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El Blog del Noble Gallo Beneventano

El Che y Fidel

11 de diciembre de 2016
Javier Cortines 

Cuando los sueños cambiaban el mundo

Hubo un tiempo en el que la izquierda progresista se atrevió a volar y, ondeando banderas de cambio, incluidas las de El Ché y Fidel Castro, soñó con transformar el mundo, proclamó que las fronteras eran artificiales, (alambradas de reyes y generales), y dio un jaque al orden establecido que lo hizo tambalearse.


Cuando los sueños cambiaban el mundo

Ante esa amenaza, los monstruos de metal con ojos dolarizados entraron en combustión. Los ideales ardieron, cual papel de fumar, y un viento frío, huracanado, convirtió en inviernos, las primaveras. En pocas décadas, los sueños desaparecieron “como lágrimas en la lluvia”. Venció el pragmatismo, la realidad, la calculadora y la religión de las piernas largas, de las zancadas para alcanzar, al precio que fuera, la meta del capital.

En España, Felipe González se encargó de sacrificar al unicornio rojo en el altar de la santa mutación. Ese ser proteico que tiene el ADN de Groucho Marx, en su segunda y tercera legislaturas (1986-1993) inauguró la Era de la Decepción. De su legado nos queda “el boulevard de los sueños rotos” [1], la caricatura de su figura en “El Comité de Sabios de la UE”, un puro, una boca carnosa, una falsa rosa y el triclinio de Gas Natural FENOSA.

“El hombre cuando sueña es un Dios y cuando piensa, un mendigo”, decía Hölderlin. Estos días he encontrado un eco de esa poética reflexión en la voz de Iñaki Gabilondo, ese periodista con memoria histórica que no se avergüenza, como otros, de lo que fuimos cuando la pluma y “las balas de belleza de la imaginación” [2] abrían las Puertas del Cielo.

En un video publicado por El País, el pasado 28 de noviembre, tres días después del fallecimiento de Fidel Castro, Iñaki Gabilondo nos cuenta, desmarcándose de los Hunos y los Otros, qué pasó en aquella década y media prodigiosa (1959-1975), cuando en La Habana cayó el dictador Batista y en El Pardo estiró la pata el fundador en diferido del PP.

En su crónica sobre Fidel Castro y la revolución cubana, que lleva el título “Cuando nos atrevíamos a soñar”, el francotirador nos recuerda que por aquel entonces los sueños se convirtieron en una fuerza motriz que podía cambiar el mundo, y, nos dice:

Gran parte de jóvenes veinteañeros colocaban retratos de El Ché en sus habitaciones y hablaban con esperanza del futuro. Era la época de los Beatles, de la aceleración del feminismo, del Mayo del 68, y de la Transición Política Española.

Y agrega:

Ahora los sueños se ridiculizan, nos piden que seamos realistas, juiciosos. El dinero nos obliga a tener la cabeza fría. Las ilusiones están mal vistas, y se acepta, como algo natural, “vivir muerto de miedo”. Frente a ese desencanto se encumbra a tipejos como Donald Trump, quien vive en casas de oro, como un Idi Amín blanco rodeado de barbies. Que lleva una tortilla francesa en la cabeza (…) Ese hombre sí tiene sueños: lograr que Cuba vuelva a convertirse en un Casino.

Aunque al “establishment” y a su panóptico represivo no le guste, en España, después de décadas de sequía, el pueblo ha vuelto a soñar y, tras el Big-Bang de la Puerta del Sol, el movimiento del 15-M es percibido como un gran peligro por el mullido bipartidismo heredado de González y Franco.

Otra vez el monstruo de metal se prepara para entrar en combustión y, como ya no quedan reservas de opio para dar de fumar a la plebe, tanto el PP como el PSOE dramatizan la caída de “El Imperio Romano” y advierten de que Atila (Pablo Iglesias), las walkirias y otros salvajes, se aproximan con coletas, senos desnudos y tatuajes cavernarios a las puertas de Roma.

Ha llegado el momento de reconstruir una nueva izquierda. El reto es fenomenal, pero hay signos de buenos augurios en el cielo: El vuelo de los pájaros dice que ha regresado el sueño, la esperanza y el ideal. Ahora hay cerca de diez millones de españoles – lo digo a bulto – que desea llevar la antorcha prometeica a todos los hogares donde late “la revolución”. Si nos desmarcamos de los que nos quieren marcar, (¿quién quiere vender su juventud por un trabajo esclavo o miserable?) Podrían nacer un nuevo hombre y una nueva mujer que no renuncien al dios y a la diosa que llevan dentro. Esta vez sólo se podrá vencer (¡¡¡Ojo!!!) tras convencer.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para decir que, de lograr o no lo imposible, una democracia real con DDHH, dependerá el cincel que esculpa la belleza o deformidad de nuestra especie.

Javier Cortines   Nilo Homérico

Notas

[1Verso de Joaquín Sabina

[2Verso de Luis Eduardo Aute

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4 Mensajes
  • filipus 11 de diciembre de 2016
    13:36

    Y cuando nos despertamos, los sueños chocan con la —implacable— realidad.
    Comentario sobre la muerte de Fidel Castro enviado desde la isla de Cuba por el compañero Marcelo "Liberato" Salinas.
    "Una caja de cenizas, el Estado y la próxima revolución en Cuba"
    http://rojoynegro.info/articulo/ideas/una-caja-cenizas-el-estado-la-pr%C3%B3xima-revoluci%C3%B3n-cuba

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  • Javier Cortines 11 de diciembre de 2016
    17:23

    Hola Marcelo, he leido con mucho interés tu análisis pormenorizado de lo que ha ocurrido y ocurre en Cuba. Pienso que a pocos nos deja indiferentes lo que corre por las venas de esa nación hermana. Yo, con mi modesta crónica, quise sintetizar, entre otras cosas, un pregunta que está en la mente colectiva: ¿Por qué nos hayan fracasado grandes cosas, es eso, un motivo en sí mismo, para que dejemos de soñar en la construcción de una sociedad más humana y mejor? La realidad es implacable pero como todo en este mundo, es cambiable. Ninguna conquista es fácil, pero por eso, debemos elevarnos sobre lo que somos o nos obligarona ser.

    ¡Viva, Cuba Libre!

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  • MARAT 12 de diciembre de 2016
    21:52

    hola

    dificilmente al establishment le tiemblen las piernas por el 15 M de hecho huele a movimiento "teledirigido" (fundacion ford etc)
    hago una pregunta el canal de la sexta es parte del establishment o no?
    Muy curioso el apoyo incondicional a la "nueva izquierda"

    un saludo curioso

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  • Javier Cortines 13 de diciembre de 2016
    01:06

    No hay apoyo incondicional a nada. La nueva izquierda tendrá que ganarse al pueblo a pulso y la tarea no va a ser nada fácil. Va a ser muy complicado superar "la era de la decepción". El "establishment" son los grandes conglomerados económicos con sus respectivos "sus tentáculos". Estos determinan el grado de justicia social en un momento histórico. Pocas veces tiemblan porque sus cimientos son sólidos y profundos. Sólo cuando hay alternativas reales de cambio, cuando el pueblo está hasta el coco y resurgen ideologías pujantes y dinámicas, con rostro humano, lo establecido más allá del bien y del mal activa las alarmas por lo que pueda ocurrir.

    Buenas noches.

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