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¿En manos de quien está la política climática europea?

14 de noviembre de 2015

Arias Cañete: el comisario de las energías sucias

En la antesala de la Cumbre de Paris sobre el clima, cabe preguntarse ¿En manos de quien está la política climática europea?


Arias Cañete: el comisario de las energías sucias
WTO (CC)  

Un informe del Observatorio Europeo de las Corporaciones (CEO) revela el trato de favor que las empresas de combustibles fósiles han recibido por parte del comisario Cañete y su superior, el eslovaco Maros Sefcovic, en su primer año de mandato.

Las agendas del Vicepresidente para la Unión de la Energía, Maros Sefcovic, y la de su Comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, no dejan lugar a dudas en relación al acceso privilegiado que las grandes empresas energéticas han tenido a los responsables de elaborar las políticas energéticas y climáticas de la UE. El 80% de las agendas lo ocupan reuniones con el sector privado. De estos el 74% fueron reuniones con empresas energéticas, la mayoría de ellas del sector fósil. La quema de combustibles fósiles es la principal causa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

La ciencia es clara a la hora de asegurar que, para tener al menos un 50% de posibilidades de no superar un aumento de 2ºC de temperatura a final de siglo, entre 2011 y 2050 no podemos emitir a la atmósfera más de 1,100 gigatoneladas de dióxido de carbono (Gt CO2). Ese es el “presupuesto” de carbono que nos queda para gastar. Hablando en plata, esto significa sin ambages que hay que dejar bajo tierra la mayoría de las reservas fósiles conocidas y probadas. En concreto la mitad del gas, un tercio del petróleo, y casi todo el carbón. Si lo quemamos todo sin parar habremos firmado para 2036 nuestra fecha de “suicidio climático” (el momento en que se nos agotará el presupuesto). Dos apreciaciones: 1) no es baladí que hablemos de un 50%: significa que aún haciendo lo correcto tenemos la mitad de posibilidades de superar igualmente ese umbral, pasado el cual el cambio climático se tornaría muy peligroso, cruzándose probablemente puntos de no retorno como la fusión de los glaciares, un aumento vertiginoso de los índices de metano, etc Parte de la comunidad científica es partidaria de fijar un umbral más estricto de 1,5ºC; y 2) hablamos solo de reservas probadas. Por supuesto aquí no entra la mayoría del gas y petróleo de fracking, de las reservas del Ártico, de las arenas asfálticas o de las reservas de aguas ultraprofundas, que deberían quedar fuera de toda discusión.

Los comisarios se reúnen casi exclusivamente con el sector privado

En cualquier caso entre un escenario grave y uno gravísimo, cabe preguntarse a cuento de qué, aquellas empresas que han generado el problema son las que mayoritariamente se reúnen con quienes tienen que encontrar la solución. Cabría esperar que los comisarios del ramo se reunieran en gran medida con empresas de energía renovable y con organizaciones de la sociedad civil que promueven el ahorro energético, el autoconsumo, la producción local de energía, la soberanía energética, etc, para empapar de estas filosofías, importantes para enfriar el planeta, las políticas bajo la responsabilidad de sus departamentos. Todo ello asumiendo que el objetivo de estos comisarios es el de disminuir las emisiones GEI, aumentar la eficiencia y promover las renovables como los 3 pilares sobre los que asentar una transición energética. Sin embargo, por cada encuentro que Cañete ha mantenido con empresas de energía renovables, ha tenido 22 con empresas de combustibles fósiles. Un balance muy descompensado. Su jefe Sefcovic arroja aún un peor resultado de 34 contra 1.

Entre los grupos de presión que recibieron más atención por parte de los comisarios se encuentra E.ON, BP, Enel, Statoil, GasNatural Fenosa, Repsol, Vatenfall, Iberdrola o Shell. La actividad de algunas de estas empresas podrían ser calificadas directamente de terrorismo climático. El director de la empresa anglo-holandesa Shell, por poner un ejemplo, comentabarecientemente que los detractores de los combustibles fósiles “desconocen la realidad”. Curioso comentario proveniendo de una compañía que planea perforar en el Ártico y que tiene intereses en el negocio de las arenas bituminosas, y que en un documento interno sobre la planificación de sus actividades empresariales asumía que la temperatura de la tierra posiblemente aumente 4ºC. BP, por su parte, es considerado el mayor enemigo de la acción contra el cambio climático de entre las empresas europeas, según el informe de CEO.

En los meses previos a Paris, Cañete ha intentado mejorar su imagen y aumentar los contactos con los grupos de interés público (oenegés y sindicatos). Sin embargo el número de contactos con este sector es mucho menor que el de encuentros con las empresas. Además, la tendencia fue recibir a distintos actores de este sector en grandes grupos a la vez (de media se juntó a 25 ONGs en cada reunión), mientras que los representantes de las compañías fósiles recibieron un trato mucho más personalizado. Organizaciones como Ecologistas en Acción ya advirtieron en su dia sobre el perfil antiambiental y petrolero de Cañete, y estos datos vienen a confirmar aquellos temores.

¿Qué se puede esperar de alguien tan cercano a la industria petrolera?

Con esta dinámica, es fácil entender los derroteros que está tomando la política energética y climática en la UE. La Unión para la energía, el asunto estrella que más tiempo ha ocupado en estas reuniones con la industria, es una estrategia de seguridad energética alimentada al calor de la crisis de Ucrania que persigue articular un mercado europeo de la energía priorizando el gas natural. Se ponen así las perspectivas futuras de la energía en Europa nuevamente en un combustible fósil, al que se quiere vender como “limpio” en un malabarismo de penosa digestión. Promover el gas significa promover el fracking, infraestructuras de conexión de alto impacto, infraestructuras para la importación de Gas Natural Licuado (GNL),....Y dicha estrategia debe ser leída también a la luz del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) con Estados Unidos y en particular de su capítulo energético. Este acuerdo, de seguir adelante, significará más emisiones de CO2, siendo las importaciones de carbón, gas y petróleos muy contaminantes como las arenas bituminosas el núcleo del cóctel.

Se explica también así la débil postura de la UE en materia climática de cara a la COP21 de París. En lugar de apostar por el cambio radical necesario en la política energética, que pasaría por un acuerdo internacional para dejar los combustibles fósiles bajo tierra, se seguirá apostando por salidas que no han funcionado como los mercados de carbono, y se profundizará en el concepto de emisiones “netas” cero: es decir, la UE seguirá quemando y buscando combustibles fósiles a todo trapo, mientras intenta promover y desarrollar tecnologías de final de tubería, como la Captura y Almacenamiento de Carbono (CAC) para “neutralizarlas”. Un sueño tecnológico que no ha sido demostrado pero que está actuando como un canto de sirenas que nos impide virar el timón.

Como dice el informe de CEO, ¿que se podía esperar de un hombre tan cercano a la industria petrolera?

Samuel Martín-Sosa Rodríguez    Responsable de Internacional de Ecologistas en Acción