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Parte 1

24 de diciembre de 2014

Anarquismo y economía: otra manera de interpretar el dinero

El anarquismo, al igual que el resto de ideologías existentes, tiene una manera propia de ver la economía. No estamos hablando de anarcocapitalismo, una palabra últimamente de moda pero que poco tiene que ver con la causa libertaria, más bien con el capitalismo extremo e inhumano. El anarquismo anticapitalista, el antiautoritario y social, tiene unas bases de valores que fuertemente calan en aquellos que se definen como ácratas y que verán esas ideas influir en lo que para ellos debería de ser una economía.


El objetivo del presente artículo tiene como objetivo acercar y exponer la economía libertaria, haciendo un pequeño análisis que sirva como punto de partida para aquellos que estén interesados en formas económicas alternativas. El anarquismo, al igual que el resto de ideologías existentes, tiene una manera propia de ver la economía. No estamos hablando de anarcocapitalismo, una palabra últimamente de moda pero que poco tiene que ver con la causa libertaria, más bien con el capitalismo extremo e inhumano. El anarquismo anticapitalista, el antiautoritario y social, tiene unas bases de valores que fuertemente calan en aquellos que se definen como ácratas y que verán esas ideas influir en lo que para ellos debería de ser una economía.

Para comenzar a hablar sobre economía anarquista lo primero que hay que identificar son los rasgos comunes que presentan las distintas teorías existentes. Como no podría ser de otra forma son: La autogestión (autoorganización), anticapitalismo y antiautoritarismo.

El antiautoritarismo, la característica por excelencia del anarquismo, forma la base para todos los planteamientos que tengan que ver con las corrientes anarquistas: ya sean pedagógicas o económicas. La autoridad supone parte de la pérdida de libertad en pro de alguien que no actúa de manera legítima y por ello mismo desde el anarquismo se ve al poder económico como un ente superior e ilegítimo que maneja a sus anchas las vidas de los humanos. Esta manera de entender el dinero en el tablero de juego, forma una opresión que atenta directamente contra los derechos humanos y que desde el anarquismo se consideran completamente intolerables para lo que nosotros consideramos una sociedad justa y libre.

El anarquismo, un movimiento plural y diverso nos deja diferentes maneras de plantear el terreno de juego económico. Existe una gran mayoría de planteamientos comunes sobre lo que se podría definir anarquismo y cómo estas características después deben influir sobre la economía. Dentro de las corrientes económicas existen distintos modelos que han sido planteados por diferentes autores: mutualismo, colectivismo, comunismo anarquista y anarcosindicalismo.

Mutualismo

El mutualismo fue la corriente previa al colectivismo que desarrollaron posteriormente los pensadores anarquistas rusos. El Siglo XIX fue un tiempo marcado por el avance científico y de revoluciones, lo que indiscutiblemente afectó al sistema socioeconómico de la época que de manera fugaz lo estaba cambiando. Las fábricas comenzaron a llenarse de gente que cambiaba el campo por la gris ciudad y al mismo tiempo por unas condiciones de trabajo bastante pésimas. Los obreros, hartos de sentirse como siervos dentro de un sistema donde el capital era el eje fundamental, comenzaron a pensar y a organizarse, proponiendo distintas alternativas para mejorar a las clases bajas. En este contexto situamos la primera de las corrientes económicas anarquistas: el mutualismo.

Pierre-Joseph Proudhon, maestro de Bakunin, fue el artífice de este primer contacto ácrata con la organización económica. De sus escritos, entre los que destacan ¿Qué es la propiedad? o El principio federativo, opinaba que los medios de producción podían pertenecer tanto a la comunidad o de manera individual a una serie de individuos. La manera en la que la comunidad pondría en funcionamiento estos principios era a través de la negociación o el intercambio de productos, siempre desde un punto de vista ético y responsable para garantizar el trato justo.

Para el autor francés, al igual que para otros muchos pensadores de la época, la propiedad privada era un robo y producía la explotación de las clases bajas. Como otros autores anarquistas, a pesar de compartir muchos principios comunes con otros compañeros, Proudhon fue un gran crítico del sistema colectivista, al que acusó de abusar y robar a los individuos, al igual que el capitalismo.

El mutualismo apostaba por ofrecer a cada individuo los medios necesarios para que ellos sean capaces de producir lo requerido, desde las herramientas para el trabajo hasta las tierras necesarias, cobrando por la labor realizada. De esta manera el objetivo que se busca es que el provecho y la renta queden eliminadas y las condiciones ofrecidas a los trabajadores sean más justas a su manera de entenderlo.

El mutualismo recibió fuertes críticas por su manera de organizar la sociedad, mediante el intercambio y el tiempo trabajado, algo que chocaba directamente con lo expuesto por Karl Marx. El ídolo comunista pensaba que esta clase de economía era la típica presentada por la pequeña burguesía. Como dice Mirko Roberti en el prólogo ¿Qué es la propiedad? (Proudhon), defendía la pequeña propiedad y la economía mediante el dinero, a pesar de ser una teoría pensada para acabar con la tiranía e influencia del estado y del monopolio capitalista. También recibió muchas críticas desde los sectores libertarios, como aquellos que apostaron por el colectivismo, entre ellos Bakunin.

Podríamos decir que las corrientes desarrolladas por el autor han sido derivaciones de las teorías económicas clásicas y que ofrecen un simple cambio entre los productores y los compradores, la cantidad a pagar debe ser igual al trabajo empleado para producirlo.

Para saber mas:
Proudhon, Pierre-Joseph. ¿Qué es la propiedad?.

Aene Zeta    VdeVerdadNews

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