-Arabigo”(Trans-Arabia Oil Pipeline Project). En el cual las petro-naciones árabes planearon la construcción de un gran entramado de oleoductos,dos de ellos atravesarían la parte Oriental de Yemen y llegarían al Golfo de Adén, ofreciendo una alternativa segura ante un posible bloqueo futuro, por parte de Irán, en el estrecho de Ormuz, el cual se encuentra dentro de sus aguas territoriales y por se transporta una cantidad exorbitante de petróleo, (se calcula que alrededor de 17 millones de barriles de crudo por día, el 30% a nivel mundial), y que va dirigido, en mayor medida, hacia la maquinaria mega-consumista europea, norteamericana y china. Es un cuello de botella que pone nerviosas a varias potencias occidentales.


Red de oleoductos.
Fuente: Rebelión (CC).

El estrecho de Ormuzy el de Bab el-Mandeb constituyen dos canales claves en el tráfico de hidrocarburos hacia Europa y Estados Unidos. Este último tiene unos 30 kilómetros hasta la parte continental de África, en Yubuti, dividiéndose en dos por la Isla de Perim, situada casi en el medio. Es importante destacar que Yibuti, país africano ubicado al otro lado del estrecho de Bab el-Mandeb, alberga importantes bases militares tanto de Francia como de EEUU, siendo la de este último,la base militar más grande en el continente.


Estrecho de Bab el-Mandeb.
Fuente: Wikimedia Commons (CC).

Anthony Cordesman, asesor de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y militar estadounidense, destacó la importancia estratégica del estrecho de Bab el-Mandeb respecto del flujo de petróleo entre el Mar Mediterráneo y el Océano Índico, por el que circulan la mayoría de las exportaciones desde el Golfo Pérsico, que pasan por el Canal de Suez y el oleoducto Suez-Mediterráneo (SUMED). También aclaró que cualquier presencia marítima o aérea “hostil” podía amenazar el tráfico por el Canal de Suez.

Con respecto a los grupos terroristas, estos han tenido un campo fértil en Yemen. Organizaciones como Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) o el Estado Islámico han podido ampliar su zona de influencia, incluso la gobernación de Hadramaut es una de las pocas zonas en donde la coalición no ha atacado, irónicamente este lugar está controlado y supervisado por AQAP. También dominan el puerto y el aeropuerto internacional de Al Mukalla. La región de Hadramaut, cuenta con una reserva en oro de 4 mil millones de dólares. Se conoció que la organización terrorista ofrecía 20 kg de oro por las cabezas de los lideres Hutíes.

La Cadena de noticias BBC, encontró evidencias concretas de que combatientes de Al-Qaeda estaban luchando junto a fuerzas de la coalición en contra de los Hutíes en el sur yemenita. También se comprobó esta alianza cuando el gobierno de “transición”de Abd Rubbuh Mansour Hadi, cercano y respaldado por Arabia Saudí, envió un representante a Ginebra como delegado oficial para las negociaciones en las Naciones Unidas. Este resultó ser un miembro de Al-Qaeda, Abdulwahab Humayqani, identificado en 2013, por el Tesoro estadounidense, como “terrorista global específicamente designado” para reclutar miembros a AQAP y financiarla. Esta persona estuvo involucrada en varios atentados ocurridos en Yemen.

En un contexto de crisis mundial y de debacle energética, se acrecientan los conflictos por el acaparamiento y el control de los bienes naturales y el flujo hacia los grandes centros capitalistas más importantes.

Yemen se encuentra en un punto neurálgico del camino del maldito “Oro Negro”. La topadora saudí con sus cómplices del norte, no tienen descanso en acribillar poblaciones enteras para asegurar la circulación del crudo.

Para la mayor parte de la opinión y la propaganda de occidente lo más fácil es apuntar al Islam y acusar a un “grupo terrorista rebelde Chiita, apoyado por Irán”. Lejos de la realidad estas acusaciones tienen un carácter estratégico comunicacional, ya que se ha sembrado durante décadas una propaganda Islam-fóbica por casi todos los medios de difusión occidental, sugiriendo que todo el mundo musulmán es terrorista.

Es innegable que mueren muchas personas a causa del terrorismo, sobre todo en los países musulmanes, donde poblaciones enteras han sido enajenadas de sus territorios, sumidas en la pobreza y aisladas totalmente, en permanente estado de violencia; pero el gran germne de este, se encuentra centralmente, en la rapiña del colonialismo occidental, con sus guerras implosivas, que atraviesan, diezmando poblados y generaciones completas.

*Lean Freeman: Escribe sobre la problemática de África para GENSUR – Observatorio Geopolítico de la Energía y Soberanía, además es Secretario de Prensa de CTAA seccional San Juan.

Lean Freeman  

Notas

[1Sunníes: Una de las ramas del Islam. Representa el 90% del mundo musulmán, y son seguidores de los primeros califas sucesores de Mahoma. Por otro lado los Chiitas, otra facción del Islam,seguidores de Alí, yerno de Mahoma (con 100 millones de seguidores) sucesor, líder espiritual y político de la comunidad musulmana.

[2Hutíes: Movimiento religioso político provenientes de la organización Ansar Allah (Ayudante de Dios). Se cree que muchos de sus miembros son Zaidíes pero también provienen de diversas escuelas religiosas del Islam Chiita y Sunita, incluyendo Ismailismo, Shafiʿi, y Ja’afari. Habitan mayormente el noroeste de Yemen.

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