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Teatro foro

15 de agosto de 2016

Arte cooperativo en el teatro social

La mejor manera de recibir conocimiento es a través del arte. Hay una serie de artistas-educadores que creemos que solo en la interacción con otras personas podemos aprender a escuchar y a leer los signos que el mundo nos ofrece. Para eso, hay que ser capaz de encontrar el tiempo de la curiosidad para reflexionar sobre lo que hacemos dentro de esta sociedad de consumo con su vértigo depredador.


Arte cooperativo en el teatro social
Un momento de la representación teatral. Laura Szwarc (CC)  

Dentro de las artes escénicas, el teatro foro o teatro social trata de reforzar los lazos de solidaridad entre todas las compañías, conocer las obras de los otros, acompañase en las funciones, saber compartir y saber del otro tanto para sugerir como para aplaudir. Porque si en lo que vamos haciendo, porque si en nuestro trazo de revolución, se olvida la fraternidad, ¿para qué sirve el arte, entonces?

Algunos de los referentes en las artes escénicas como Peter Brook, Paulo Freire, Bertolt Brecht, Eugenio Barba o Julia Varley, entre otras, incorporan esa noción del arte como algo colectivo. Una de las frases de Augusto Boal, habla precisamente de esta mirada cooperativa: “Nos vestimos de forma distinta, tenemos diferentes costumbres, inventamos nuestra propia música, nuestra cocina; pero no podemos vivir sólo con lo que creamos inicialmente. La vida es expansiva, se extiende dentro mismo de nuestro cuerpo, creciendo, desarrollándose, y también de forma territorial –física y psicológicamente -, descubriendo lugares, formas, ideas, significados, sensaciones. Esto sucede como un diálogo: recibimos de los demás lo que han creado y les damos lo mejor de nuestra creación”.

Metodología: El proceso es parte de la creación

Esta manera de entender el arte como creación colectiva, tiene su propia metodología para desarrollar su actividad. Una metodología que propone dar rienda libre a la imaginación, a la cualidad de lo curioso; es lo que se llama un modo de hacer “manual”, más artesanal; una manera de transmitir capaz de construir cimientos.

Realizar la práctica bajo el principio metodológico de “investigación-experimentación-acción-reflexión-teorización” significa elaborar proyectos artísticos, educativos y sociales, junto con equipos especializados en la materia, investigar y recibir asesoramiento con cada uno de ellos, tras lo cual se experimenta, se ensaya y diseña.

Si en nuestro trazo de revolución, se olvida la fraternidad, ¿para qué sirve el arte?

En el momento de la acción se pone en juego lo que produjo mayor curiosidad, aceptando los desafíos que surgen en el camino. Es decir, para enfrentarse al proceso creativo desde este prisma, se debe tener la flexibilidad para integrar a nuevos interlocutores o participantes que pueden ir surgiendo. Estar en un estado de continua alerta puede ser muy enriquecedor para la creación.

A posteriori, se produce la reflexión colectiva, la evaluación. Conversamos sobre lo realizado. Este proceso se extrapola a los destinatarios de las propuestas. Intentamos una sistematización para que las ideas no se queden en meros supuestos. Las dudas van a su vez abriendo nuevas preguntas y respuestas.

Teatro foro para niños y niñas

Con esta metodología y en el hacer deseante, llegamos a la creación de la obra de teatro foro El fruto al árbol, el pez al agua y la paz al mundo. Una obra pionera porque está dirigida a niños y niñas. Se estrenó en el teatro Lagrada en el año 2004, y actualmente sigue con un nuevo elenco visitando escenarios. Recientemente, se pudo ver en “El Umbral de la Primavera” y el pasado mes de junio en “La casa del reloj”. A raíz de este proyecto, se ha podido publicar el texto teatral en el libro “Obras teatrales para todas las edades” (Colección de Teatro Gira Soles de Ediciones Las Parientas).

Al empezar el proyecto escénico de El fruto al árbol, el pez al agua y la paz al mundo los principales interrogantes fueron cómo llevar esta técnica a los más pequeños y cómo crear para ellos una puesta en escena que los interpelara. Dado que el gran tema es la guerra incesante y el binarismo opresor-oprimido... ¿Cómo plantear esto en el cotidiano de los niños teniendo en cuenta cada uno de sus contextos?

Se nos ocurrió, entonces, plantear un día en un mercado donde una verdulera y un pescadero atienden sus puestos. De pronto, en esta situación “minúscula” iban apareciendo todas las grandes problemáticas: la lucha por el poder (quién vende más, quién grita más); por el reconocimiento (qué mercadería es más elegida, qué vendedor/a se prefiere); la lucha territorial (cuál puesto tiene más luz, se ve mejor desde todos los ángulos del mercado), las costumbres, los olores. O sea un combate entre lo macro y lo micro, lo singular, las individualidades y donde lo colectivo tiende a borrarse.

En el libro, un epílogo explica la técnica del teatro foro, herramienta que se introduce dentro de la dramaturgia para su incorporación en la puesta en escena. El teatro foro convierte al público en espectactor permitiendo que entre en escena encarnando a alguno de los personajes y que proponga soluciones al conflicto. Los más pequeños no dudan en convertirse en alguno de las protagonistas. Además, al ir acompañados por adultos, se integra a gente de todas las edades, y ya no se está haciendo solo teatro para pequeños.

Hay una mecanización en las respuestas de la infancia

Entonces, se llega al clímax, que es a su vez un no final: el momento del foro. ¿Cómo los niños y niñas encuentran respuestas a través de los flujos ofrecidos, y sin la intervención (opresora) del adulto? Además, ¿cómo los actores se mantienen en su rol cuando estan con espectactores tan jóvenes que producen ternura y dificultan mantenerse en el lugar?

A veces, sorprende cómo muchos niños y niñas tienen respuestas ya dadas, lugares comunes y frases dichas por los adultos; situación que puede vincularse a las situaciones opresivas donde hay una mecanización en las respuestas de la infancia.

Entonces, nos hicimos la pregunta: ¿cómo ir plasmando desde lo escénico ese tiempo-espacio y que surjan otras voces sin sometimientos, posibles de imaginar, de arriesgarse? Esto es un aprendizaje para los teatristas en cada función. Y cada vez se da una reflexión compartida, de cómo en un acto cotidiano, habitual, reiterativo, aparecen todas esas variables, mezquindades y bondades, que forman parte de lo subjetivo. Una labor de cuestionamiento que el teatro foro pone a disposición de los y las asistentes para seguir transformando nuestra actitud a través del arte escénico. En el manifiesto de Akántaros decimos que “se trata de una toma del arte, una responsabilidad estética que implica una ética”.

Laura Szwarc    Directora de Akántaros