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Entrevista a Zaloa Pérez

18 de abril de 2017

“La economía feminista no quiere un trozo de la tarta, quiere cambiar la receta”

Zaloa Pérez [1] es técnica de proyectos en REAS Euskadi y responsable del área de investigación, formación y sensibilización. En la misma organización participa en el grupo ekoSolFem, que trabaja los vínculos teóricos y prácticos entre economía solidaria y feminista en REAS Euskadi.


“La economía feminista no quiere un trozo de la tarta, quiere cambiar la receta”
Zaloa Pérez  

¿Es posible una economía social y solidaria que no sea feminista? ¿Por qué?

La confrontación con el patriarcado es una cuestión fundamental para la construcción de propuestas sociales, económicas y políticas alternativas a la actual y la situación de desigualdad de las mujeres debe, todavía a día de hoy, ser reconocida, denunciada y enfrentada. Para nosotras, es evidente que la Economía Social y Solidaria -ESS- debe contribuir al proyecto feminista de construcción de sociedades no sexistas ni patriarcales porque no habrá propuesta alternativa que se construya sin transformar las relaciones de poder y desigualdad entre mujeres y hombres y porque la mejor receta para romper con la lógica capitalista pasa por recuperar la importancia de los cuerpos, los afectos y los cuidados.

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 La Economía feminista -EF- trae al debate de la ESS dimensiones que son inherentes al sistema capitalista y que reproducimos en nuestros espacios alternativos, como son, la división sexual del trabajo y la separación entre producción y reproducción. En la mayoría de las organizaciones podemos ver claramente esa división sexual del trabajo y la valoración diferencial de las tareas en base a ese esquema. También vemos como se invisibilizan las tareas reproductivas que, por un lado, hacen sostenibles nuestras causas, pero que sin embargo no tienen espacio en nuestro discurso ni adquieren categoría política. Además en el ámbito de los cuidados y de los usos del tiempo hay una profunda injusticia hacia las mujeres y que tiene una de sus máximas expresiones en la triple jornada a la que hacemos frente -militancia, trabajo reproductivo y empleo-.

¿Qué les falta y qué pasos deben dar?

El debate ya está encima de la mesa, pero no es fácil porque debemos transformar no solo lo que hacemos y cómo lo hacemos sino, también a nosotras mismas. Con motivo del 8 de marzo con propuestas para avanzar en este sentido. Empezando por generar conciencia crítica dentro de nuestras organizaciones revisando la masculinidad hegemónica que también existe en nuestro movimiento y que implica una revisión de los privilegios de género. Debemos mirar hacia lo interno para identificar dónde están las desigualdades e ir eliminándolas, transformando los procesos de trabajo y revisando la cultura organizacional. También hay que poner encima de la mesa el debate de los salarios, cuidar el lenguaje y las imágenes o generar protocolos ante las violencias machistas.

A la inversa, ¿qué aporta la economía solidaria al feminismo?

La ESS ofrece un espacio de práctica económica alternativa, un laboratorio en el que experimentar nuevas formas de hacer y que tiene potencial para favorecer el acceso a las mujeres a trabajos remunerados dignos, formas de organización menos jerárquicas y más flexibilidad en la organización del trabajo. Sin embargo, si no transformamos nuestras estructuras que, aunque más horizontales, se sustentan todavía en relaciones heteropatriarcales y generacionales y si no intervenimos en el ámbito privado asumiendo nuestra corresponsabilidad en que la vida se sostenga, todo ese potencial puede convertirse en una trampa para las mujeres.

¿Es posible el feminismo sin un cambio de modelo económico?

Hay que partir de que no existe un único feminismo y no podemos hablar de una única propuesta feminista. Dicho esto, la ESS y la EF comparten la reformulación de la economía que sitúa a las personas y su calidad de vida en el centro, y la EF, junto con la ecológica, es pionera en proponer la sostenibilidad de la vida como nuevo paradigma de pensamiento económico transformador. Un lema feminista en los últimos años ha sido “no queremos un trozo de la tarta sino que lo que queremos es cambiar la receta”. Desde esa perspectiva el cambio de modelo económico, no solo es necesario, sino que es urgente.

Este año el encuentro Idearia de Córdoba se dedica a la economía feminista y uno de sus aspectos es construir nuevos imaginarios para la vida. ¿Qué significa esto último? ¿Cómo se consigue?

El desarrollo capitalista y el pensamiento neoliberal han conseguido desvalorizar la propia vida. Necesitamos imaginar otras formas de hacer que destierren esas visiones colectivas construidas desde el capitalismo y el patriarcado para permitir que la vida se reproduzca y sea tratada con cariño. Creo que lo difícil no es lograr imaginar cómo sería una sociedad no androcéntrica ni patriarcal, lo complicado es pensar en términos de proyectos concretos y también disputar la hegemonía a esos discursos para los que solo tiene valor aquella actividad que sea trasladable a una cuenta de resultados.

¿Cómo es un consumo crítico feminista? ¿En qué espacios se puede construir?

Se realiza desde un talante crítico con el sistema capitalista heteropatriarcal y desde unos valores contra-hegemónicos, lo que supone que la nuestra es también una batalla cultural. Tiene que hacerse de una manera consciente, teniendo en cuenta las consecuencias de nuestros actos, informándonos de lo que consumimos y rompiendo con la idea de bienestar ligado al consumo. La posibilidad de limitarlo, de apostar por consumir bienes y servicios producidos en economías transformadoras y contribuir al cambio de comportamiento del resto de actores económicos a través de acciones como el boicot le da, también, una dimensión transformadora. Si además no es un acto aislado sino masivo e incorporamos la dimensión colectiva (consumo cooperativizado, asociativo) el potencial político de este consumo se multiplica.

¿Cómo pueden las empresas implantar valores de economía social y solidaria conviviendo con un modelo de economía capitalista de mercado?

Hay que tener en cuenta que el punto de partida para la construcción de una economía alternativa es reactivo. Es muy difícil construir algo que no pivote en torno a los mercados en el actual sistema socioeconómico. La propuesta sería descentrar a los mercados capitalistas patriarcales y poner en el centro los procesos que hacen posible la sostenibilidad de la vida, pero esta cuestión implica cosas muy distintas según en qué espacios se plantee, especialmente, si se trata de espacios que intentan ser una vía para ’ganarse la vida’.

¿Cómo se llega a gente ajena al mundo de la economía solidaria y de qué manera se los puede sensibilizar sobre la necesidad de un nuevo modelo de consumo?

Construyendo una ciudadanía activa, crítica y transformadora que se agrega al movimiento de la economía solidaria para transformar a través de su trabajo remunerado, voluntario, militante o de su consumo. Podemos hablar de una estrategia de círculos concéntricos, de ir sensibilizando e implicando a personas más cercanas al movimiento para que, a su vez, ellas vayan contagiando a sus círculos cercanos... un poco la imagen de quitar capas de cebolla pero de dentro del movimiento hacia afuera.

La economía solidaria ha avanzado en los llamados ayuntamientos del cambio, ¿es más viable desde lo local? 

Históricamente en muchos municipios se han venido desarrollando experiencias de desarrollo económico local, de Compra Pública Socialmente Responsable, de apoyo a redes de la economía solidaria, etc. Ahora se han incorporado los llamados ayuntamientos del cambio, que tienen en sus equipos de gobierno a personas que proceden de ámbitos relacionados con la economía solidaria y por tanto un mayor conocimiento del tema. Lo local tiene una escala adecuada y puede servir como punto de partida para procesos de transformación superiores.

¿Es necesario introducir la economía solidaria en la agenda política nacional?

Si estamos hablando de un cambio de modelo es evidente que la escala nacional pero también la internacional cuentan. Tenemos experiencias latinoamericanas de incorporación de la ESS en textos legislativos y constitucionales y también experiencias de institucionalización de la ESS en Europa, casos de co-construcción de políticas públicas entre movimientos sociales, sindicales, ESS y Estado, etc. que están contribuyendo, de alguna manera, a un impulso de la ESS y que pueden favorecer un cambio de paradigma. Como dice Boaventura de Sousa Santos “las experiencias de economía solidaria son lo suficientemente utópicas como para desafiar a la realidad que existe, pero también, lo suficientemente reales como para no ser descartadas fácilmente”.

José Antonio Cano    cerai

Notas

[1Zaloa Pérez participará en el 13º Encuentro de Economía Alternativa y Solidaria que se celebrará los días 28 y 29 de abril en Córdoba. Bajo el lema “Por una economía que cuide la vida”, IDEARIA 2017 quiere situar al feminismo como eje transversal en todas las jornadas de trabajo. El encuentro irá precedido de otras actividades como un Ciclo de Cine sobre Economía Social y Solidaria (20 y 27 de abril) y la celebración del Encuentro Municipalista por una Economía Solidaria (28 de abril). El encuentro IDEARIA 2017 está organizado por IDEAS Comercio Justo, la Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria (REAS), la Red de Economía Alternativa de Andalucía y el Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI), entidad coordinadora en España del proyecto SUSY – SUstainable and Solidarity economY, financiado por la Unión Europea.

Más información: http://www.economiasolidaria.org/idearia2017