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20 estudiantes de Tarragona serán contratados en prácticas en Alemania

7 de abril de 2015

El FP Dual y BASF: de la fuga a la exportación de cerebros

La empresa química alemana BASF contratará a las 20 personas que están estudiando el programa internacional de FP Dual en el instituto Comte de Rius de Tarragona por un periodo de cuatro meses en su fábrica de Ludwigshafen (Alemania), como parte del programa de estudios confeccionado por la empresa en un acuerdo con el instituto público.


El FP Dual y BASF: de la fuga a la exportación de cerebros

El instituto público Comte de Rius de Tarragona presenta un plan de estudios, con varios acuerdos con empresas como BASF o Dow Chemical, para ofrecer una formación “de acuerdo a las necesidades y requerimientos de la sociedad”. Por ello en 2013 se firmó un acuerdo con la empresa alemana para que los alumnos del curso FP Dual realizaran cuatro meses de prácticas en una de sus fábricas en Alemania al término de las horas lectivas, además de formar parte activa de la confección de las materias a estudiar de manera que se adecue a las necesidades de personal de la compañía.

La semana pasada varios medios anunciaron esa contratación de todos los alumnos de la promoción para las prácticas que comenzarán en septiembre, algo que no debería ser noticia ya que es parte del programa de estudios al que se comprometieron hace dos años y no les asegura todavía la continuidad en la empresa. El responsable de recursos humanos de BASF en España, Gustavo Alonso, en unas declaraciones publicadas por El Economista ha declarado que muy probablemente continuarán vinculados a la empresa más adelante, ya que el porcentaje de continuidad en la fábrica de Alemania es muy elevado. Cuando se le preguntó por la posibilidad de que esos estudiantes sean contratados en España declaró que no lo ve posible porque no prevén “aumentos sustanciales en la plantilla española en 2015, sino que se mantenga estable”.

Alemania es, sin duda, uno de los principales destinos receptores de los cerebros fugados de nuestro país. Muchos de nuestros estudiantes y trabajadores cualificados se han visto expulsados al no poder encontrar posibilidad de empleo aquí, algo que sin duda traerá nefastas consecuencias para nuestro desarrollo y muy positivas para aquellos países que absorben el capital humano cualificado que en muchos de los casos no regresa.

El país germano, con Angela Merkel a la cabeza, exige austeridad en nuestras políticas mientras ellos aumentan su presupuesto en educación o en I+D. Sectores claves como las renovables han perdido todo el apoyo por parte de nuestro gobierno y expulsado a muchos profesionales preparados que el sector alemán, en continuo crecimiento, ha absorbido. Nuestro gobierno se ve obligado a adoptar medidas neoliberales, como la privatización de nuestra educación, mientras que ellos aprovechan los recursos humanos que nuestra educación pública ha costeado; regalando así toda la inversión realizada en el desarrollo de esas personas. Todo ello parece no ser suficiente y ahora las empresas alemanas, con este tipo de acuerdos con escuelas públicas, tienen la potestad de moldear esos cerebros desde mucho antes controlando la educación en países que ellos no financian.

Los alumnos de este FP dual pasaron un proceso de selección, han estudiado un currículo a medida de las necesidades de la empresa alemana y el cual no pudieron combinar con un empleo ya que como dice el programa: “este curso compagina estudio, práctica y alemán de un modo exigente”, trabajarán durante 4 meses con un contrato en prácticas el cual servirá para cribar a los que mejor se adapten y al final se obtendrán unos empleados totalmente acordes a los puestos de trabajo que ellos necesitan cubrir y con una formación pagada por el sistema público español, ese mismo que los liberales quieren privatizar, recortar y precarizar.

Las empresas alemanas tienen la potestad con estos acuerdos de moldear a los estudiantes

Dejando a un lado el hecho de que, personalmente, me alegre el hecho de que esas personas tengan la oportunidad de desarrollar una carrera laboral acorde a sus estudios, me pregunto ¿debemos financiar con dinero público la educación de empleados que ya están destinados a trabajar en el extranjero?, ¿es la manera más positiva de enfocar nuestra inversión en educación?, ¿es un logro o un fracaso la exportación de esos estudiantes?. Si nos encontráramos en una época de bonanza podríamos pensar que es una buena noticia, pero con los niveles de desempleo, precarización y fuga de cerebros que sufrimos, el control de nuestra enseñanza por parte de empresas alemanas no es más que un fracaso.

Para el gobierno todo esto no será más que un exitoso logro de nuestro sistema de educación que facilitará “la movilidad exterior” o “el espíritu aventurero” de los jóvenes. Pero en el mundo real, en el que vivimos el resto, vemos cómo nuestra materia prima más importante, esos cerebros, son importados por Alemania al mismo tiempo que nuestro tejido industrial empeora y se precariza y lugares como Tarragona, con un tejido industrial químico muy importante, se convierten en el epicentro europeo del turismo de borrachera.

Necesitamos un tejido empresarial que absorba ese valioso capital humano que salen de nuestras escuelas y universidades, en lugar de convertirnos en la terraza de verano de Europa mientras nuestros jóvenes se ven expulsados del país. Nuestro país necesita una educación de calidad que invierta en el valor humano y acompañe a los estudiantes a un futuro que vaya a la par con el desarrollo de nuestro país, no una educación que los acompañe a la puerta de salida.

Yago Álvarez  

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