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Recursos energéticos

6 de septiembre de 2016

El fracking como arma estratégica de Estados Unidos

Dado que las energías alternativas todavía necesitan enormes subsidios para ser viables en los países en vías de desarrollo, que la práctica del fracking es todavía incipiente y suscita recelos medioambientales y que la inercia de los activos petroleros no permitirá que las grandes compañías abandonen sus equipos e infraestructura actual, se deduce que la economía mundial seguirá gravitando sobre la dependencia del petróleo en la próxima década.


El fracking como arma estratégica de Estados Unidos
Erick Gustafson (CC)  

El gas se presenta como el único sustituto ante una presunta escasez de petróleo, en especial el gas no convencional o gas de esquisto, modalidad de gas natural que se extrae de rocas de pizarra situadas bajo la superficie de la tierra mediante la técnica del fracking. Sin embargo, el recurso del gas natural convencional sigue el mismo camino de inestabilidad que el crudo y su declinación sería tan sólo unos años después que la del petróleo. Por este motivo, algunos países ya cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses, además de implementar medidas cosméticas de ahorro de energía.

El fracking como arma estratégica de EEUU

La producción de petróleo de forma convencional en EEUU alcanzó su máximo nivel en 1970 y después comenzó a declinar. En el año 2005, el país tuvo que importar casi el doble del total de crudo producido, hasta la aparición de la revolucionaria y controvertida técnica del fracking, hija del ingeniero George Mitchell y que consiste en la extracción de gas natural no convencional mediante la fracturación de la roca madre (pizarras y esquistos) para la extracción de gas de esquisto (shale gas) y de petróleo ligero (shale oil), técnica en la que EEUU es pionero en su aplicación, especialmente en los estados de Texas, Oklahoma, Dakota del Norte, California, Colorado y Montana.

Algunos países cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas


Según datos publicados por la Administración de Información de Energía de EEUU (AIE), dicho país se habría convertido ya en el principal exportador mundial de combustibles refinados (gasolina y diésel), pudiendo convertirse en el horizonte del 2017 en exportador neto de gas natural licuado (GNL) y además habría alcanzado una producción mensual de crudo equivalente a 6,5 millones de barriles diarios provenientes de los campos tradicionales y de las nuevas explotaciones de petróleo en roca porosa (Dakota del Norte). Teniendo en cuenta que el consumo doméstico de EEUU se movería en la horquilla de los 16 a los 20 millones de barriles diarios, seguirá siendo importador neto de crudo hasta el 2035, estimándose que en el 2020 el petróleo importado representará tan sólo el 26% de su mercado interno debido a la combinación de una alta producción interna y de un bajo consumo de crudo en el país tras asistir a su progresiva sustitución del petróleo por biocombustibles, GNL y energías renovables, especialmente eólica, biomasa y fotovoltaica.

En la actualidad, el 45% de las importaciones de crudo de EEUU proceden de Oriente Medio y Norte de África, pero la nueva geoestrategia energética pasaría por tener a Canadá como principal proveedor de crudo. Para ello está proyectada la construcción del oleoducto Keystone XL para transportar el crudo canadiense hasta el Golfo de México. Este hecho tendrá como efectos colaterales la progresiva disminución de importaciones de crudo procedentes de la OPEP, México, Colombia y Brasil, así como la drástica reducción de sus compras a Venezuela con el objetivo inequívoco de lograr la asfixia económica del régimen de Maduro y fagocitar sus reservas de petróleo [1], lo que obligará a México y Venezuela a redireccionar sus exportaciones hacia China y la India.

El fracking y la rusodependencia europea

El proyecto del gasoducto conocido como Nabucco West, proyectado por EEUU para transportar el gas azerí a Europa a través de Turquía, Bulgaria, Rumania y Hungría y así evitar el chantaje energético ruso, fracasó al haberse inclinado Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajistán por el proyecto ruso del gasoducto South Stream y retirarse finalmente Azerbaiyán del proyecto en junio de 2013, siendo elegida la vía alternativa del gasoducto transadriático TAP (Trans Adriatic Pipeline). Mediante el TAP Azerbaiyán exportará su gas hacia Europa a través de Grecia, Albania e Italia, sin embargo, no supone ninguna amenaza para los intereses de Rusia, puesto que sólo puede transportar un tercio del proyecto Nabucco.

Asimismo, la coalición de intereses ruso-alemanes ideó el proyecto Nord Stream inaugurado en el 2011 y que conecta Rusia con Alemania por el mar Báltico, con una capacidad máxima de transporte de 55.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas al año y con una vigencia de 50 años. Dicha ruta se estima vital para Alemania y los Países Nórdicos, por lo que ha sido declarado de “interés europeo” por el Parlamento Europeo y crucial para la geoestrategia energética rusa, ya que con dicha ruta se cerraría la pinza energética rusa al descartar a las Repúblicas Bálticas y Polonia como territorio de tránsito.

EEUU tiene como objetivo sustituir la rusodependencia energética europea por la frackingdependencia

Por la parte rusa, en el 2007 presentó el proyecto del gasoducto South Stream, gasoducto de 39.000 millones de dólares que recorrería Rusia, Bulgaria, Serbia, Hungría, Eslovenia e Italia y que debía garantizar el suministro de gas ruso a la UE, evitando el paso por la pro-estadounidense Ucrania tras la crisis del gas del invierno del 2006 y los recortes de suministro producidos en incontables países de la UE. [2].

El proyecto dormirá en el limbo de los sueños tras la negativa de Bulgaria a participar debido a las fuertes presiones de EEUU, cuyo objetivo inequívoco es sustituir la rusodependencia energética europea (30% del gas que importa la UE procede de Rusia) por la frackingdependencia, inundando el mercado europeo con el GNL (gas natural frackeado en EEUU y transportado mediante buques gaseros) para hundir los precios del gas ruso así como impulsar la utilización de la técnica del fracking en todos los países de la Europa Oriental. El llamado “arco del fracking europeo” que se extendería desde los Países Bálticos hasta la Ucrania europea, pasando por Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria y que dependerá de la tecnología de empresas estadounidenses como Chevron o Shell.

La utilización del fracking en Europa estaría envuelto desde sus orígenes en la polémica por su posible impacto ecológico, al estar presuntamente relacionada su utilización con posteriores contaminaciones de acuíferos y actividad sísmica, del que sería paradigma la pequeña localidad de Assumption, Luisiana (EEUU), pero dada la ausencia de avales científicos definitivos y visto el déficit energético de la Unión Europea, la CE prepara ya una propuesta legal para regular su utilización.

El fracking está relacionado con posteriores contaminaciones de acuíferos y actividad sísmica


Así, Bruselas pretende que las compañías que estén dispuestas a realizar este tipo de exploración del llamado shale gas, tengan que cumplir con la directiva Reach en materia de agua y de productos químicos, pues existen países como Francia donde ya con Sarkozy prohibieron esta práctica a pesar de disponer de las mayores reservas de la zona europea; otros como República Checa, Dinamarca y Bulgaria donde estaría vigente una moratoria y finalmente Lituania, Polonia y Reino Unido que habrían ya iniciado los trabajos para investigar la posible aplicación del fracking en sus respectivos países, no siendo descartable que tras el chantaje energético ruso la mayoría de países de la UE sucumban al espejismo energético del fracking y terminen por utilizar dicha técnica en el horizonte del 2020 a pesar de las protestas de los grupos ecologistas anti-fracking.

¿Hacia un nuevo Chernobyl?

El gas argelino podría ser la alternativa a la rusodependencia energética europea. En la actualidad, Argelia exporta su gas a través de tres gasoductos: dos Argelia-España, uno de ellos pasando por Marruecos, que no están conectados a la red europea y un tercero Argelia-Túnez-Italia. Tras la crisis de Ucrania, los dirigentes de la UE habrían establecido como prioridad la necesidad de mejorar la conexión gasista con la Península Ibérica mediante un gasoducto que conecte a España con Francia a través de Cataluña (gasoducto Midcat) por el que España haría llegar a la red energética europea el gas de Argelia, equivalente a la mitad del que llega desde Rusia a través de Ucrania, no siendo descartable la intensificación de las acciones armadas de los grupos yihadistas en Argelia teledirigidos por EEUU con el objetivo inequívoco de sabotear los citados gasoductos que abastecen a la Unión Europea.

Ello tendrá como efectos colaterales una psicosis de desabastecimiento y un aumento estratosférico de los precios, lo que aunado con la actual situación anémica del euro respecto al dólar, imposibilitará a los países periféricos europeos asumir el coste añadido y les obligará a la explotación de obsoletas minas de carbón, a la utilización de la controvertida técnica del fracking y a la reapertura de centrales nucleares cadavéricas (Garoña) para satisfacer una minimalista demanda energética tras el retorno a escenarios ya olvidados de economía autárquica y que tendrá como efectos colaterales un incremento desbocado de las emisiones de CO2 y la posible reedición de un nuevo Chernobyl.

Germán Gorraiz López    ATTAC Navarra-Nafarroa

Notas

[1Según el Departamento de Energía de EEUU, las ventas de crudo venezolano a EEUU serían de tan sólo 952.000 barriles por día (bpd) a finales del 2012 frente a los cerca de 1,7 millones de bpd vendidos en 1998, representando en la actualidad el 8% del total importado

[2El 80% del total del gas que la UE importa de Rusia pasa por Ucrania y abastece en más de un 70% a países como los países bálticos, Finlandia, Eslovaquia, Bulgaria, Grecia, Austria, Hungría y República Checa

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3 Mensajes
  • Luis González Reyes 7 de septiembre de 2016
    06:28

    Creo que la declinación de las extracciones por fractura hidráulica en EEUU, la quiebra masiva e empresas del sector y las grandes dificultades logísticas para hacer una exportación masiva de estos fósiles dibuja un panorama muy distinto del planteado en el artículo.

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  • Paco Ramos 16 de septiembre de 2016
    10:18

    Además de estar de acuerdo con el comentario anterior, añadiría que aun con los precios baratos del gas USA en origen, su licuado y posterior transporte, supone doblar los costes, por lo que, ante el descenso constante de la demanda en Europa del GN y con un precio del gas ruso en la frontera alemana más bajo, todo parece estar lejos de lo aquí propuesto. Está claro que todo puede pasar en el futuro, pero lo previsto es que ni habrá fracking en Europa, ni importaciones masivas de gas estadounidense, (cosa distinta eslo que esta pasando con las materias primas no energéticas, como el etano, para el que ya está funcionando un "gasoducto virtual" con Suecia, Noruega y, próximamente Escocia, para su conversión en plásticos y fertilizantes)

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  • Antonio Aretxabala 16 de septiembre de 2016
    11:08

    Totalmente de acuerdo con los dos comentarios anteriores, el artículo parece retrotraerse al debate de 2012, han pasado 4 años y sí hay infinitamente más información sobre el impacto ambiental y la sismicidad inducida incluso ambos con récords: las inundaciones de Colorado 2013 y contaminación de aguas superficiales y profundas, el terremoto M5.8 del pasado 3 de septiembre en Pawnee (Oklahoma) o las desorbitadas pérdidas de metano (>20%) medidas sobre los campos de fractura, y mucho más... La extracción no va a ser lo que deseen americanos, europeos, argelinos, chinos o rusos. A la geología de la Tierra no se le puede pedir más, ella tiene sus ritmos de extracción, no los que este ser tan evolucionado en arrogancia desea. Todos esos recursos energéticos estarán ahí siempre, el problema es que los más accesibles y de mejor calidad, los menos contaminantes, ya se han quemado; ahora nos queda lo peor: lo inaccesible, lo de baja calidad, lo que si se extrae contaminaría como nunca. Es fácil de entender: para la extracción de energía, que es la sangre de nuestra civilización, hay que invertir energía.

    Cuanto más difícil se pone la cosa, más hay que quemar. Si como ha sido en el caso del fracking la inversión energética para la extracción o tasa de retorno energético (TRE) es ridícula o menor que la invertida, no tenemos un recurso energético, tenemos un sumidero. Así que aunque el barril alcance los 1000$ no hay negocio que no sea la burbuja creada desde 2010 y que tardó 5 años en pinchar (2015), año que supone el pico de todoso los líquidos de tight oil, gas licuado (GLP) y otros sucedáneos que intentaron paliar el problema del pico del petróleo que la AIE localiza en 2005. EEUU ni ha sido, ni es, ni será autosuficiente con esta técnica que se vendió de manera especulativa, no es ni de lejos comparable su rendimiento al de la extracción convencional, la cual como apuntamos, cae desde 2005. Ahí radica esta crisis que nunca acabará.

    El sobredesarrollo pareció normalidad y es que el “homo tecnologicus” parece que nunca tiene suficiente, además de ser poco sensible a los peligros. En este tiempo, el concepto de riesgo pasó de ser algo sencillo y concreto a difuso, manipulable y complejo, con él, el atrevimiento se lanzó al infinito, de tal manera que avanzar en tecnologías suicidas que no sólo destruyen el medio que nos sustenta, sino que dejan un regalo envenenado a las generaciones futuras, se instaló como algo normal, era justificable, había ciertos beneficios a corto plazo. Así, el fracking es un intento desesperado por seguir escribiendo una historia que traza con exactitud las líneas rojas de nuestra evolución, y que ya hemos sobrepasado con creces, no se trata de estar a favor o en contra de una determinada técnica. La factura de la época industrial ya ha vencido.

    El fracking pasará a la historia como una técnica ligada a una concepción salvajemente depredadora y violenta de la obtención de recursos, aún sin querer mirar las respuestas, paradójicamente la ciudadanía ya lo advierte y los dirigentes hacen oídos sordos.

    La energía no es una mercancía más que se compra y se vende sometida a leyes de oferta y demanda, la energía es un precursor de la actividad económica y tanto los inputs como los outputs deben ser tenidos en cuenta. Ahí es donde radica la inutilidad de fuentes de energía que se comportan como sumideros, tal es el caso del fracking, y nos guste o no ya puede ser considerado una iatrogenia más.

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