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Informe de contaminación del aire 2015

13 de junio de 2016

46 millones de personas respiraron aire contaminado en España

La contaminación del aire en el último año ha supuesto un punto de inflexión ya que ha aumentado las tasas registradas respecto a años anteriores, alcanzando al 99% de la población y al 95% del territorio.


46 millones de personas respiraron aire contaminado en España
Rogerio Perez  

La contaminación del aire es un asunto acuciante ya que supone la causa de más de 25.000 muertes prematuras en España, además de estar relacionada con problemas respiratorios, cardiovasculares y cánceres. El problema no acaba aquí, también tiene un gran impacto negativo en la salud de los ecosistemas, reduciendo la productividad de las plantas e incrementando el riesgo de enfermedades y plagas.

El informe de Ecologistas en Acción, La calidad del aire en el Estado español durante 2015, presenta un panorama nada halagüeño para la salud ambiental del territorio español, ya que cifra un crecimiento de contaminación atmosférica con los consiguientes problemas que de esta se derivan.

La Agencia Europa de Medio Ambiente (AEMA) estima que en 2012 fallecieron 432.000 personas por esta causa en Europa. Así mismo, como ya se ha indicado, se produjeron más de 25.000 muertes prematuras en España durante ese mismo año. La cifra es aun más alarmante si se compara con las víctimas de accidentes de tráfico. La Dirección General de Tráfico declaró que en 2015 se produjeron 1.688 muertes por accidente, con lo que el número de personas que mueren de forma prematura a causa de la contaminación es quince veces superior. Paradójico es pues la constante presencia de campañas para reducir accidentes en carretera, el aumento de medidas de prevención y la recurrente preocupación por parte del gobierno en dicha materia, marginando otras cuestiones como la que aquí se expone.

Efectos sobre la salud de los principales agentes contaminantes

A continuación se establece una relación de los principales contaminantes y sus efectos sobre la salud. En primer lugar encontramos las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5). Estas se derivan principalmente de la combustión de carburantes fósiles, generada por el tráfico, en particular aquellos vehículos que utilizan diésel. Las partículas PM 2,5 son 100% respirables, por lo que pueden traspasar el aparato respiratorio, llegando a los alvéolos pulmonares, incluso puede darse el caso de que accedan al torrente sanguíneo. Estas se asocian, por lo tanto, con enfermedades respiratorias, problemas cardiovasculares y cáncer de pulmón.

Además, su menor tamaño hace que sean muy ligeras y fácilmente transportadas por el aire a grandes distancias. Se considera que las partículas en suspensión son el problema de contaminación del aire más severo, por sus graves consecuencias en la salud. Un reciente estudio concluyó que si se redujese de forma modesta los niveles de partículas PM2,5 se podrían prevenir cerca de 1.720 muertes al año. A pesar de todo lo expuesto son pocas las Comunidades Autónomas que las miden correctamente.

La contaminación ambiental se relaciona directamente con el cáncer de pulmón, vejiga y leucemia

Otro grupo de contaminantes está constituido por el dióxido de nitrógeno, derivado de las emisiones de los automóviles, sobre todo los diésel. El dióxido de nitrógeno no solo es nocivo por si mismo, sino que interviene en los procesos de creación de otros contaminantes, como las partículas PM2,5 y el ozono troposférico. Su inhalación provoca disfunciones en el aparato respiratorio y una merma de la respuesta inmunológica.

Por otro lado encontramos el dióxido de azufre, el cual ha disminuido en los últimos años, pues nace del uso de ciertos combustibles, la mayoría en desuso, en calderas de calefacción. El dióxido de azufre provoca enfermedades pulmonares y respiratorias, en especial la bronquitis.

Uno de los contaminantes más peligrosos es el Benzo(a)pireno, cuya fuente principal es la calefacción doméstica. Esta sustancia está clasificada por la IARC, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, como Grupo 1, es decir, su presencia se relaciona con la aparición directa de cáncer. Esta misma institución clasificó la contaminación ambiental como cancerígena de Grupo 1, pues constata que existe una asociación positiva entre la contaminación del aire y el cáncer de pulmón, vejiga y leucemia.

Estos componentes no solo producen los efectos dañinos sobre la salud expuestos, sino que también intervienen en la aparición y agravante de alergias, cuya presencia disminuye la calidad de vida de las personas. El director del Área de Inmunología del Instituto Pasteur, Marc Daëron afirma que: “lo que si está claro es que las partículas de diésel favorecen que los alérgenos entren en nuestro cuerpo”, por lo que el aumento del consumo de diésel contribuye al aumento de las alergias.

La contaminación atmosférica también daña la vegetación

Como ya hemos mencionado, la contaminación no solo tiene efectos negativos sobre la salud de la población, sino que también repercute negativamente sobre la salud de la vegetación. Componentes como el ozono troposférico, tienen graves consecuencias sobre la agricultura de nuestro país, afectando a dos terceras partes de la superficie cultivada. La agricultura no es su única víctima, se ha detectado que todas las especies forestales de la península están dañadas por dicha sustancia. De hecho, recientemente hemos publicado en El Salmón Contracorriente, un artículo que desarrolla en profundidad los graves efectos del ozono troposférico.

Todas estas sustancias han aumentado su presencia en el aire en 2015, perdiendo la tendencia a la baja que se había iniciado en 2008, fruto de la crisis económica. Como principal causa de este alza se apunta a la coyuntura meteorológica, aunque hay varias variables que pueden provocar un cambio preocupante de paradigma como, el incremento del consumo de combustibles de automoción, el fraude en los sistema de certificación de emisión de automóviles y el aumento de la producción eléctrica en centrales térmicas de carbón, petróleo y gas, en detrimento del uso de energías renovables.

Consecuencias económicas por el incumplimiento legal

A parte de los daños sobre la salud y medioambientales también podemos apuntar a daños económicos, ya que los costes sanitarios por contaminación atmosférica constituyen un 2,8% del PIB. Remitiéndonos a la comparación antes realizada con el tráfico, según la OCDE los accidentes en carretera se cifran en un 1% del PIB.

España se enfrenta a una multa multimillonaria por incumplimiento de la normativa ambiental

Nuestra laxa legislación también puede ser causa de una multa multimillonaria, ya que en 2009 la Comisión Europea inició un proceso por la infracción e incumplimiento de la normativa sobre partículas PM10 y está en trámites un nuevo expediente derivado de los niveles de dióxido de nitrógeno. Y es que en temas legislativos España y Europa aún tienen mucho camino por andar. La legislación, tanto europea como española, mantiene unos valores límite mucho más reducidos que los sugeridos por la OMS.

En 2013 se intentó poner en marcha un revisión sobre la calidad de aire, pero las medidas fueron desestimadas pues no se consideró “conveniente”, ya que la estrategia debía centrarse en cumplir las normas vigentes, como muy tarde, en 2020. La nueva comisión europea ha llegado mucho más lejos, sugiriendo el abandono de las leyes sobre calidad del aire, propuesta desestimada por el Parlamento Europeo. En el caso de España, los planes para la mejora de la calidad de aire son obligatorios, pero en muchos casos son inexistentes, como ocurre es el caso de los relativos al ozono.

Sentenciar, citando a Charles Atlas, que olvidamos lo más importante, pues “podemos vivir muchas semanas sin comida, muchos días sin agua, pero no podemos vivir sin aire más que unos pocos minutos. El aire es también una comida como las frutas y las verduras. Puesto que entra en la composición del cuerpo, su valor nunca puede ser demasiado enfatizado. Y es porque es tan barato por lo que ignoramos su valor real”.

María Pérez García    El Salmón Contracorriente