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La objetividad de la economía

27 de abril de 2016

¿Es la economía una ciencia exacta?

Cualquiera que haya estudiado la carrera de Economía se habrá percatado de que no difiere tanto de estudiar Física o Matemáticas (al menos, las que yo estudiaba en el instituto). El principal trabajo del alumno consiste en utilizar modelos matemáticos, con sus ecuaciones, derivadas y demás, para averiguar determinadas variables. Estas variables se refieren a asuntos económicos, sí, como la cantidad de horas que decide trabajar una persona o la tasa de ahorro de un país, pero el método que se usa para llegar a ellas es casi idéntico al que utilizábamos para calcular, por ejemplo, la fuerza con la que se atraen dos cuerpos.


¿Es la economía una ciencia exacta?
Robert Scarth  

Estos modelos económicos también se asientan sobre principios fundamentales, como la racionalidad del ser humano o la maximización de utilidad [1]. Al igual que la ley de la gravedad o la de conservación de la energía, se considera que deben cumplirse en todo fenómeno a estudiar.

Por otra parte, el método que se utiliza para las predicciones y la comprobación de las teorías, la econometría, intenta ofrecer análisis objetivos construyendo modelos matemáticos sobre en observaciones empíricas. En su rama más pura, incluso intenta prescindir de teorías para no contaminar los resultados. Aunque, por lo general, se remarca que las relaciones estadísticas tienen que sustentarse en una teoría que les dé sentido, se presta mucha más atención a lo primero que a lo segundo. Es más, en la mayoría de jornales económicos importantes se descartan trabajos que no estén basados en un análisis cuantitativo, por no considerarse científicos, llegando a parecer revistas de matemáticos más que de economistas.

La era positivista: la observación natural

La historia de las ciencias sociales modernas comienza con el interés por dotar de un mayor rigor a las reflexiones sobre el comportamiento humano y el funcionamiento de la sociedad, antes relegadas a la filosofía. Esto supuso la adopción de principios utilizados en las ciencias naturales, consideradas objetivas, como el positivismo [2]. El enfoque adoptado, entonces, fue el de reconocer los hechos sociales como objetos independientes del individuo (pues se desarrollan en el colectivo, y una persona no causa efecto sobre ellos, sino al contrario); por tanto, observables de forma objetiva. La economía, que hasta entonces había tratado más temas filosóficos y morales que otra cosa, también intentaba avanzar hacia métodos científicos.

La historia de las ciencias sociales modernas trata de dotar de mayor rigor al estudio del comportamiento humano


Un buen ejemplo es el desarrollo del materialismo histórico [3] por parte de Marx y Engels, que intentaron analizar el orden social de forma objetiva y desmarcarse de anteriores socialistas, a los que se consideraba “utópicos”. Sin embargo, la economía ortodoxa actual (economía neoclásica) nacería de otro proceso distinto, que se dio en llamar “revolución marginalista”. Matemáticos como Jevons, Walras y Pareto desarrollaron ecuaciones, basadas en la Física de la época, para explicar los precios y cantidades que se dan en un mercado. Se adoptó una metodología individualista, de tal forma que los grandes fenómenos siempre parten de acciones individuales, movidas por el principio de utilidad marginal [4], hasta alcanzar un equilibrio. Estos modelos evolucionarían hasta hoy en día, considerándose científicos, y tachando de poco rigorosos a quienes no empleaban las matemáticas.

Pero, ¿puede la Economía, acaso, llegar a ser científica?

Lo primero que debemos considerar es que los objetos de estudio de las disciplinas sociales (los hechos sociales, valga la redundancia) son radicalmente distintos a los de las ciencias naturales. Estos no existen como tal, fuera de las personas, sino en la percepción de las mismas sobre ellos. No se describen, entonces, por sus cualidades físicas: un billete de 500 euros no tiene nada que le haga valer más que uno de 5, aparte de un poquito de papel, sino que es la percepción de la gente lo que le confiere ese valor. Los objetos sociales tampoco existen fuera del investigador, esperando a ser descubiertos, sino que es éste quien los interpreta y les da forma en función de sus propios valores, como un habitante más de la sociedad que es. Más aún, los objetos pueden cambiar como resultado de la investigación: una estrella no cambia de forma porque se establezca una teoría u otra sobre ella, pero el anuncio de unas expectativas económicas u otras pueden desencadenar diferentes consecuencias que modifiquen el curso de las cosas. Hay que tener muy en cuenta que un sistema económico no se desarrolla de forma natural, aparte de la sociedad, sino que se basa en una estrecha relación con las circunstancias culturales, éticas y políticas. Cierto es que hay factores exógenos que modifican la economía, como la energía o los recursos disponibles, aunque ahora no parece que nos estemos preocupando mucho por uno ni por otro. En definitiva, los fenómenos económicos cuentan con una complejidad tal que se hace imposible observarlos con exactitud, más aún en periodos inestables donde la sociedad cambia rápidamente. Debido a ello, la economía neoclásica ofrece modelos que se desarrollan bajo situaciones muy concretas (y, muy a menudo, ficticias), como considerar mercados en “competencia perfecta” o estudiar cambios en variables ceteris paribus (sin que cambie ninguna otra variable). El principio de utilidad también es problemático, ya que es imposible de medir, o de enunciar en forma de ecuación matemática. Además, junto con el principio de racionalidad o el de egoísmo, se asumen características como naturales al ser humano que las investigaciones de otras ciencias sociales se dedican a desmentir. Se ha intentado evolucionar hacia modelos de competencia imperfecta o racionalidad limitada, pero siguen cubriendo partes extremadamente reducidas de la realidad. Por otra parte, confiar excesivamente en el análisis cuantitativo obliga a dejar de lado variables no cuantificables, o de las que no haya datos suficientes, que pueden ser igual de importantes o más para explicar un fenómeno. Debido a factores como estos, las predicciones basadas en estos modelos han resultado ser desastrosas en la mayoría de los casos, lo que es especialmente grave en un mundo donde las decisiones de los tecnócratas tienen tanto peso. Hemos visto como se han aplicado medidas a países enteros basadas en estos modelos, muy alejados de las circunstancias reales de la sociedad. Matemático no significa científico; menos aún si los investigadores se dedican a proclamar leyes generales basadas en modelos que se saben reducidos, y se niegan a recapacitar sobre sus fallos. Los alumnos de economía y los propios economistas deberían pasar más tiempo cuestionando los fundamentos de la Economía actual y trabajando con otras ciencias sociales que estudiando matemáticas. No obstante, que la economía sea imposible de alcanzar la exactitud en sus análisis no le resta valor: esta no debe ser su función. Más que eso, el estudio de la economía es una herramienta necesaria para comprender el orden de nuestra sociedad, y una valiosísima guía para afrontar su transformación.

Guillermo Quintanal  

Notas

[1El principio de racionalidad indica que el ser humano, ante una situación, evalúa todas las opciones posibles para alcanzar su objetivo, y utiliza las que conlleven un coste más bajo. La maximización de utilidad indica que ese objetivo será el que le reporte mayor satisfacción personal.

[2Se considera que todo pensamiento debe partir de hechos observados en la naturaleza. Una vez que se han recogido suficientes observaciones, se establece una ley general que explica eventos similares (lo que se conoce como inducción).

[3Las sociedades se estructuran en función de criterios materiales, no ideológicos. Concretamente, las relaciones de producción (quién tiene el control de los medios de producción, cómo se distribuye el trabajo) determinan el sistema político y social, lo que se comprueba a lo largo de las diferentes civilizaciones históricas.

[4La palabra “marginal” se refiere a la siguiente unidad de producto. El consumidor elige consumir esa unidad entre un producto u otro en función de la satisfacción que le vaya a dar cada uno

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2 Mensajes
  • juan pablo 27 de abril de 2016
    14:56

    Descubrieron que el agua moja, no puedo creer que se siga dando el debato de la pseudociencia. Claramente la economía ortodoxa es una pequeña parte del estudio del fenómeno matemático, y claramente presenta fallas, pero no por eso voy a desmeritar el uso de matemáticas en los modelos.

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  • Diego 30 de abril de 2016
    05:05

    No considero que se trate de un problema en sí ; ni que sea preponderante enfrascarse en la discusión de física igual economía y si es igual entonces EUREKA ciencia exacta, son dos cosas que no pueden compararse no adquieren ningún tipo de paralelo y mucho menos funcionan de la misma manera , como lo deja claro de manera muy adecuada este artículo, pero en mi opinión, si bien las matemáticas no resuelven, ni mucho menos demuestran todos los temas económicos en una proporción exacta, siendo el único espacio donde los números son utilizados y no pueden explicar algunos fenómeno o al menos no es su totalidad , para la economía por decir moderna y actual las herramientas de análisis matemáticos creo alivian la preocupación sobre la mediana relevancia y carecía de los calculismos y formulaciones sobre las variables cuantitativas y cualitativas de la economía en la medida que la predicción economica la elaboración de reglas y modelos solo son una proyección y un supuesto adicional provisto por estas técnicas en el verdadero escudriño de la teoría la evidencia y las observaciones a , implícitas en el verdadero método científico. las matemáticas no restan ni suman y mucho menos ratifican , el verdadero peso de la ciencia se encuentra en su capacidad analítica de realidades de manera formal y especializada y si las matemáticas son un método para lograr dicho fin no debe descartarse su aporte, Es tiempo de dejar de ser un poco menos disidentes y más pertinentes en cuanto al aporte de la ciencia economica, que se discuta entonces de la mejor manera para llegar a modelos más exactos a predicciones más precisas prescindiendo o no de las matemáticas simplemente llegar a tal punto dotando a la economía de uno de sus tantos y afamados principios aquel que nos habla de eficiencia. Para finalizar economía =caja de herramientas cuan llena este y cuan adecuadas sean las herramientas, todo depende (como es usual) del verdadero debate constructivo que se genere alrededor del tema, no de la inexactitud o exactitud de la ciencia.

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