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La Real Academia del Salmón (La RAS)

Decrecimiento, Capitalismo, Procomún, etc.

26 de junio de 2015
Real Academia del Salmón (RAS) 

Glosario para el Papa Francisco y una iglesia moderna

La iglesia católica y el Vaticano, a través del Papa Francisco, han dado un paso al frente en la lucha contra el deterioro del planeta. Sus intenciones son buenas pero todavía creemos que necesita usar un vocabulario más cercano a la población civil y en especial al mundo ecologista, por lo que hemos realizado este glosario de términos para una iglesia y un Papa acorde a su tiempo


Glosario para el Papa Francisco y una iglesia moderna
Minisiterio de Cultura de Argentina cc  

El pasado día 18 el Vaticano presentó la segunda encíclica del Papa Francisco titulada “Laudato Si’” (Alabado seas) en la que el Santo Padre declaró su especial guerra santa contra el deterioro de “nuestra casa”, el planeta, con un texto centrado en su alarmante grado de deterioro y las posibles consecuencias que esto pudiera traer, especialmente sobre la población más pobre.

A través de su cuenta de Twitter y durante dos días, la cuenta oficial del Papa lanzó los titulares extraídos de la encíclica usando el hashtag (etiqueta de twitter) #LaudatoSi cuando los 140 caracteres se lo permitían.

Sin embargo, al leer estos mensajes en las redes sociales podemos percibir que el vocabulario usado por el Pontífice sigue sin ser el más adecuado para estos tiempos. Una Iglesia moderna que pretende empatizar con los movimientos ecologistas y poder comunicar sus preocupaciones de una manera más efectiva debe aprender la jerga ecológica y de las nuevas vertientes económicas sociales.

Por ello desde la Real Academia del Salmón (RAS) hemos querido publicar este pequeño glosario de términos para que el Santo Padre y sus colegas puedan aprender a usar un lenguaje más acorde al mensaje ecologista que pretende transmitir.

Capitalismo

Capitalismo: Sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado.

Efectivamente, como bien dice su Santidad, el sistema económico y social actual premia la búsqueda de lucro y el beneficio económico por encima del respeto al medio ambiente, el cual queda indefenso ante la maquinaria capitalista y su ansia de acumular capital.

Esa íntima relación puede tener varios nombres, capitalismo salvaje, neoliberalismo o incluso algunos círculos más reducidos de gente le llamarán "ventajas competitivas" o "factores positivos para la atracción de inversión extranjera". Todos esos términos se basan en anteponer el beneficio económico y empresarial a la dignidad de las personas y el cuidado del medio ambiente. De ese modo y bajo esa premisa las empresas pueden fabricar en los países que sus legislaciones no contemplen, o lo hagan en la mínima expresión, esa protección al trabajador o a la naturaleza.

La mala calidad del agua es una de las consecuencias de los continuos procesos de privatización que pretende ese neoliberalismo al dejar servicios tan básicos como el agua o la electricidad en manos de empresas privadas que anteponen el beneficio económico a la disponibilidad de los recursos naturales y necesarios por parte de la población.

Un Iglesia Católica que pretende luchar contra este tipo de sistema económico no debe tener miedo en pronunciar su nombre. Le advertimos Santo Padre que muchas personas le llamarán “antisistema”, pero no se preocupe porque aunque ese apelativo este usado de manera despectiva, no hay nada de malo en ser una persona que está en contra de un sistema que está en contra de las personas, o por lo menos en contra de la mayoría de las personas. Además, ser antisistema y/o anticapitalista no es pecado.

Consumismo

Consumismo: Tendencia al consumo excesivo e innecesario de bienes y productos.

La maquinaria capitalista de la que hablábamos anteriormente necesita del consumismo para seguir funcionando. Para ello promueve e inventa una serie de necesidades creadas y productos que se rompen con facilidad o que están fabricados expresamente para romperse en un tiempo determinado (Obsolescencia programada es como llaman a esto Don Francisco).

La gran mayoría de los partidos políticos no se atreven a cuestionar, como usted bien ha hecho, el dogma capitalista de que el consumo y el crecimiento de este es la única vía para un desarrollo humano sostenible. Por lo que aplaudimos su valentía y le pedimos que no tema en nombrar la palabra consumismo o a denunciar públicamente las prácticas por parte de las empresas o gobiernos para abocarnos a el.

Globalización

Esa interdependencia se denomina "globalización". La conexión entre los pueblos que habitan "nuestra casa" puede ser algo muy positivo culturalmente pero, como usted acierta a denunciar, la globalización se ha olvidado de trabajar por un proyecto común y se ha basado en una interdependencia económica que ha sobrepuesto el libre comercio y el libre movimiento de capitales por encima de todo lo demás.

Para denunciar este tipo de situaciones le recomendamos nombrar la falta de un proyecto común en cuanto a la defensa de los trabajadores y del trabajo infantil entre los países del Norte y sus empresas y los países del Sur que fabrican los productos que consumimos. Una iglesia que pretende combatir el deterioro del medio ambiente no debe temer el denunciar a los países que no tienen un proyecto común en cuanto al cuidado del planeta, como en el caso de los países que no firman ni respetan las emisiones de CO2 marcadas por el tratado de Kioto. La falta de un proyecto común en el sistema de recogida de impuestos por parte de algunos países llamados paraísos fiscales (algunos muy cercanos a su Santa Sede) es uno de los principales motivos del continuo aumento de las desigualdades en el planeta, por lo que le invitamos a usar esos términos a la hora de denunciar esa falta de proyecto común.

Procomún – Bienes Comunes

Por comunes o “el procomún” o bien comunal se entiende aquellos bienes, recursos, procesos o cosas (ya sean materiales o de carácter intangible) cuyo beneficio, posesión o derechos de explotación pertenecen a un grupo o a una comunidad determinada de personas.

Soberanía alimentaria

La soberanía alimentaria es la facultad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica del dumping (venta por debajo de los costos de producción).

Esa protección de la que usted habla es contraria a las reglas del libre comercio que no permiten a los pueblos "proteger la tierra y garantizar su fertilidad". Si su Santidad promueve estos valores, como esperamos que haga, corre el riesgo de ser llamado intervencionista o proteccionista (si, el término que define a una persona que protege es usado hoy en día por muchos como un descalificativo), pero una Iglesia que pretende defender la soberanía alimentaria de los pueblos debe denunciar ese "libre comercio" que desprotege a esas comunidades.

Decrecimiento

El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.

El economista británico Kenneth Boulding decía: “Quién cree que un crecimiento infinito es compatible con un planeta finito o está loco o es un economista”. Leyendo sus declaraciones nos alegramos de ver que usted no es ni una cosa ni otra, porque efectivamente, como dice su Santidad, el modelo de desarrollo basado en el crecimiento es insostenible. Es por ello que desde hace años existe una corriente economicasocial llamada decrecimiento, el cual se basa en la simple (e incluso católica) premisa de vivir mejor con menos.

El decrecimiento entiende que estamos acabando con los recursos del planeta y defiende un menor uso de los recursos energéticos y alimenticios. Además, tal y como usted indica, denuncia el desequilibrio a la hora de comparar ese consumo excesivo de los recursos entre los países desarrollados y el resto, exigiendo así una mayor responsabilidad en el consumo por parte de los países desarrollados.

Del mismo modo promueve el ocio sano y saludable y la austeridad (palabra demonizada en los últimos tiempos) como valores morales y éticos que ayuden a buscar un mejor equilibrio entre la humanidad y la tierra, así como un reparto mejor de la riqueza disponible sin necesidad de seguir asfixiando al planeta ni asfixiándonos a nosotros mismos.

Sin duda alguna, Santo Padre, usted se refiere al decrecimiento y por ello le invitamos a usar dicho concepto para poder llegar de una manera mejor a la población y normalizar dicho concepto entre los adeptos a la religión del continuo crecimiento (véase "Capitalismo").

Si le interesa saber más sobre este tema para poder promulgar estos valores en sus próximos discursos/tweets le recomendamos que lea al francés Sergei Latouche, al español Carlos Taibo o nuestros artículos sobre decrecimiento.

Esperamos que este glosario de términos sea del agrado de su Santidad y sea de utilidad para que su mensaje ecologista llegue a más gente y de ese modo haya una mayor conexión entre instituciones como la Iglesia Católica y los movimientos sociales, ecologistas y aquellos que piensan que otro tipo de desarrollo económico es posible, porque como su Santidad bien dice:

Real Academia del Salmón (RAS)

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6 Mensajes
  • tercer frente 27 de junio de 2015
    19:06

    Sobre la definición de capitalismo hay que decir que es muy políticamente correcta, es decir, muy aceptable por todos los beneficiarios del sistema, una definición muy agradable a la vista de la patronal, de la burguesía, casi parece redactada por un teórico ultraliberal. A mi me habían dicho que el capitalismo es un modo de producción en el que la acumulación de capital, la generación y acopio de riqueza, se basaba en la explotación de los trabajadores por parte de los empresarios, de los burgueses, estando la sociedad dividida en clases sociales enfrentadas, la llamada lucha de clases, no existiendo ningún objetivo social común, pues todo objetivo común deriva en beneficio de la clase explotadora, de los empresarios, llamados en el neo-lenguaje moderno emprendedores, al hacer cesar la lucha de los explotados por su liberación de la esclavitud del trabajo asalariado, Claro que también me habían dicho que la propiedad privada era la definición de la propiedad de la burguesía, del conjunto de la clase explotadora, y sólo los sometidos a la ideología del individualismo burgués la podían confundir con la simple propiedad personal, por lo que tan propiedad privada era la propiedad personal como la llamada propiedad pública, la propiedad de las distintas instancias estatales, de la más alta a la más baja, según los explotadores dividieran la administración de su Estado, que no es un Estado de todos sino un Estado de la clase social explotadora, y siendo esa propiedad pública propiedad privada del conjunto de los explotadores cumplía la misma función explotadora de los trabajadores que la propiedad personal, o de asociaciones de explotadores como las sociedades anónimas, y lo mismo se aplicaba a las llamadas propiedades comunales, ahora procomún, o a las cooperativas, ahora llamadas economía social, pues tienen el efecto de facilitar la acumulación de Capital en el conjunto social. Claro que también me habían dicho que esas definiciones fomentaban el odio de una clase contra otra, animaba a la conflictividad y al enfrentamiento social, incluso a rebeliones que podían derivar en enfrentamientos físicos violentos, y por eso me decían que había fomentar la unidad nacional, la unidad social, el abrazo y hermanamiento entre explotados y explotadores por objetivos comunes, esto lo habían dicho siempre los curas y sacristanes, durante 40 años lo dijeron unos señores con camisas azules, y ahora veo que es la última moda, el colmo de la modernidad. En fin, si todos estos tenían razón entiendo que difundan esas antiguas definiciones que pueden fomentar el odio por la circunstancia personal de ser y formar parte de los explotadores, también durante esos 40 años estaban prohibidas para conservar la paz social, a mi no me convencieron entonces y no me van a convencer ahora, ya estoy muy mayor para estropear mi biografía.

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  • Rodrigo 27 de junio de 2015
    20:54

    Pelin soberbio el articulo. Si habéis leído la encíclica vereis q el Papa hace una propuesta integral y superadora del ecologismo tradicional. OS habéis planteado sinceramente lo q podéis aprender de la encíclica?

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  • Rafael Martínez Amor 29 de junio de 2015
    23:22

    Buenas, mi nombre es Rafael Martínez Amor y soy campesino. Trabajo en la experiencia huerta Molinillo de Burgos en la que intentamos practicar diariamente la soberanía alimentaria; los trabajadores de la huerta y los mas de 70 socios que se alimentan de nuestras verduras.
    Soy cristiano y es mi Fe la que me hace levantarme bien pronto día a día a trabajar en la tierra, desde mi Fe practico agricultura ecológica por que creo que es la mejor forma de CUIDAR la tierra. Desde mi Fe y de considerar que la gran industria agroalimentaria monopoliza y esclaviza provocando miseria a nuestros hermanos del sur para que podamos encontrar nuestro estantes repletos en el norte, practicamos soberanía alimentaria También desde mi fe hace poco llegué a casa muy cansado de mi trabajo en la finca y desde ese cansancio de quitar hierbas a mano no me salen palabras delicadas.
    El artículo me ha defrauda y me entristece. Creo que no habéis captado el fondo del texto. Se entiende que el/los que lo ha elaborado (que no lo firman con su nombre) no se han leido el texto completo del papa. Por resumir la encíclica, el Papa nos llama a todos los seres humanos de buena voluntad (no a los cristianos, a todos) a cooperar juntos para superar la crisis ambiental y humana que estamos viviendo en el mundo y causada por nuestro estilo de vida hedonista, antropocentrista y consumista de los ricos del norte.
    Ante eso podemos intentar aunar fuerzas, cada uno desde nuestra visión, creencias,... o podemos instalarnos en nuestra barricada intentando dar lecciones a los demás. El vocabulario del papa a mi me vale aunque yo use y practique otros términos.
    Me quedo con esta cita que intentaré aplicarmela en mi vida:

    "Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro. Sin ella no se reconoce a las demás criaturas en su propio valor, no interesa cuidar algo para los demás, no hay capacidad de ponerse límites para evitar el sufrimiento o el deterioro de lo que nos rodea. La actitud básica de autotrascenderse, rompiendo la conciencia aislada y la autorreferencialidad, es la raíz que hace posible todo cuidado de los demás y del medio ambiente, y que hace brotar la reacción moral de considerar el impacto que provoca cada acción y cada decisión personal fuera de uno mismo. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad".

    ¿Quizás se os ocurre otro chascarrillo para el glosario?

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  • rodrigo del pozo 30 de junio de 2015
    11:52

    Con ánimo de profundizar el diálogo al que nos invita la encíclica, os adjunto un artículo que he escrito en el que planteo los aspectos en los que debemos profundizar y probablemente diverjamos. Es evidente que hay muchos puntos en común, lo que nos de animar a avanzar sin miedo; todos tenemos mucho que cambiar. http://detergentessolyeco.com/2015/06/el-papa-no-se-ha-vuelto-ecologista-su-propuesta-integral-es-superadora.htmue
    Rodrigo del Pozo

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  • JMA 1ro de julio de 2015
    22:46

    No se entiende porqué el Salmón lamenta que no se hable de Decrecimiento en la encíclica cuando en el párrafo 193 sí se habla de "decrecimiento" y se aconseja para los ricos (decrescita, décroissance, en las versiones italiana y francesa; aunque en las versiones en inglés y alemán los traductores se han equivocado y ponen palabras confusas). jma

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  • Pedro Jiménez 30 de noviembre de 2015
    18:28

    Animarnos a trabajar juntos, yo fui antes que nada ecologista, luego biólogo y ahora además soy cura católico y vivo en comunidad socializando mis bienes con mas gente. Me alegra el tono del artículo, que habitualmente en estos ámbitos nos dan kaña a los católicos hasta jartar.... y me alegra ver los comentarios. Me uno a ellos, me parece que Francisco es uno de los primeros líderes globales que hace una lectura conjunta de los errores, las causas y las soluciones integrales (los creyentes incluimos las actitudes para con Dios y los demás).
    En fin, sigo con gusto al salmón contracorriente y más si podemos colaborar respetandonos. Aupa!!

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