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Un euro soberano no es igual a un euro bancario

10 de febrero de 2016

Eliminación del dinero físico, eliminación de la última soberanía monetaria

El dinero de la Casa de la Moneda, con sus billetes lindamente estampados es dinero soberano, que no es el mismo que el dinero de los bancos. El dinero de los bancos es el que nos aparece en pantalla, es dinero deuda y está en gran parte desregulado. Ambos se llaman igual, pero no son lo mismo. Hay que digitalizar el dinero soberano e imponer la ley sobre el dinero bancario, no al revés.


Eliminación del dinero físico, eliminación de la última soberanía monetaria
Tax Credits CC  

En una reciente entrevista entre Janis Varoufakis, el ex-ministro griego de finanzas y Gerardo Pisarello, segundo alcalde de Barcelona, Varoufakis explicaba que no fue el Gobierno el que instauró dos monedas en Grecia, fue la troika la que de hecho, al cerrar los bancos en julio de 2015, impuso dos monedas en Grecia. Aunque ambas se denominaran en EUROS una no valía lo mismo que la otra.

La explicación era más o menos la siguiente: dos amigos, Ilias y Kostas tienen 10.000 euros. Ilias los guarda en el banco. Kostas los guarda en billetes bajo el colchón. Al día siguiente de cerrar los bancos, la hija de Ilias tiene un accidente y necesita una intervención que solo hacen en una clínica privada en Francia y vale 5.000 euros. Ilias, el que tiene el dinero en el banco, acude a su amigo Kostas y no duda en firmarle un cheque por lo que sea, que le pagará cuando su banco abra de nuevo, por los billetes bajo el colchón de Kostas. Es decir, en esta situación el dinero líquido debajo del colchón, vale mucho más que el dinero en el banco.

Y es que, efectivamente, el dinero en billetes no es el mismo dinero que el de la cuenta en los bancos, aunque se denomine igual. No lo notamos en lo cotidiano, pero es una moneda distinta.

La moneda en billetes es la moneda que emite el Estado Soberano, según la política monetaria que decida aplicar el Parlamento en cada momento. El dinero bancario es el dinero que generan los bancos como un pagaré del dinero en efectivo que se deposita en sus sótanos, pero en su inmensa mayoría es dinero deuda generado de la nada para otorgar créditos. En general, se admite como una media que de todo el dinero que circula, el 97% es dinero deuda bancario.

Al cambio, un EURO soberano es igual a un EURO bancario. Pero la expresión correcta es “al cambio”. Porque insistimos, no es el mismo dinero ni se comporta igual.

El poder de los bancos

Esta capacidad de crear dinero de la nada está ahora en manos de los bancos


En el sistema actual, la masa monetaria se regula mediante el grifo del crédito. La necesidad de crédito está en función directa de la temperatura de la economía, en el volumen e intensidad de las transacciones necesarias. El invento de la banca de reserva fraccionaria por el que se puede generar dinero de la nada siempre que se devuelva, es un buen invento para seguir esos cambios de temperatura, esencial para la economía moderna.

Esta capacidad de crear dinero de la nada está ahora en manos de los bancos, que monopolizan la emisión de dinero en forma de crédito a las empresas. Los Bancos Centrales controlan muy indirectamente la masa monetaria a través de la emisión pública de las reservas con las que operan los bancos y a parte, realizan la emisión de dinero físico.

Esto es posible por la fusión, en los registros electrónicos del banco, de las cantidades de moneda legal emitidas por la Casa de la Moneda y depositadas en ventanilla por los usuarios, y el dinero bancario. Ahora ambos se confunden en un mismo registro cuantificado en la denominación de la moneda de curso legal, que no promete ya nada. Es puro dinero fiat. Y se usa tanto para las necesidades del mercado libre, como para las necesidades de los servicios públicos.

Los bancos se han hecho con este poder de emitir deuda a partir de tener el monopolio del registro electrónico de las transacciones de todo el mundo, y ganarse una reputación, merecida, nadie lo dsisputa, de llevarlas escrupulosamente. Hoy ya solo queda una fracción de las transacciones en dinero “cash”. Ese monopolio les da el poder, no solo de emitir deuda según las normas admitidas, que son ya pocas, sino de organizar fraudes como los de Bankia y los otros muchos.

Modernizar los pagos

El dinero en billetes es una antigualla, sin duda. Es un engorro, te lo pueden robar, lo puedes perder. Llevarlo encima es un riesgo, un atraco suele venir acompañado de violencia. Hace imposible llevar bien las cuentas. Al cabo de la semana nadie en la casa sabe en que se gastaron los 500 EUROS en efectivo que se sacaron del banco. Las aplicaciones de pago, primero con tarjetas, ahora con maravillosas aplicaciones para el Smart Phone, son cómodas, fiables 100% y facilitan la contabilidad casera. El tema es quien va a llevar los registros electrónicos de todos esos pagos. Dejar que sean los bancos quien lleve los registros es como dar al carcelero el ultimo resto de lima que me quedaba porque molesta al pasear por el patio de la cárcel. Ese registro debe quedar en manos públicas. O mejor, en manos de todos.

Por ejemplo, Ecuador ha lanzado una iniciativa de dinero electrónico, en la que la infraestructura y la tecnología está en manos del Estado Soberano. Es una moneda electrónica, aunque no es moneda criptográfica, como el bitcoin. El dinero electrónico se maneja desde los sistemas informáticos del Banco Central y permitirá hacer transferencias y pagos mediante el celular y funciona utilizando la red de celulares. Está destinada a cubrir las necesidades monetarias de 2,8 millones de personas de los estratos más pobres de la población, que no están en la economía formal, pero que sin embargo utilizan asiduamente la telefonía celular. Y que sea el Banco Central quien maneja las cuentas es la diferencia clave. Es decir, ha “digitalizado” el dinero soberano, y no ha “bancarizado” el dinero de su Casa de la Moneda.

En los países donde no tenemos la suerte de un gobierno como el de Ecuador, tenemos iniciativas ciudadanas que pueden ser casi tan efectivas como ésta.

Los registros se pueden llevar en la cadena de bloques, que es una base de datos “en la nube”, de la que nadie es propietario y de la que todos son propietarios, pues son todos los ordenadores de la red los que certifican que cada transacción viene digitalmente firmada por su emisor y que nadie puede “meter mano a la caja”.

En estos momentos, el conocido Hervé Falciani está proponiendo un sistema de pagos, con los registros en cadenas de bloque publicas lanzadas, por ejemplo, por los Ayuntamientos, como un sistema “descentralizado” de raíz “local” y que permitiría un “control ciudadano de los flujos financieros”.

Si hablamos de un sistema así, bienvenida la modernidad. Si no, prefiero seguir, como Kostas el de Vaorufakis, con mi dinero bajo el colchón. Déjame mis euros y llámame tonto, o anticuado, o lo que sea, que ya vas a ver quién se va a reír cuando explote la burbuja de la deuda y los derivados.

Rogelio Segovia    Blog Desperados Theory

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