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Hasta el 8 de enero de 2017

19 de noviembre de 2016

El curso natural de las cosas

La temática bucólica, la vida tranquila en el campo, vuelve de nuevo a escena a través de ‘El Curso natural de las cosas’. Basándose en el texto escrito por Yvon Taillandier, Miró: Yo trabajo como un hortelano, la muestra invita al espectador a la meditación tranquila sobre los gestos más sencillos de la vida, es decir, el trabajo de la naturaleza.


El curso natural de las cosas
Obra de Betty Woodman  

Esta exposición, ubicada actualmente en La Casa Encendida de Madrid, recoge la obra de 15 creadores, que al igual que el artista español, trabajan con “el gesto sencillo, a través del elemento natural”, en palabras de Tania Pardo, encargada de comisionar la exposición.

Tres son las salas que amparan el conjunto de piezas que componen la muestra, y aunque todas ellas pretenden transmitir la misma idea, la sencillez de la naturaleza, son distintas las formas que tienen de conducir al espectador hacia ella. Por un lado está el uso de materiales naturales para la construcción de las piezas, por otro aquellas creaciones que hablan de la experiencia vital que supone vivir en conexión con la naturaleza. Por último encontramos aquellos artistas que a través de elementos plásticos imitan formas naturales.

La sala A es la encargada de albergar a los autores que trabajan con el elemento natural sin manipular. Estas obras, utilizan como materia prima los elementos sencillos que nos dota la naturaleza. Con ellos, construyen obras de una belleza frágil y sin igual, piezas de Arte en conexión con lo primitivo. Esta habitación es toda una reflexión sobre lo sencillas y bellas que son las cosas en su estado natural. El espectador puede meditar sobre el Arte que habita entre nosotros, de una forma de la que seguramente no había podido hasta la fecha.

En la sala B habitan todas aquellas obras que invitan a la contemplación, al tiempo. Son piezas que necesitan que el espectador se pare y se detenga a mirar la grandeza de lo más pequeño. Entre las composiciones que se recogen guarda especial mención la de Nicolás París, ‘Petricor’, que es el mayor ejemplo de los pequeños grandes cambios que experimenta la naturaleza. Se trata de un huerto que irá evolucionando a lo largo del tiempo.

Tania Pardo se refiere a la sala C como “Estallido de color”, y es que es la sala más plástica, donde los artistas han utilizado elementos como el plástico o la cerámica para imitar las formas de la naturaleza.

“Gestos sencillos vinculados directamente a la creación artística”, así definen la exposición desde La Casa Encendida. Es una reflexión sobre lo más primitivo, y también sobre la historia del hombre, que ha utilizado los elementos naturales (tierra, agua, aire y fuego) para llegar hasta hoy. Recordar que aquello que estamos observando ha sido quien nos ha convertido en lo que somos.

María Pérez García    El Salmón Contracorriente

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