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Una vida insostenible

5 de febrero de 2016

Contaminación atmosférica: Hay que actuar AHORA

27.000 personas mueren al año en España por la contaminación atmosférica, 430.000 en Europa y 3.3 millones en todo el mundo, aunque la OMS dice que son 7 millones de muertes prematuras. Esto quivale a ocasionar más muertes que la malaria, la tuberculosis y el SIDA juntos.


Contaminación atmosférica: Hay que actuar AHORA
Jennifer Woodard Maderazo (CC)  

La contaminación del aire que respiramos en muchas ciudades es ya intolerable y no debemos permitir que vaya a peor. Hay tres soluciones urgentes que hay que aplicar de forma progresiva pero contundente: Mejorar nuestro transporte, tomar conciencia sobre el impacto de lo que comemos y hacer una transición hacia las energías renovables. Lo bueno es que ello también contribuye a reducir los problemas del cambio climático.

Por citar algunos datos, un reciente estudio arroja que 27.000 personas mueren al año en España por la contaminación atmosférica, 430.000 en Europa y 3.3 millones en todo el mundo, aunque la OMS dice que son 7 millones de muertes prematuras (considerando la contaminación de interiores). Esta última cifra equivale a ocasionar más muertes que la malaria, la tuberculosis y el SIDA juntos. En la nueva ciudad más contaminada del mundo, Nueva Delhi, son 10.000 personas las que mueren. Si estas cifras de muertos ocurrieran todas el mismo día del año, entonces, se haría algo útil.

Y no "sólo" es cuestión de enfermedades respiratorias y asma, sino que también hablamos de enfermedades cardiovasculares y problemas en el embarazo (autismo, por ejemplo). Infartos, ictus y cánceres de pulmón han crecido paralelamente a los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) y partículas en las ciudades, especialmente por culpa de los coches diésel. Pero en cambio, algunos gobiernos piden que los coches puedan contaminar más, para beneficiar a la industria automovilística. Y ya han aprobado que los vehículos puedan emitir un 110% más de dióxido de nitrógeno.

Hemos conseguido eliminar el tabaco de los lugares públicos y que los fumadores sean conscientes de que molestan a los demás. Ahora, falta hacer lo mismo con la sociedad, los conductores y las empresas contaminantes. Ciertos experimentos han demostrado que no es tan difícil que muchos usuarios dejen de usar sus vehículos privados (DesAUTOxícate es un interesante ejemplo de ello).

Si no queremos llegar a los niveles de contaminación de China, o de Nueva Delhi, tenemos que actuar inmediatamente. Y no es difícil, aunque hay intereses particulares contrarios al interés general. Por ejemplo, aquí exponemos siete soluciones de aplicación urgente. Las cinco primeras son relativas al transporte, y son muy baratas:

  1. Transporte público eficaz y barato: Habría que ver qué han hecho las ciudades más avanzadas en esto, y copiarlas: Curitiba, Helsinki, Friburgo, Hamburgo... Esto sería lo primero. Tenemos que desterrar cuanto antes la idea de que tener coche es esencial, al menos en las grandes ciudades. No lo es, porque no puede serlo. Si esto es caro, más caro es atender a los miles de enfermos que provoca la contaminación atmosférica.
  2. Prohibir la fabricación de coches diésel. La prohibición de circular coches diésel por ciertos sitios no es viable, aunque hay ciudades que ya lo han anunciado para 2020, como Madrid o París.
  3. Encarecer el coche de combustión: Se trata de hacer paulatinamente que usar el coche de combustión no sea barato y que los que contaminan contribuyan a subsanar los gastos sanitarios de los problemas que provocan. Esto facilitaría la migración al coche eléctrico, que podría ser bueno como modelo de transición. Pero en el fondo, ningún tipo de coche privado es sostenible.
  4. Potenciar la bicicleta: Usar la bicicleta reduce los gastos sanitarios. Por tanto, es necesario facilitar su uso. No se trata de construir muchos carriles bici, pero si se hace, debe hacerse bien, no como en Málaga. Si el carril está mal diseñado, los ciclistas prefieren circular junto con los coches. Lo importante es que los ciclistas deben ser tratados como automóviles y no deben jamás quitar espacio al peatón.
  5. Dejar de construir carreteras, especialmente autovías: Las autovías permiten que la gente se vaya más y más lejos en vehículo privado, y viva más y más lejos de donde trabaja, compra, o se divierte. En España se han construido de sobra.

Por otra parte, hay otros dos temas básicos que no debemos olvidar:

  • Transición hacia las energías renovables: Ya son económicamente más baratas, pero si metemos los ahorros sanitarios, sus ventajas se disparan. En España es urgente y muy simple dejar de usar nucleares y centrales de carbón, dada la sobrecapacidad actual. Además, el autoconsumo con Balance Neto haría que las renovables se fomentaran sin inversión de dinero público.
  • Nuestra dieta tiene una enorme influencia, pero ningún líder se atreve a actuar: Comer carne destroza el planeta. Un tercio de la tierra agrícola del planeta está destinada a la ganadería o a producir pienso para la ganadería intensiva. La ganadería es globalmente el principal emisor de gases de efecto invernadero, pero es un tema tabú. ¿Por qué?

No podemos pretender cambios radicales en poco tiempo, pero tampoco podemos permanecer sin atajar seriamente el problema, y sin un plan trazado para varios años.

Transporte, energía y dieta son temas que requieren un cambio urgente. No hay que hacerlo por el cambio climático: Tenemos que actuar por nuestra salud y la de nuestros hijos.


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Pepe Galindo    Blog Sostenible

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