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Banco Santander copa con su publicidad las portadas de los periódicos

28 de enero de 2015

El periodismo se convierte en publicidad

Si hoy has comprado algún periódico habrás podido comprobar que en realidad era un gran anuncio publicitario del Banco Santander: El País, ABC, El Mundo, La Razón, 20Minutos... todos han accedido a convertir la portada de su diario en una muestra de fuerza de la entidad bancaria, a la vez que provoca inevitables preguntas sobre la autonomía de los grandes medios de comunicación.


El periodismo se convierte en publicidad

La publicidad, aquel viejo intervalo entre los contenidos de los medios de comunicación, ha pasado a ser el contenido central sobre el que giran todos los demás, hasta merecer incluso la cara más visible del periódico: “Quizás lo más inquietante sea constatar cómo las técnicas y la lógica publicitaria han ido vampirizando y predeterminando todos los campos de la comunicación: noticias, programas de entretenimiento, y evasión, películas y series, debate político, etc”, decía Joan Torres [1].

La organización del sector mediático en unos cuantos grandes entramados empresariales ha terminado por indicarnos a los espectadores que cada periódico, canal de televisión o emisora de radio no solo cumple un papel en el escenario de las ideologías políticas sino también una función específica en el engrasado de la maquinaria comercial.

Con la Revolución industrial, la publicidad adquiere un lugar preeminente en los medios de comunicación. La producción de bienes se dispara, tanto en variedad como en unidades de un mismo producto, y la publicidad de entonces informa sobre los nuevos productos en el cada vez más competitivo mercado de bienes. Pero el desarrollo de este mercado va ligado a un hecho de gran importancia: la creación de la demanda. Es decir, la nueva economía requiere de la creación de un mercado potencial de consumidores para la gran cantidad de productos en serie que ahora empiezan a fabricarse. Y aquí el papel de la publicidad es clave.

Sin embargo, la vinculación del periodismo y la publicidad vive un nuevo romance, acorde a las nuevas necesidades de un mercado donde los valores intangibles pasan al centro: el sueño de la publicidad aceptada y compartida por el cliente: “La publicidad ha dejado de ser instrusiva cumpliendo con la necesidad de ser interactiva con el usuario, quienes son mucho más dueños de su tiempo y de lo que, en definitiva, quieren recibir”, dice de la publicidad online la Directora comercial de Microsoft advertising [2]

La publicidad actual se oculta cuando es necesario (veáse el emplazamiento de producto en series y películas) o aprovecha la veracidad que otorgamos a los telediarios (véase a los presentadores de informativos haciendo anuncios) o, también, da golpes encima de la mesa para mostrarnos hasta que punto la información depende del beneplácito de las grandes empresas anunciantes.

El Salmón Contracorriente  

Notas

[1“Consumo, Luego Existo. Poder, mercado y publicidad ”, Joan Torres. Versión en PDF >

[2“El nuevo marketing 2.0”, Revista Interactiva Digital, nº 79, abril de 2007.

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