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Consumo responsable

20 de enero de 2017

Algunas ideas para el fomento del pequeño comercio

Son muchas las campañas que tratan de fomentar, entre las/os consumidoras/es, las compras en comercios locales, tanto a nivel de barrio, como en pueblos o ciudades más pequeñas. Autofinaciadas por las asociaciones de comerciantes, o con fondos procedentes de las administraciones locales, por lo general, estas campañas cuentan con un corto recorrido y los lemas son tan sencillos, como faltos de contenido, pues no suelen aportar verdaderos motivos que empujen al consumidor/a a apostar por este comercio de cercanía.


Algunas ideas para el fomento del pequeño comercio

Si se quiere dar algún sentido a estas campañas, se debe diferenciar entre lo que es el pequeño comercio, con una clara vinculación con el entorno en el que se encuentra y el gran comercio, o las cadenas de distribución que representan un modelo deslocalizado. A partir de esta distinción, la apuesta por el pequeño comercio debe de partir de la idea de confrontarlo con el modelo imperante de las grandes distribuidoras (tanto aquellas que cuenta con tiendas físicas, como aquellas de comercio on-line), con el que compite de forma desigual.

De esta confrontación, entre modelos que representan valores opuestos, se extraen importantes ventajas que el pequeño comercio aporta a la sociedad. Desde representar un modelo de distribución de la riqueza más justo, hasta contribuir en mayor medida a la economía local, a la vida de barrio y al tránsito de los vecinos/as por las calles aportando mayor seguridad a las mismas. Pero si hay que destacar algún beneficio, más en el momento en el que nos encontramos, es la contribución del pequeño comercio al empleo, dado que para conseguir un mismo volumen de ventas, éste requiere considerablemente mayores necesidades en puestos de trabajo que en la gran distribución, siendo, generalmente, empleo de mayor calidad al estar más profesionalizado. Por tanto, este modelo cada vez más generalizado no genera puestos de trabajo, sino que los destruye al forzar el cierre de pequeños comercios con mayores requerimientos en puestos de trabajo.

Existe una estrategia muy común en publicidad, la de tratar de asociar una marca a unos valores con los que se puedan identificar las/os consumidores, buscando no sólo vender unos productos, sino una fidelización con la mencionada marca. Aplicando esta estrategia al fomento del pequeño comercio, la base de una campaña con este fin debería tratar asociar este tipo de distribución con su contribución al empleo, siendo, además, una estrategia totalmente legítima, puesto que la relación es clara y real, no como se aplica generalmente, asociando, por ejemplo, las burbujas de la Coca- Cola con la felicidad, o los productos de Ikea con los valores familiares.

Por supuesto, para desarrollar una campaña de estas características no basta con lanzar unos anuncios o carteles, sí que es necesario que tenga cierto recorrido en el tiempo, aunque tampoco debe de ser imprescindible destinar grandes cantidades de dinero. Por ello, es importante el uso de la imaginación y de nuevas estrategias comunicativas, además de la búsqueda de aliados entre los colectivos vecinales. En este sentido, algunas ideas para la difusión pueden ser generar una imagen común para los establecimientos que participan en la campaña, crear materiales como bolsas de la compra permanentes, realizar vídeos virales, organizar actividades en los colegios, concursos de dibujos o relatos, charlas en las asociaciones de vecinos, actividades culturales en los mercados…

En cualquier caso, se puede seguir profundizando en este objetivo de fidelización de la clientela mediante diferenciación del pequeño comercio con el impulso de valores sociales y ambientales. Para ello, se pueden ir impulsado distintos programas con estos fines, en los que participen estos establecimientos, que deberán ir acompañados de campañas de difusión que contribuyan a que el/la consumidor/a mejore la percepción de este tipo de comercio. A continuación, se incluyen algunos ejemplos, que en algunos casos ya se han puesto en marcha en algún lugar:

  • Colaborar con bancos de alimentos, especialmente con aquellos impulsados por colectivos locales.
  • Fomentar la venta de productos locales y los circuitos cortos de comercialización.
  • Buscar estrategias comunes para reducir envases, como el fomento de la venta a granel, el empleo de envases o bolsas reutilizables, que pueden ser elaboradas con una imagen común y regaladas o vendidas en los establecimientos adheridos, acuerdos para no emplear bandejas de polispán, o de otro tipo de envases especialmente dañinos…
  • Fomento de sistemas alternativos de gestión de residuos, como la separación de restos vegetales para su retirada por parte de productores agrícolas que los composten o la retirada de los despojos de las carnicerías para realización de piensos.
  • Fomento de empleo mediante contratación común de alguna persona que suministre los pedidos a domicilio…

En cualquier caso, queda claro que la participación en este tipo de programas, en principio, puede no ser muy atractivo para muchos pequeños comerciantes que bastantes energías gastan ya en sobrevivir. Sin embargo, hay que hacer hincapié en que la acción colectiva tiene mucho más valor, y posibilidad de éxito, que la individual, sobre todo si se dirigen los esfuerzos a reafirmarse frente a los verdaderos competidores. También, resulta fundamental en este tipo de iniciativas, la implicación de las administraciones públicas que deben apostar por el pequeño comercio como una forma de recuperar empleo. Y es que, si se está manteniendo el nivel de consumo, es a base de reproducir un modelo de producción y distribución low cost, gracias, entre otras cosas, a reducir constantemente las necesidades de puestos de trabajo y a precarizar el existente.

Luis Azorín    Ecologistas en Acción

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2 Mensajes
  • 22 de enero
    01:37

    El empleo y el trabajo asalariado no son un beneficio para el que lo realiza ¡Son un perjuicio! Y es por eso que generalmente se remunera monetariamente como recompensa (por quitarle el perjuicio de realizar trabajo al que te emplea). El propio termino empleado, suena a que te estan usando como a un pañuelo de usar y tirar (y encima racaneandote o excluyendote del reparto de beneficios), mas claro el termino imposible.

    Las 2 unicas ventajas del comercio local son:
    - El dinero se queda cerca de donde estas, si es que el comerciante no esta comprando fuera lo que vende dentro (y aun asi, eso no querria decir que vaya a volver ese dinero a tus manos alguna vez y menos sin una RBU... aunque puestos en el caso malo, mejor cerca e improbable retorno, que lejos y practicamente imposible retorno).
    - Si creas como dueño un pequeño comercio (si es sabes hacer algo de utilidad, tienes mucho dinero ahorrado para montarlo, hay necesidad no cubierta en la zona de lo que sea que hagas y si la gente de esa zona tiene suficiente dinero aun para pagar), es una buena manera de ganar dinero comerciando bienes y servicios a los de tu localidad.

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  • Tramontana digital 5 de febrero
    10:29

    En horabuena por el artículo!

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