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Por unos Reyes Magos alternativos

4 de enero de 2015

7 juegos para cooperar en vez de competir

Los valores que aprendemos desde pequeños nos marcan durante el resto de nuestras vidas. Jugar es elemento principal que hará que nuestro mundo futuro se mueva entre una serie de valores u otro. La competitividad es un modelo presente en la mayor parte del ocio infantil y adulto. La cooperación y la colaboración entre los jugadores es otro modelo menos presente en nuestras sociedades.



Todos tenemos en el recuerdo la cara que se nos quedaba cuando, jugando al juego de las sillas, nos quedábamos sin sitio y resignados, nos alejábamos para ver cómo los demás seguían peleándose por llegar cada vez más lejos hasta alcanzar la fase con la silla única. Siempre había quien ralentizaba su ritmo mientras se encontrara cerca del perímetro de la silla y aceleraba cuando andaba por tierra de nadie. Empujones, protestas y el clásico He llegado yo primero con cara de súplica al mayor más cercano todavía permanecen en más de una retina adulta.

Y a eso nos acostumbramos a golpe de juego hasta que lo admitimos como natural: competir, hacer trampas, eludir responsabilidades, ganar a costa de todo y de todos… El juego es el medio de crecer y aprender valores del mundo de los adultos. EI juego es, simultáneamente, una importante tarea y toda una diversión. Simboliza la forma y el cómo nos comportaremos en gran medida en el futuro. Y la competitividad no es la única opción por mucho que nos la venda el letrero de algún ministerio de los adultos con poder. Porque cuando salíamos de casa decíamosque íbamos a jugar con Manolito y nunca contra Manolito. Las preposiciones nunca salieron de los niños.

Los juegos cooperativos son propuestas que buscan disminuir las manifestaciones de agresividad en los juegos promoviendo actitudes y comportamientos de sensibilización, cooperación, comunicación, respeto y solidaridad. Por eso, en el temido juego de las sillas había una alternativa que muchos solo hemos conocido en la vida adulta. La alternativa cooperativa también hubiera eliminado sillas, pero nunca niños. El espacio donde sentarnos cada vez hubiera sido más reducido, por eso, la necesidad de encontrar una solución consensuada entre todos sería cada vez más crucial. Sin la colaboración y el trabajo de todos, todos hubiéramos perdido y compartir nuestro pequeño hueco con el resto de compañeros sería la única salvación. En esas sillas y con esas edades, cabíamos más de uno. ¿Hubiéramos sacado algún aprendizaje distinto?

  • La integración frente a la exclusión. La habilidad de perseverar ante las dificultades se fortalece por el apoyo de otros miembros del grupo. Nadie abandona el juego obligado por las circunstancias del mismo. El grupo entero lo inicia y lo da por finalizado.
  • La escucha y la comunicación. Los juegos que favorecen la comunicación gestual y corporal invitan a prestar más atención a la riqueza de todas las personalidades del grupo y a beneficiarnos de ellas.
  • La afirmación de si-mismo. Para mucha gente esto no representa ningún problema, pero para otras personas es un poco más complicado; necesitan atreverse y evaluar el resultado, indagar si ganan algo, confiar. En el juego, esto es más fácil que en la vida cotidiana a través de los distintos roles que ocupamos.
  • La creatividad y la imaginación. En los juegos cooperativos, la imaginación de las demás personas es un regalo del que sacar partido y enriquecerse, y no una amenaza.
  • La negociación y el diálogo. En el juego cooperativo hay consenso sobre sobre las reglas a seguir, se modifican y se adaptan a todos los jugadores. Variar las reglas no es más que afirmar que se puede vivir de otra manera personal y socialmente.

Juegos colaborativos

La huerta y el cuervo (Gigante)

Un juego que lleva más de 20 años en el mercado y enseñando a los más pequeños los beneficios de la cooperación y de comer fruta todos los días. En el juego que pueden participar hasta ocho pequeños de 3 a 6 años. Los niños tienen que apresurarse en recoger las manzanas, peras, cerezas y ciruelas antes de que el malvado cuervo gigante se las coma y los jugadores se queden sin su postre favorito: el pastel de frutas. Para ello necesitarán llenar la cesta del grupo con dos piezas de cada fruta y hacer que el cuervo se pegue el festín en otro lugar.

Huerto urbano

Diseñado para que desde las primeras edades aprendan que vivir en entornos urbanos no implica necesariamente alejarse de lo rural y los productos naturales tal y como vienen demostrando la proliferación de los huertos urbanos en cada vez más ciudades.

Huerto urbano es un rompezacabezas de 80 piezas elaborado con papel reciclado y presentado en una maceta para animar a los niños entre 6 y 8 años a convertir su balcón o terraza en un bonito huerto, lo que no implica que también puedan colaborar con sus padres en el huerto real que seguramente sea la envidia de todo el barrio.


Sal a la plaza

En el Día de la Tierra los niños (entre 5 y 10 años) tendrán que organizar una obra de teatro en la plaza a la que tendrán que acudir cuanta más gente, mejor. Para que esto ocurra habrá que trabajar en equipo y convocar a todos los vecinos de los barrios aledaños antes de que la función comience a las 8 de la tarde. Una original manera de promover la comunicación entre los más pequeños y enseñarles que lo que importa y afecta a la comunidad tiene su origen en las plazas de los pueblos.


La cosecha

Los niños (5-12 años) formarán parte de cuatro familias campesinas que han formado una cooperativa para cultivar sus campos y evitar que los beneficios del trabajo vayan a parar a las manos que no se ensucian con la tierra. El trabajo en equipo les conducirá a recoger toda la cosecha y llenar el granero de la cooperativa antes de que llegue el frío invierno y destroce todo el trabajo del año, a la vez que aprenden que los alimentos no se producen en los supermercados por generación espontánea.


El chocolate mágico

El poderoso Rey Sanguijuélez VI, "Señor del Comercio", ha conquistado la isla de los indios Chocolalt donde sus habitantes son obligados a producir masivamente cacao en condiciones de esclavitud. Para evitarlo, el trabajo en equipo podrá liberar sus tierras y elaborar en chocolate mágico cuyo ingrediente principal sea el cacao cultivado en libertad y de forma natural que solo encontraremos en algunas pequeñas tiendas repartidas por la ciudad. Para niños entre 6 y 14 años.


Asamblea Intergaláctica

En este juego, diseñado para niños entre 6 y 12 años, habrá que colaborar para acabar con la desigualdad en la galaxia. Para ello, tendrán que reunirse y negociar en La Sala Intergaláctica del Buen Reparto y conseguir que los habitantes de todos los planetas recuperen sus Derechos Universales (sanidad, vivienda, educación, alimentación...) antes de que el General Kimandoyo y el Ávaro Topamí irrumpan en la Asamblea con su nave de guerra y elimine los derechos de toda la galaxia.


Coopoly

Ya para mayores tenemos este juego de las cooperativas, donde los participantes colaboran para crear y gestionar eficazmente una empresa de forma democrática y participativa.
Para tener éxito en sus emprendimientos, los jugadores tendrán que tomar decisiones difíciles ante grandes y pequeños desafíos que se les presentan durante la partida, que pondrán a prueba sus habilidades para trabajar y pensar en equipo.
Los jugadores tienen que discutir las cuestiones que se vayan presentando y deberán decidir, democráticamente, sobre los desafíos que finalmente llevarán al fracaso o al éxito a sus empresas cooperativas.

Enlaces de interés

http://www.ekitienda.com
http://www.trukeme.org
http://tienda.kometak.com
http://www.ekitienda.com/
http://coopoly.coop

Carlos Saavedra    El Salmón Contracorriente

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